Edición Nº 1763


 

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    ARTICULO

    13 de marzo de 2003

    Paginas 10 y 11 de la edición impresa.

    El procesado por "chuponeo" telefónico Oscar López Meneses se defiende desde la prisión.

    'Mi Amigo, el Sr. Mufarech'
    El procesado por "chuponeo" telefónico Oscar López Meneses
    se defiende desde la prisión.

    "A Oscar López lo conocí hace unos años. No es una amistad la que tengo con él. Conozco a su familia pero no es amigo mío. Que no me digan que me ayudó a mí, quien me ayuda es la justicia chilena, el departamento de Estado norteamericano, la OEA... Montesinos dice que no pudo ayudarme por orden de Fujimori". Sobre los planes que se pusieron en marcha para una candidatura presidencial apoyada por sectores fujimoristas: "Daniel Borobio quería que yo fuera el candidato y que él fuera quien me manejara la campaña. Él me llamó por teléfono".

     
    López llegó en febrero extraditado de EE.UU.

    OSCAR López Meneses niega haber participado en actos ilícitos durante el gobierno de Alberto Fujimori. Además del "chuponeo" y la tenencia de armas, el ex yerno del prófugo general Víctor Malca también es sindicado como el nexo entre los denominados congresistas tránsfugas y Vladimiro Montesinos.

    Según las acusaciones, López Meneses habría realizado el pago de comisiones a los tránsfugas con dinero que salió de los fondos del Estado. Deportado desde Estados Unidos el 3 de febrero último y recluido en el Penal San Jorge, reconoció en esta entrevista una amistad que puede traer cola.

    -¿A qué se dedicaba usted?

    -A mi profesión de odontólogo en la especialidad de Cirugía Maxilo-facial, alternando la práctica con la docencia. Y en el campo empresarial como consultor desde 1993 en una empresa transnacional que tiene sus oficinas principales en los Estados Unidos, dedicada a la implementación de clínicas y hospitales. También me desempeñé como gerente en la actividad privada y asesor en diversos campos sin poseer ninguna empresa.

    -¿Por qué está detenido?

    -Principalmente es consecuencia de una venganza del general Antonio Ketín Vidal. Teníamos profundas discrepancias derivadas del apoyo que le di a mi amigo, el general Luis Malásquez. Vidal quiso librar su responsabilidad culpando a Malásquez por la toma de la residencia del embajador de Japón por un comando del MRTA. Yo colaboré para que Malásquez dijera su verdad, nota que inclusive publicó CARETAS. Esto fue suficiente para ganarme la antipatía de Vidal y, tras la caída del régimen del presidente Fujimori, no pudo encontrar mejor oportunidad para ejecutar su venganza.

    En aparente colusión con el juez Saúl Peña Farfán, montó un gran operativo irrumpiendo en mi oficina ubicada en Las Cimas 398, Las Casuarinas, no encontrando nada, pues estaba desocupada. Luego intervinieron los almacenes de la empresa RANSA, en el Callao, donde tenía depositado mobiliario y efectos de mi oficina. El juez Peña mostró al periodismo unos aparatos telefónicos con su respectiva central de marca Panasonic y computadoras de uso común marca Hewlett Packard. Lo presentó como un hallazgo maravilloso de la Policía al haber ubicado equipos de interceptación telefónica atribuyéndome ser dueño y autor de esas actividades. En el juzgado que despacha la doctora Sara Mayta está la declaración del representante de Panasonic en el Perú, donde dice claramente que la central era de uso doméstico y no servía para hacer interceptaciones telefónicas.

    -¿Desde cuándo conoce a Vladimiro Montesinos?

    -Al doctor Montesinos lo conocí en 1992, cuando el general Pérez Documet me invita al SIN para conversar sobre las acciones cívicas que desarrollábamos con la Facultad de Odontología de la Universidad San Martín.

    -¿Qué otras reuniones tuvo con Montesinos?

    -No lo volví a ver hasta el año 2000, cuando me invita a una reunión en la que me solicita le presente al entonces congresista Jorge Polack, con el que soy amigo y compañero de estudios y además miembro de la misma promoción del CAEN. Luego lo he visto en reuniones con los congresistas y el presidente Fujimori, citas a la que yo asistía en mi condición de asesor de Perú 2000, cargo que tan sólo desempeñé por un mes.

    -¿Usted es amigo del congresista Jorge Mufarech?

    -Sí, efectivamente. Soy amigo del señor Jorge Mufarech. Es una amistad familiar. Mis abuelos y sus padres fueron también amigos.

    -¿Es cierto que usted intercedió en el proceso judicial por defraudación tributaria del hoy congresista Mufarech?

    -Esta pregunta es bastante capciosa y es bueno efectuar una adecuada precisión. Si alguien quiere o pretende hacerle daño al señor Mufarech, que no me utilice, pues jamás avalaré un acto así. En una reunión de carácter social, en medio de la conversación que sostenía con el doctor Montesinos, le trasladé mi inquietud acerca de la situación que venía atravesando mi amigo, el Sr. Jorge Mufarech, y que inclusive comprendía a su familia, lo que me parecía injusto. Esa opinión fue compartida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos de San José de Costa Rica, que le dio su respaldo. (Entrevista Milagros Trujillo Zavala).

     


    Recusable Personaje

     
    Defensoría del Pueblo justifica recusación que José Ugaz le hizo a Jorge Mufarech.

    A fines de febrero Jorge Mufarech protagonizó, como se recordará, un bochornoso incidente en la presidencia de una subcomisión parlamentaria destinada a investigar presuntas irregularidades en la adquisición de uniformes para la Policía Nacional. (Mufarech siempre anda interesado en textiles, que es su negocio, y en este caso la licitación la había ganado una firma que era competidora suya.).

    El interrogado en este caso, el ex procurador José Ugaz, presidente de Proética, organización que había auditado la referida compra, acababa de ser agredido violentamente por Mufarech en la radio. El talibán parlamentario había asegurado que Ugaz era más corrupto que Montesinos, nada menos. Este hizo lo lógico y recusó a Mufarech por considerar que su juicio no era ecuánime.

    Entonces, curiosamente, diversos padres de la patria aseguraron que un congresista no puede ser recusado. Este es el tipo de actitudes que desprestigian al Congreso porque apañan los abusos y porque son erróneas.

    Ugaz había pedido una opinión de la Defensoría del Pueblo y ésta le dio la razón en un enjundioso documento de 12 páginas en el que la Corte Interamericana de Derechos Humanos y otros organismos similares establecen la doctrina imperante.

    Por ejemplo, en el Caso Ivcher Bronstein la Corte sentenció: "Pese a que el artículo 8.1 de la Convención (Interamericana de DD.HH.) alude al derecho de toda persona a ser oída por un `juez o tribunal competente' para la `determinación de sus derechos', dicho artículo es igualmente aplicable a las situaciones en que alguna autoridad pública, no judicial, dice resoluciones que afecten la determinación de tales derechos".

    Estas referencias inconfundibles son reiteradas varias veces por la Defensoría, justificando el derecho a recusar también a un congresista, pero Mauricio Mulder, presidente de la Comisión de Fiscalización, decidió ignorar el documento que le fue alcanzado y amparar la presencia del ex ministro de Fujimori y amigote de amigotes de Montesinos, ex candidato de Somos Perú, actual parlamentario de Perú Posible y gran promotor del desarreglo aduanero en la subcomisión de marras.

     



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