Edición Nº 1761


 

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    ARTICULO

    27 de febrero de 2003


    Paginas 22 y 23 de la edición impresa

    N. Palomino, el líder cocalero que emula a Evo Morales, ha puesto en pie de guerra a los cocaleros. Derecha, Lunes 24, siete días después de que se iniciara la huelga cocalera, enardecidos campesinos tomaron por asalto las instalaciones de Devida incendiando todo a su paso.

    Las Palomilladas del Indio Palomino
    El Premier Luis Solari y el zar antidrogas Nils Ericsson arriban a Washington D.C., mientras en Lima se contempla el uso de la fuerza militar para contener la protesta cocalera.

    Escribe PABLO O'BRIEN

    ERAN las dos de la mañana del lunes 24. Camiones de la Marina de Guerra del Perú se detuvieron frente al local de Devida en Aguaytía. Los infantes bajaron de sus vehículos y se desplegaron para asegurar el perímetro. Apenas el lugar estuvo bajo control, un oficial llamó a la puerta y 9 funcionarios de la institución estatal más dos de la ONG Chemonics subieron apurados a los camiones. Los efectivos de la Marina se replegaron, treparon a sus unidades y velozmente se dirigieron a la Base Naval.

    El encierro que sufrieran los empleados de Devida durante cuatro días, llegaba así a su fin. La crisis desatada en los valles cocaleros, sin embargo, estaba lejos de terminar.

    Una hora más tarde, los huelguistas que sitiaban los locales públicos se percataron de que no había nadie. Fue entonces que se abalanzaron sobre ellos saqueándolos. Arrojaron muebles y papeles a la calle y les prendieron fuego. Alrededor de las fogatas los cocaleros que paralizaron Aguaytía desde el lunes 18 de febrero -bloqueando la neurálgica carretera Federico Basadre que une Pucallpa con el país y sembrado el caos-, festejaban su triunfo.

    ¿Nace un caudillo? Nelson Palomino es arrestado en Huamanga el viernes 21. Se le acusa de estar vinculado al terrorismo y por incitar a la violencia. A partir de su detención la huelga cocalera se radicaliza y expande. Al cierre de esta edición se esperaba el ingreso de 2000 cocaleros a Ayacucho para exigir su liberación. Al lada, Ericsson erradica coca en Aguaytía en noviembre pasado.

    DIARIO DE UN SECUESTRADO

    "La Base Naval queda en una zona alta. Desde allí divisábamos todo lo que ocurría. La humareda se levantaba sobre los tejados. Todo nuestro trabajo se hacía humo", cuenta el ingeniero Eduardo Delgado encargado de la oficina de Devida en Aguaytía.

    "Hasta el miércoles las cosas no pasaron a mayores. Mantuvimos la precaución de no salir, guardamos nuestras unidades móviles y toda actividad la realizábamos a pie.

    "El jueves 21, la cosa se puso fea. Uno de nuestros choferes salió a comprar en la mañana y si la Policía no interviene, lo secuestran.

    "Desde ese día quedamos aislados. Una turba de 150 personas se apostó frente a nuestra residencia impidiéndonos salir. No eran de Aguaytía. Nosotros nos relacionamos con los campesinos, vivimos en la zona y los conocemos. Por eso puedo asegurar que los que realizaron desmanes no eran de la provincia de Padre Abad. Imagínense que pegaron mi fotografía con el título de SE BUSCA, como si fuese un criminal. Era obvio no me conocían.

    "El viernes 22, la situación empeoró. Cuando se enteraron de que Nelson Palomino había sido apresado, intentaron ingresar a Devida a la fuerza, pero la Policía los contuvo. Me identificaron y volvieron a la carga para secuestrarme.

    "El sábado 23, despertamos sin luz, con pocas provisiones. Lo peor fue descubrir que los manifestantes almacenaban gasolina para incendiar las casas vecinas y obligarnos a salir. Llamamos a la Policía que a duras penas se daba abasto (el puesto de Aguaytía cuenta con 11 efectivos). Junto a los vecinos, desalojamos a los huelguistas y nos salvamos de ser incinerados o secuestrados.

