Edición Nº 1760


 

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    ARTICULO

    20 de febrero de 2003

    Daniel, El Avieso
    ...y miren con quién anda

    Desde Chile, entrevista con Borobio, el publicista de Fujimori.

    Julio del 2002
    Con el actual Presidente de Ecuador, Lucio Gutiérrez, entonces candidato.
    "Se encerró con su equipo en el Hotel O'Higgins y les hice un taller de cómo deberían enfrentar la campaña".

    "Un Presidente como tú". Acuñar la frase de marras le valió al publicista argentino Daniel Borobio un puesto privilegiado en el entorno de Alberto Fujimori. A los tres meses de la huida de éste, el gestor de su imagen mesiánica empacó para Chile. Molesto por las declaraciones de Augusto Bresani, quien lo sindica entre los cerebros de las campañas de titulares llevadas en los diarios chicha, Borobio aceptó dar su versión.

    Tiene tres procesos abiertos por los delitos de peculado, tráfico de influencias y asociación ilícita. La justicia chilena le sonrió en agosto del 2002, cuando la Corte Suprema negó el pedido de extradición presentado por la justicia peruana en octubre del 2001.

    Un tanto nervioso, el argentino reconoció desde Viña del Mar que recomendó en un primer momento el uso publicitario de estos diarios, pero que dejó de participar cuando se "deformaron". Defiende su desempeño como asesor de imagen, tanto que volvió a poner en práctica el oficio cuando aconsejó al nuevo presidente de Ecuador.

    -¿Cómo fue que participó en la campaña de Lucio Gutiérrez?

    -Él vino a Chile. Prácticamente se encerró con su equipo en el Hotel O'Higgins y les hice un taller de cómo deberían enfrentar la campaña. Cuando comenzamos, en julio del 2002, tenía un 7% de intención de voto y ganó con 54%. No participé en la realización de spots televisivos, pero sí aconsejé a Gutiérrez en el aspecto de imagen, lenguaje y comunicación.

    -¿Qué opinión le merece como político?

    -Es un tipo muy educado y sabe escuchar muy bien. Una persona que por su formación militar representa una actitud de disciplina, sabía escuchar muy bien, en eso tenía cierto parecido con Fujimori que era superdisciplinado.

    -Pero con Fujimori tuvo usted una relación mucho más profunda. Tanto que asesoró a candidatos como Juan Carlos Hurtado Miller bajo la mirada de Montesinos.

    -Lo único a lo que me dediqué fue a asesorar en aspectos de imagen a un candidato más dentro de las 21 campañas que he desarrollado. Se produjo el hecho que el lugar donde lo preparaba -en el que le enseño cómo declarar, gesticular, desde el que lo mando al dentista para que se arregle los dientes- era el SIN. Montesinos se había convertido, por indicación de Fujimori, en una especie de jefe de campaña.

    -Cuando usted estaba en el entorno, ¿dónde presentaba la campaña?, ¿quiénes estaban presentes?

    -Al principio cuando presentaba una campaña era frente a Fujimori en Palacio y solía estar Jaime Yoshiyama. Después, a partir de 1997 o 1998, Fujimori comienza su metamorfosis. Dijo: "a partir de ahora preséntele las campañas a Montesinos y Montesinos me las envía a mí". Él (Montesinos) después me llamaba y me decía si estaba aprobada o no. Era Fujimori el que decidía, Montesinos no metía la mano en eso.

    -Augusto Bresani afirma que en las negociaciones con la prensa chicha él era intermediario y usted el cerebro.

    -Yo no puedo atribuir a Bresani esas declaraciones. En cuanto al tema de los diarios, yo recomendé el uso de los periódicos como medio de comunicación.

    -¿Y en qué consistían estas recomendaciones?

