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Edición Nº 1763 |
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COCA: Flechazo
LA noche del lunes 11, el premier Luis Solari y el presidente de Devida, Nils Ericsson, viajaron a Estados Unidos para entrevistarse con John Walters, zar antidrogas norteamericano. El lobby busca introducir el ambicioso plan cocinado por el gobierno peruano para contrarrestar el cultivo de la hoja de coca. Dura tarea por delante tienen Solari y Ericsson. El martillo de los gringos se ha concentrado en machacar políticamente el supuesto aumento de hectareaje de cocales en el Perú durante el 2002, pero poco esfuerzo dedica a romper el chanchito. Los norteamericanos presionaron para que este año el Perú erradicara nada menos que 20 mil hectáreas de coca. Tras complicadas negociaciones se convino en nueve mil, dos mil más que la meta propuesta en el 2002. Menuda tarea. Sin embargo, la cooperación internacional antidrogas en el Perú es de sólo US$78 millones anuales, de los cuales EE.UU. aporta unos $60 millones. Una mejoría respecto de años anteriores, pero aún minúscula frente a un Plan Colombia. Y aunque nuestro país no pase por el dramático trance del vecino, campanas de alarma tañen a un ritmo cada vez más alarmante. Luego de 11 días de huelga, los cocaleros de la cuenca del Apurímac resolvieron la semana pasada darle al gobierno una tregua de 20 días que se vencerá el 23 de marzo próximo. CARETAS entrevistó al sociólogo Dante Vera, encargado de terrorismo y conflictos sociales durante la gestión de Gino Costa en el Ministerio del Interior. Vera identifica los 52 distritos más calientes del Perú: aquellos en los que se combinan la subversión, el narcotráfico, la pobreza y el cultivo de coca. Estas localidades están esparcidas por los departamentos de Huánuco, San Martín, Ucayali, La Libertad, Amazonas, Junín, Pasco, Ayacucho y Huancavelica.
-¿Cómo califica usted el problema de la coca a nivel nacional? -Es un problema político. A diferencia de Colombia que tiene grandes extensiones de coca, en el Perú hay muchos pequeños propietarios que no solamente siembran la hoja. Aquí el cultivo de la coca va muy unido a la estrategia de supervivencia familiar y los pobres son los más involucrados con la coca, porque son los que menos variedad de productos legales tienen. Si fumigas acá destruyes la economía familiar. Hay entre 36,000 y 40,000 hectáreas de coca. Los expertos dicen que la producción para el consumo legal está entre las 12,000 y 18,000 hectáreas. ¿Conclusión? Hay un excedente de 24,000 hectáreas que abastece al narcotráfico. A eso sumemos que desde la implementación del Plan Colombia en el 2001 el precio de la hoja se elevó y la producción en el Perú aumentó. Además hay que considerar que la fabricación de Pasta Básica de Cocaína (PBC) cambió de modalidad. -¿Qué cambió con la producción de PBC? -Ya no son las grandes pozas al lado de la pista de aterrizaje,
vinculadas por lo general a un delincuente colombiano. Ahora son muchas
más pequeñas pozas vinculadas a la economía familiar.
La Dirandro ya no enfrenta al delincuente armado con una retrocarga sino
a una comunidad: mujeres y niños con piedras incluidos.
-¿Es cierto que los norteamericanos no le han prestado mucho interés a ese factor? -Están interesados en erradicar la hoja de coca y nosotros pensamos que la lucha tiene tres vertientes: la erradicación gradual, la interceptación de los precursores químicos que sirven para la elaboración de la pasta y el combate contra el lavado de dólares. Los dos últimos no están en nuestro territorio. Quienes fabrican los insumos químicos son empresas transnacionales, básicamente norteamericanas, que las venden en el mercado nacional. -¿Se tiene identificadas a las empresas que trafican con precursores? -La Dirandro tiene una lista, pero las empresas cambian frecuentemente la denominación comercial del mismo químico como estrategia. Falta una política de Estado para identificar los insumos desde su llegada a la aduana. -Si hablamos de pozas familiares y no de grandes narcos, ¿cómo se distribuyen los insumos químicos? -A través de tráfico de hormiga. Para la Policía es casi imposible controlar el precursor químico cuando ingresa a la selva en pequeñas cantidades. Es evidente que hay una red. El campesino que produce un cuarto de hectárea de coca la tiene que vender a alguien que la va acopiando en suficiente cantidad para producir la PBC. Y una vez hecha se entrega a toda una generación de traqueteros que las llevan a las pistas clandestinas, ahora ubicadas en la frontera con Brasil. Los testimonios de estos muchachos son realmente dramáticos porque cruzan la Amazonía llevando hasta 20 kilos de droga. En el camino los asaltan, se mueren, se enferman.
-¿Qué edades tienen? -Entre 16 y 20 años. Gente vinculada a los Comités de Autodefensa y el propio Sendero les ofrece protección en el viaje. También cuidan las pistas de aterrizaje. -Hay un problema de interlocución con los cocaleros. ¿Con quién hablamos? -Los dirigentes quieren negociar lo más próximo a su base porque temen ser revocados inmediatamente por ella. La gente no cree en sus dirigentes y cuando estos llegan a Lima y firman un acuerdo lo acusan inmediatamente de "vendido". Los que dialogamos en nombre del Estado tenemos que saber que si el dirigente es bien intencionado tiene que someter constantemente el acuerdo a consulta. -¿En esta crisis qué representan individuos como el cocalero capturado Nelson Palomino? -En noviembre él promovió una huelga general indefinida con la intención explícita de que se impidieran las elecciones en toda la zona de Quimbiri y San Francisco, en la selva de Ayacucho. A este señor lo denunciamos por sabotear el proceso electoral y porque secuestró y maltrató a un periodista local. Es un personaje autoritario, déspota e irresponsable. Se le debió meter preso, pero no por su filiación política, que es lo que esgrimen ahora. -¿Cómo se vincula Sendero Luminoso a éste proceso? -Mantiene su presencia, aunque ahora no reclutan. La masa senderista son los hijos de los viejos combatientes. No puede decirse que los cocaleros son senderistas, pero SL defiende el cultivo. Es imposible, como dicen algunos analistas, que en el corto plazo se produzca una alianza entre los Comités de Autodefensa y SL. Son enemigos jurados. -¿Y las FARC? -Nosotros no comprobamos una presencia activa de las FARC en el Perú. La relación es mucho más sutil, en el sentido que se expresa en el traslado de la coca y amapola. Los jóvenes peruanos se iban a Colombia por US$80, US$100 de salario en la guerrilla. (Enrique Chávez).
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