    "El domingo 24, la Fiscalía nos visitó constatando que estábamos aislados, sin alimentos ni agua. Fue entonces, que se coordinó con la Marina para rescatarnos. La madrugada del lunes 25 finamente nos liberaron".

    "Aún me parece increíble. Esta no es la primera huelga de cocaleros que he vivido. Anteriormente, las negociaciones se mantenían abiertas, pero ahora la intransigencia de los manifestantes era sorprendente", afirma el ingeniero Delgado.

    El sistema radárico norteamericano está integrado por varios sistemas. Los dos primeros (celeste y rojo) están sobre La Florida y Puerto Rico. Controlan Centro América. El otro (verde), activado desde buques de la Armada norteamericana, apunta a Colombia, Ecuador y el norte y oriente peruano.

    LA CHISPA QUE INCENDIO LA PRADERA

    Desde su prisión, Delgado no pudo percibir otros desmanes. Un enorme grupo de cocaleros bloqueó la carretera a Pucallpa en varios tramos deteniendo totalmente el tránsito entre esta ciudad y Tingo María. Cuatrocientos vehículos de transporte quedaron atrapados mientras la capital de Ucayali, al cierre de esta edición, empezaba a sentir los primeros síntomas de escasez.

    Las tuberías de Aguaytía fueron destruidas dejando al 70 % de la ciudad sin agua potable. Los enfrentamientos con la Policía se hicieron frecuentes. Once efectivos quedaron heridos, uno de ellos de consideración. Los manifestantes también sufrieron bajas: medio centenar de heridos, algunos con heridas de bala, 17 presos y otros tantos denunciados.

    La explosión social es fruto de la tenaz oposición a los programas de erradicación de plantaciones de coca. Cuando los miembros del Corah (Programa Especial para el Control y Reducción de la hoja de coca en el Huallaga), empezaron a arrancar a la fuerza los sembríos de los campesinos que no se habían acogido al programa de autoerradicación que promueve Devida, la chispa de la protesta incendió a toda la provincia de Padre Abad (CARETAS 1760), saltando luego a otras cuencas cocaleras.

    "El gobierno se comprometió a eliminar sólo el 40 % de los cultivos. Esa meta ya se logró. No tienen derecho ahora a arrasar nuestras chacras. Tienen que cumplir con su promesa", sostienen los campesinos.

    Especialistas de Devida señalan que la producción de esos cultivos, como reconocen muchos campesinos, entre el 80 % y 95 % es comprada por los narcotraficantes para convertirse en pasta básica o cocaína pura.

    Lo cierto es que desde hace un año los enfrentamientos entre el Ejecutivo y las asociaciones de cocaleros vienen en aumento por las mismas razones.

    Los cocaleros exigen principalmente que suspendan la erradicación; que Devida, Corah y las ONGs norteamericanas se retiren de la zona; y que se revisen los programa de desarrollo alternativo. 7 actas de compromiso se han firmado sin resolver el problema ni acercar a las partes.

    Paradójicamente, el programa de autoerradicación que ha venido aplicando Devida ha tenido buena acogida en Padre Abad, escenario de los desmanes (ver mapa).

    A mediados de octubre se implementó de manera experimental. Los resultados fueron espectaculares. Sin mucho esfuerzo, en menos de 4 meses, 51 comunidades suscribieron actas para eliminar sus cocales. Como consecuencia 1,300 hectáreas de estas plantas se arrancaron de raíz. Todo un récord.

    ¿Por qué entonces la violencia y el rechazo actual a estas instituciones? Porque los cocaleros están divididos. De acuerdo a los estudios que elaborara el sociólogo Dante Vera, ex asesor para asuntos de conflicto social y terrorismo del Ministerio del Interior, existen dos tendencias: los que desean concertar una disminución progresiva de los cultivos de coca, y los que agitan la consigna "coca o muerte".

    En la primera se ubican las asociaciones agropecuarias, ex ronderos o comités de autodefensa. Sólo siembran unas cuantas hectáreas de coca para resolver sus necesidades básicas mientras sus otros cultivos -café, cacao, palma- se desarrollan. Los segundos, en cambio son monocultivadores de coca.

