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Edición Nº 1765 |
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La Banda
de Coco LA actitud de Jorge Mufarech hacia la prensa es cada vez más agresiva. Apenas escucha que se oprime el disparador de una cámara, envía a los miembros de su seguridad para averiguar el nombre del medio que osa retratarlo. Su celo responde al de alguien que tiene mucho que ocultar. En su caso la hipersensibilidad parece relacionada con la importancia que tuvo su nombre en algunos círculos del viejo régimen. Cuando el gobierno de Alberto Fujimori se fue de bruces, muchos quisieron encontrar ventanas por donde colarse. Es en estas circunstancias que el prevenido Mufarech protagonizó un episodio hasta ahora oculto, probablemente mantenido en esa condición debido a su naturaleza hilarante. Un día de octubre del año 2000, Mufarech se reunió con dos personajes vinculados al Servicio de Inteligencia Nacional: Oscar López Meneses, ex yerno del ex ministro de Defensa Víctor Malca y acusado por ser el presunto enlace de los tránsfugas en el Congreso, y Daniel Borobio, publicista ligado al gobierno. Aunque suene increíble, la intención del ex ministro fujimorista y hoy locuaz congresista de Perú Posible era lanzarse a la presidencia ante el vacío de poder que carcomía al régimen. Tanto Mufarech como Borobio han reconocido a CARETAS que el contacto se produjo. "Yo quiero que Borobio me diga en mi cara cómo fue la reunión", dijo Mufarech con su característica belicosidad. "El quería que yo fuera el candidato y que él fuera quien me manejara la campaña. A ver si Borobio dice que es verdad o si es mentira". Por su parte, Borobio manifestó desde Santiago de Chile que "ante el vacío de poder que se presentó, Mufarech pensó que se podía convertir en una opción". Sin duda, eran tiempos de pesca a río revuelto. Debido al proceso por defraudación tributaria que tenía en su contra, Mufarech fue impedido en febrero del 2000 de presentarse como candidato parlamentario de Somos Perú. Seis meses después, el 14 de setiembre del 2000, estalló el vídeo Kouri-Montesinos. Al día siguiente, Fujimori se reunió de emergencia con su gabinete, los altos mandos militares y personajes como la ex fiscal de la Nación Blanca Nélida Colán. Carlos Boloña, el entonces titular de Economía, le reveló a esta revista datos hasta ahora desconocidos. El ex presidente planteó la necesidad de encontrar candidatos que pudieran sucederlo. Boloña señaló que "los nombres barajados eran los de Federico Salas, Luisa Cuculiza y el mío". Sin embargo, fuentes cercanas al ex SIN aseguran que también desde allí se pusieron en marcha pesquisas similares para encontrar al relevo. ¿Se trataba de una escisión entre Fujimori y Montesinos o era una estrategia concertada para confundir y sembrar candidatos por doquier? Entonces el `Doc' preparaba sus maletas para viajar a Panamá. El 24 de abril del año pasado declaró ante la Comisión parlamentaria presidida por Fausto Alvarado que "...antes de irme hablé con Oscar López y con (Arquímedes) Pezantes (miembro de la Sala Penal Transitoria que vio la acusación por defraudación tributaria contra Mufarech) e hicimos que se archivara el tema. El mismo Oscar López fue el que movió con Pezantes para que el caso se pudiera archivar" (CARETAS N°ree; 1762). Es también López Paredes quien poco después habría hecho el contacto entre Borobio y Mufarech. MUFARECH 2001 Borobio y Mufarech se conocieron en 1995 durante un vuelo en el avión presidencial. "Era un viaje a Washington", recuerda Mufarech. El publicista cuenta que "eso es cierto. En pleno vuelo, Mufarech mostraba sus telas al que quisiera comprar". Borobio añade algo que brinda una idea de la importancia que el actual parlamentario llegó a ganar. "Nos reunimos en varias oportunidades en la casa de Jaime Yoshiyama, porque Mufarech participó en la campaña de la primera reelección y Yoshiyama era jefe de campaña. Luego lo vi muy pocas veces". Ambas versiones no concuerdan sobre cómo se reencontraron para cocinar la campaña presidencial del empresario. Mufarech dice que Borobio lo llamó y éste responde que ocurrió lo contrario. "Creo que Mufarech tiene un problema de memoria porque acá hay dos tiempos", aclara el argentino. "Yo sí lo convoqué a una reunión en diciembre del 2000 para ver si se unía a las huestes de Luis Castañeda Lossio, a quien asesoré durante un mes. Pero el tema de Coco Mufarech candidato presidencial es anterior". Borobio no recuerda la fecha exacta de la reunión pero afirma que se realizó en octubre, pocas semanas después de la fuga de Montesinos en el velero Karisma, el 23 de setiembre. Faltaba aproximadamente un mes para que Fujimori renunciara por fax el 19 de noviembre. "A mí me invitó Oscar López a la casa de Mufarech", recuerda Borobio. La bandera del actual parlamentario, señala Borobio, eran los ataques contra Carmen Higaonna, ex directora de la SUNAT. "Es ahí donde me dice: yo tengo la carta bajo la manga. Decía tener un amigo médico que podía conseguirle una cita para tomarse una foto con George Bush y presentar esto como el apoyo internacional. Era una locura. Le preparé un texto para una conferencia de prensa en la que tenía que decir algo así como "toda mi vida me he dedicado a trabajar y ahora quiero generar trabajo". No es mi intención ni discutir ni perjudicar a Mufarech, pero las cosas son como son". "López no me propuso la candidatura", afirma Mufarech. "Quienes lo hicieron fueron la Sociedad Nacional de Industrias, las pequeñas empresas y José Luis Risco de la CGTP. Pero ya había conversado con Alejandro Toledo para participar en Perú Posible". Efectivamente, el 29 de diciembre del 2000 las asociaciones mencionadas propusieron su candidatura. Sin embargo, fuentes que tuvieron que ver con la aventura descartan una relación con Borobio y López. "Cuando nos reunimos", dice el primero, "él no tenía ninguna propuesta de ningún gremio". Si Borobio tiene razón, lo primero que se produjo fue su abortada estrategia para lanzar a Mufarech. Luego éste se engancharía con los gremios. Finalmente, el sospechoso camaleón fue presentado como aliado de Perú Posible por Raúl Diez Canseco en enero del 2001. Hay que seleccionar con más cuidado a los convidados. Algunos tienen de piedra sólo la cara. (Información de Milagros Trujillo)
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