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Edición Nº 1760 |
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Lima Crucis
JOSE Isola sufrió polio de niño. No puede caminar sin muletas y su silla de ruedas le es indispensable para largas distancias. Sumada a su discapacidad José tiene que lidiar con las barreras arquitectónicas de nuestra ciudad que dificultan aún más su desarrollo como una persona normal. La semana pasada fue víctima de la imprudencia e inconciencia al casi ser atropellado cuando, rumbo al Congreso, trataba de cruzar por la avenida Abancay y los carros no pararon a pesar de su condición. "Nadie paró. Yo traté de cruzar la avenida pero lo hice asustado porque ningún carro frenaba. En el centro a la gente no le importas. En general, existe poca conciencia de ayuda." Según Isola, vicepresidente de la Sociedad Peruana de Polio, Lima sigue siendo una ciudad que excluye al discapacitado. La mayoría de sus calles y veredas aún no cuentan con rampas para sillas de ruedas, no existe una adecuada señalización para invidentes y la mayoría de edificios públicos no tienen la infraestructura adecuada para una persona con discapacidad. Ni siquiera el Congreso al que acude con frecuencia por cuestiones de trabajo. Es por ello que José no puede quedarse de brazos cruzados. "En
el Perú existe más de un millón de personas con alguna
minusvalía física. Por ello es imperdonable que sus ciudades
no cuenten con la arquitectura adecuada porque si no, ¿cómo
nos movilizamos en ellas?" Ante este problema, José y los demás
colaboradores de la comisión del Congreso encargada de evaluar
la situación del discapacitado en el país, vienen trabajando
arduamente para cambiar el panorama actual de las personas en la misma
situación.
Tres son los planteamientos que se han pensado como plan de acción. Primero: difundir entre los arquitectos normas de adecuación arquitectónica y urbanística para discapacitados y, sobre todo, hacerles comprender el por qué de estas normas. "De esta manera evitamos que se otorgue licencia de funcionamiento a cualquier obra que no cuente con rampas, puertas anchas o servicios higiénicos para minusválidos." Segundo: la creación de un parque modelo para discapacitados en el distrito céntrico de Miraflores. "Este es un proyecto completamente nuevo. Es la primera vez que se ha pensado en algo así para nuestro país y estamos seguros que será el modelo perfecto para otros lugares similares. "El parque en cuestión tendría señalización Braille y en relieve, rampas, computadoras con programas para personas invidentes, teléfonos públicos especiales para personas sordas; verdaderamente un proyecto deslumbrante, innovador y motivante." Por último, la comisión se encuentra actualmente trabajando en un proyecto de modificación para la adecuación de la infraestructura del Congreso. Este sería el primer paso y la pauta para adecuar el resto de edificios históricos de la ciudad que los discapacitados tienen derecho de visitar. "Estamos poniendo todo nuestro esfuerzo para comenzar lo antes posible. Queremos y creemos que la situación puede mejorar pero hay muchas cosas que cambiar. Necesitamos fondos, recursos. Durante la época de Fujimori, por ejemplo, se construyeron más de 3,000 colegios públicos y ni uno solo cuenta con la infraestructura para un alumno discapacitado. El presupuesto pudo haber sido mejor utilizado." Ahora, las cosas son distintas. Existe, efectivamente, gente preocupada por cambiar la situación de la persona con discapacidad. Esperemos que su esfuerzo comience a dar los primeros frutos. (Lorena Salmón)
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