    "El sistema de producción de pasta básica de cocaína ha variado. Antes existía la gran poza de maceración manejada por un capo. Hoy en día se construyen pequeñas pozas que son alimentadas por unas cuantas familias o por una comunidad. Esto ha hecho que se difundan pozas por todas las cuencas y que las familias se involucren en el narcotráfico", asegura Dante Vera.

     

    Padre Abad.Foco de la revuelta cocalera.

    EL FACTOR PALOMINO.
    NACE UN CAUDILLO

    Es a este sector al que se dirige Nelson Palomino La Serna, el dirigente cocalero del Frente de Productores Agrícolas del Valle del Apurímac y del Ene (FEPAVRAE), quien saltó a la fama esta semana luego de ser detenido por la Policía el viernes 21 en Huamanga.

    Palomino, un profesor de dudosa reputación (acusado de fraudes, vínculos con el narcotráfico y terrorismo) ha ganado notoriedad últimamente por encabezar los reclamos de cocaleros radicales.

    Desde sus programas radiales "Llaccianchipa Huillacutnin", La Voz del Campesino, Selva Verde y La Voz del Pueblo llamó a rechazar los programas de erradicación y expulsar a Devida y Corah de las cuencas cocaleras.

    Su deseo, como públicamente ha expresado es emular a Evo Morales, a quien dice admirar. El Ministerio del Interior parece haber oído sus deseos dándole en la yema del gusto.

    Al detenerlo, acusándolo de terrorista y de incitar a la población para que cause desórdenes, lo ha convertido en un mártir. Justamente, Evo Morales se hizo líder en Bolivia al ser apresado. A más prisiones, mayor número de adeptos conseguía.

    Lo mismo está sucediendo con Palomino. La huelga se radicalizó y extendió por las cuencas cocaleras luego de su detención. La figura de Palomino crece por culpa de este error de cálculo. Se ha fortalecido y legitimado en un momento en que debió ser aislado y debilitado.

    Por su trayectoria muchos dirigentes recelaban de él. Estaba abiertamente enfrentado a una serie de asociaciones agropecuarias que incluso presentaron un memorial en contra suyo en noviembre del año pasado. Se le acusaba de incitar a la violencia y de actuar prepotentemente.

    Su enemigo jurado es el dirigente de autodefensa Antonio Cárdenas, con quien libra enfrentamientos de vieja data. Cárdenas es más moderado y suscribe la disminución gradual de los cultivos. A pesar de ello el gobierno no ha sabido capitalizar estas divisiones.

    Se incendió la pradera. Los desmanes continúan y la Policía no se da abasto.

    SIN SALIDA POLITICA,
    LA MILITAR TOMA FUERZA

    La crisis en Aguaytía se agudiza más cada día por la inacción del gobierno. Hasta el momento el Ejecutivo apuesta todas sus cartas a resolver el problema represivamente. Ha tratado de impedir más saqueos usando a la Policía, se ha intentado varias veces abrir la carretera, pero ésta se vuelve a bloquear y ha capturado y denunciado penalmente a los revoltosos. Aún así el conflicto continúa y se expande. Al cierre de esta edición se esperaba que 2,000 cocaleros ingresaran a Huamanga para exigir la liberación de Palomino.

    La Policía no se da abasto y ya se ha tenido que llamar a la Marina para que libere a trabajadores de Devida. Es evidente que con el transcurrir de los días y la expansión de la protesta, la situación se les va más de las manos.

    La solución política ha sido dejada de lado porque el equipo que tenían para estas contingencias se fue junto a Gino Costa. Además no encuentran interlocutores válidos entre los manifestantes y la presión de los Estados Unidos les exige actuar con mano dura.

    "Este es un momento crucial. Si cedemos ahora y no se erradican los cultivos en Padre Abad, por las buenas o por las malas, vamos a dar una imagen de debilidad que impedirá continuar con la eliminación de la coca", manifiesta un técnico de Devida.

    Así las cosas, al Gobierno sólo le quedaría una táctica: declarar el estado de emergencia en nueve distritos, como habría sugerido las Fuerzas Armadas. Total, durante el arequipazo ya emplearon esta respuesta con resultados harto conocidos, aunque habría que recordar que luego de aplicar esta medida se formó una comisión de Alto Nivel que se sentó a negociar con la población y sólo entonces la protesta amainó.



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