    -En utilización publicitaria. Nadie puede negar la cantidad de miles de personas a las que llegan los periódicos chicha. Creo que cuando comenzaron, lo hicieron siguiendo mi consejo, buscando una línea positiva, resaltando la imagen de Fujimori. Llega un momento en que se deforma. Habría que ver cuándo, porque esto no nació deforme bajo ningún punto de vista.

    Apenas pisó suelo limeño, Augusto Bresani, el otrora oficioso coordinador de los diarios chicha, comenzó a cantar. Al primero a quien señaló fue a Borobio.

    -¿Al inicio fue dorar la píldora y después hundir a los enemigos?

    -Yo no utilizaría el término "dorar la píldora". Es una cuestión absolutamente normal que se hagan acuerdos con determinados medios, ya sean pagados o por favoritismo, para que levanten las obras realizadas en momentos específicos. Yo no tengo dudas que este gobierno también lo hace. ¿Qué diferencia tiene eso y lo que fue a hablar Salomón Lerner con los Wolfenson?

    -¿Aconsejaba titulares y enfoques de los diarios chicha?

    -Asistía a las reuniones de manera intermitente y desarrollaba un análisis diario. Yo iba y decía, "bueno, hoy, el Fenómeno de El Niño tal cosa, declaraciones de Andrade, tal otra". En marketing electoral, eso se llama Planeamiento Estratégico.

    -¿No se percató que sus análisis servían para echar barro?

    -No era ni mi función ni mi papel saber si usaban mis análisis para hacer titulares. Yo discrepé muchas veces porque veía la misma foto y el mismo titular en cuatro periódicos. Los diarios chicha no arruinaron a nadie, lo que hizo que bajara Andrade y otros fueron sus propias acciones y su propia ineficacia.

    -En el 2000 usted señaló que muchas veces se coordinaba la repartición de la torta publicitaria en presencia de Alberto Pandolfi, entonces Primer Ministro. ¿Se ratifica en ello?

    -Entre 1990 y 1995, la agencia que colocaba la publicidad estatal era Interandina. Yo quise colocar y el presidente me dijo: no, usted mejor se queda como creativo. A partir de 1995, y fundamentalmente a partir de la llegada de Pandolfi, hicieron un acuerdo para repartir cuentas a varias agencias que eran: Publicistas Asociados, Causa, Prom Perú y mi agencia, Bozell Borobio. Luego, el presidente me pidió preparar unas campañas de prevención del fenómeno de El Niño. Resulta que un lunes me entero que las campañas que yo había mandado se las dieron a Publicistas Asociados. Eso fue a inicios de 1999 y produjo una discusión bastante acalorada entre Pandolfi y yo. Desde ese momento nunca más laboré para el gobierno.

    Winitsky y Mankevich, también involucrados.

    -¿Cuáles fueron los argumentos de Pandolfi?

    -No me dio mayores argumentos. Lo que sí veo es que quieren hacer creer que soy el eje de muchos hechos en los que ni siquiera participé. Se quieren sacar un peso de encima y es más fácil tirárselas a Borobio que está afuera.

    -¿Se refiere a que, por ejemplo, no mencionan mucho a personajes como Saúl Mankevich y Ricardo Winitsky?

    -Yo no tuve plata para hacer que no me nombren. Tal vez por ahí sea la cosa.

    -¿Coordinó los focus group de Fujimori?

    -La investigación de opinión pública es la madre de todos los éxitos en el marketing político. Yo mandaba a hacer focus y un día llamé a Saúl Mankevich y nunca más me contestó el teléfono por dos años. Un día me lo volví a encontrar y le pregunté qué había pasado. Respondió "es que Montesinos me dijo que ya no te llamara más". Después me desvinculé de los estudios cualitativos. Nunca, por ejemplo, estuve de acuerdo con que Fujimori fuera a una tercera elección. Creo que lo único que decían los publicistas que me tomaron la posta era que sí. Es así como los presidentes se empiezan a caer. (Entrevista Patricia Caycho Cuba)


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