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Edición Nº 1760 |
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Todos los
Hombres del Presidente
PARA varios ministros consultados en las últimas horas, dos son los temas que preocupan en serio al presidente Alejandro Toledo: el inminente incremento del precio del petróleo diésel -que el Perú importa- en caso se desate la guerra en Irak , y el resultado que tenga la propuesta tarifaria que entregará Telefónica del Perú a Osiptel el jueves 20. Ambos apuntan directamente al bolsillo de millones de peruanos. Y de la manera como el gobierno los resuelva dependerá, en gran medida, la evolución que la aprobación presidencial -y la salud del régimen- pueda alcanzar en los próximos meses. Sin embargo, un tercer problema, que parecía neutralizado tras el cónclave oficialista realizado hace casi tres semanas en el Hotel El Pueblo (CARETAS 1758), volvió para trastocar esta semana la agenda temática -y mediática- del Ejecutivo. Como se sabe, el presidente del Congreso denunció el domingo 16 una conspiración en su contra orquestada desde Palacio. No dio nombres, pero señaló en los hechos a Guillermo Gonzales Arica, secretario general de la Presidencia, como el encargado de preparar el terreno para que la prensa lo ignorara. Carlos Ferrero reaccionaba así a la supuesta negativa que ciertos medios de comunicación dieron a destacar los resultados de encuestas donde su nivel de aprobación trepaba hasta el 36 %. En realidad, Ferrero no dijo nada nuevo. Ya en días previos a la cita del 1ro. de febrero en El Pueblo le había solicitado a Toledo, ante algunos congresistas y dirigentes del partido, que expulsara a Gonzales de su entorno casi casi por las mismas razones (CARETAS 1758). Toledo no sólo no aceptó el pedido, sino que patrocinó el ingreso de su secretario personal a Perú Posible. Esta vez, sin embargo, el carácter público de la "denuncia" ferrerista provocó el aspaviento necesario como para situar al titular del Legislativo en el centro de la noticia. Pero, ¿qué ha ganado Ferrero en todo este lío? Habló de conspiración porque se atajaba una encuesta que lo favorecía personalmente, recibe el respaldo entusiasta de un congresista tan afecto a la peliculina como Víctor Valdez, y se enfrasca en una pública disputa con un colaborador del Primer Mandatario que difícilmente tiene el poder que Ferrero le estaría achacando.
Hoy Gonzales sigue en su puesto. Golpeado, pero al lado del Jefe de Estado. Un segmento importante de la bancada de PP no lo quiere, porque lo considera parte del ajedrez político de Anel Townsend en sus migas con el Presidente. Otros porque piensan que maneja la agenda presidencial privilegiando a unos y perjudicando a otros. Y además, es un secreto a voces que más de un ministro o consejero mantiene una mala relación con él -Aurelio Loret de Mola y Luis Arias Grazziani, entre otros-. Tanto así que un colaborador cercano a Toledo apuntó: "El Presidente parece entender que necesita a alguien más neutral en el puesto. Quizás Gonzáles deje el cargo próximamente, pero no dejará el gobierno". Para otros, en cambio, la movida de Ferrero no hace sino fortalecer al funcionario al darle una envergadura por encima de sus posibilidades y al forzar una decisión que finalmente Toledo, si acaso tomó, fue a favor del Secretario General de la Presidencia. Que el Primer Ministro Solari se sumara a quienes le exigían a Ferrero pruebas de lo dicho confirma que entre ambos hay una distancia -o rivalidad- que habla a las claras del grado de descomposición en la relación Ejecutivo-Congreso. Mientras todo esto acontece, uno no hace sino preguntarse, ¿acaso un Presidente no merece, cuando menos, que sus colaboradores en el gobierno y el Congreso le solucionen conflictos en vez de creárselos? LA RENTA ACIDA Martes 18, 2 p.m. Un nuevo rumor recorre el hall de los Pasos Perdidos en el Congreso. Según éste en marzo, cuando comience la legislatura ordinaria, existe el riesgo de que varios congresistas de PP abandonen la bancada jurando lealtad a Alejandro Toledo. La fórmula parece contradictoria, pero daría respuesta a la poca atención que el Presidente le dispensa a los reclamos del partido por ganar más espacio -y respaldo- en el Ejecutivo.
Recuérdese que hubo 33 congresistas que exigían la salida de, entre otros, Anel Townsend, y que muchos de éstos se sienten defraudados con su permanencia. Papel fundamental para evitar el desbande jugarán Jesús Alvarado, Marcial Ayaipoma y el propio Ferrero. Por tanto, por aquí podría venir la próxima "pulseada" entre Ejecutivo y Congreso. Adicionalmente, otro ingrediente estaría preocupando a los estrategas palaciegos y es el de la aprobación presidencial. Según Imasen (enero: 28,7 %, febrero: 26,7 %) y Apoyo (enero: 30 %, febrero: 28 %) el crecimiento de Toledo en las encuestas se habría detenido. Y se teme que un bajón sobrevenga próximamente. No en vano el mandatario parece haber puesto el antídoto el viernes 14 desde Junín: le dio a la palabra subsidio el énfasis exacto como para sonar, simultáneamente, atractivo y ambiguo. Pero esta semana es clave porque Telefónica del Perú entrega su propuesta tarifaria el 20 tratando de neutralizar así los embates legislativos en contra de la renta básica. La ley que observó el Ejecutivo podría ser nuevamente votada por el Congreso en las próximas semanas -sólo requiere 61 votos- salvo que las negociaciones gobierno/Telefónica continúen. Sólo así un segmento considerable de la bancada de PP se abstendría de votarla nuevamente. TdP guarda reserva sobre las características de su propuesta, pero fuentes en el Ejecutivo confían en que ésta presentará un esquema en el que se reduce la renta básica y se ofrecen nuevos planes tarifarios. En realidad, tal como están las cosas, sólo así se aquietaría la marea social. Y Telefónica lo sabe. Caso contrario, el Ejecutivo ha decidido que promoverá la renegociación del contrato bajo los procedimientos arbitrales que el mismo establece. Sin embargo, Toledo y los suyos esperan que ésta no sea la vía que finalmente se imponga.(Pedro Tenorio)
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