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Edición Nº 1766 |
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Tácticas
que Chocan
Escriben BOD DAVIS
Y GLENN R. SIMPSON LA actual carrera del ejército de Estados Unidos a través de kilómetros de terreno abierto en Irak, dejando de lado centros poblados, tiene varios antecedentes en la historia militar de Estados Unidos, desde la campaña del general confederado Stonewall Jackson a través del valle de Shenandoe en la guerra civil, hasta la rápida marcha del general George Patton a través de Francia y Bélgica en la II Guerra Mundial. Pero otra característica de la campaña actual -marchar tan rápido que las líneas de abastecimiento se angostan- ha ocasionado preocupación, y ocasionalmente desastre, en otras campañas. En la II Guerra Mundial, Adolf Hitler envió tres millones de soldados -más o menos el 70 % de sus fuerzas- a Rusia para una "guerra relámpago" que se hizo pedazos por un derrumbe de la logística y el acoso de las líneas de abastecimiento por pequeñas unidades rusas. Incluso la campaña de "golpear y aterrar" mediante bombardeos se enfrenta a un pasado controversial. El estratega militar Harlan Ullman, que ayudó a acuñar la frase "golpear y aterrar" a mediados de los años '90, ubica las raíces de esa estrategia en las dos bombas nucleares arrojadas sobre Japón para acelerar el fin de la II Guerra Mundial. Ullman dice que Estados Unidos posee ahora la capacidad de quebrar la voluntad enemiga atacando masivamente blancos de tierra, mar y aire, aun desde el ciberespacio. Pero hasta ahora el aspecto golpea y aterra de la guerra contra Irak ha sido mayormente un asalto de bombardeos en gran escala sobre Bagdad, dice. Y la lección de Alemania en la II Guerra Mundial y de Vietnam en los años '60 es que el bombardeo pesado a menudo endurece la resistencia, en lugar de quebrarla. ABASTECER A LAS TROPAS Las líneas largas de abastecimiento han sido un problema, aun
para ejércitos poderosos. La principal advertencia puede provenir
del avance de Hitler en Rusia. Al final de severamente largas líneas
de abastecimiento, las tropas alemanas encontraron escollos. Se abrieron
camino hacia Stalingrado y luego se vieron empeñadas en una batalla
que duró 66 días. Al final, las fuerzas de Hitler resultaron
rodeadas y desfalleciendo por el invierno. En febrero de 1943, todo un
sector del ejército alemán se rindió: 23 generales,
2,000 oficiales y por lo menos 130,000 soldados. Los historiadores consideran
la batalla de Stalingrado como el punto de viraje de la II Guerra Mundial.
La vulnerabilidad de la líneas de abastecimiento, y la estrategia de atacarlas en lugar de enfrentarse a la principal fuerza del ejército han sido facetas de la guerra por lo menos desde los días del Imperio Romano. Tanto Aníbal de Cartago como Julio César de Roma padecieron enormes problemas con sus líneas de abastecimiento, y buscaron romper las líneas de sus opositores. Las tácticas guerrilleras que han empleado las fuerzas iraquíes -golpeando detrás de las líneas de vanguardia y empleando combatientes en ropa civil- recuerdan muchas de las tácticas que el Viet Cong empleó en la guerra de Vietnam. Pero los iraquíes pueden estar siguiendo un precedente distinto más cercano a su país: tácticas usadas durante décadas por palestinos y libaneses en territorios ocupados por Israel. Estas campañas de guerrilla han ocupado durante largo tiempo un horario estelar en la televisión de Irak y fueron glorificadas en las propaganda oficial y en los textos escolares para millones de niños. En Líbano, en los años '80 y '90, las guerrillas chiítas de Hezbollah se concentraron en el punto más débil de la presencia militar israelí: vehículos y convoyes en movimiento. Colocaron bombas en los caminos, atacaron estos vehículos con granadas propulsadas por cohetes y se esforzaban por imprimir imágenes pavorosas cada vez que lograban matar soldados israelíes o tomarlos prisioneros. En un episodio que desmoralizó a muchos israelíes e impulsó a Israel a un retiro unilateral de Líbano en el año 2000, las guerrillas Hezbollah posaron para fotos mientras sostenían la cabeza decapitada de un oficial israelí. El historiador Stanley Karnow dice que la experiencia de Vietnam plantea una severa pregunta para los guerrilleros iraquíes: ¿cuántos están dispuestos a morir por su causa? En sus entrevistas con comandantes vietnamitas y vietcongs después de la guerra, expresa, ellos le dijeron que habían estado dispuestos a soportar ilimitado número de pérdidas, y luchar por cinco o diez años más. Si los iraquíes leales a Saddam están dispuestos a morir en masa, como estaban los vietnamitas, entonces Estados Unidos está en un aprieto, piensa. Pero la táctica no será tan exitosa si no tienen esa disposición. El asalto de Estados Unidos a Bagdad tiene un notable precedente. En 1916, el mayor general británico Sir Charles Vere Ferrers Townshend condujo un ejército de miles de soldados a las orillas del Eufrates para lo que se supone sería un rápido asalto a Bagdad. Empleando el principio de "economía de fuerza", el creyó que sus tropas derrotarían a las fuerzas árabes y turcas en lo que entonces era conocido como Mesopotamia. Pero los británicos subestimaron a su enemigo y fueron forzados por dura resistencia a recalar en la ciudad de Al Kut.
"Le enviaremos refuerzos a la mayor brevedad", prometió al general su comando; pero el apoyo nunca llegó. Los británicos fueron rodeados, asaltados y derrotados. Más o menos un año después, un ejército de británicos y de la India colonial, cuatro veces superior en número a la del general Townshend, reanudó la campaña de Mesopotamia y finalmente conquistó Bagdad. Lo peor que las fuerzas pueden hacer en la batalla es subestimar a sus oponentes. Esta subestimación ha ocurrido a través de la historia militar y ha ocurrido antes a Estados Unidos. En Vietnam, condujo a la derrota. En Kosovo, Estados Unidos empezó bombardeando y esperaba que Milosevic capitulara de inmediato. Cuando eso no ocurrió, no había un "Plan B". A estar por fuentes anónimas en el Pentágono, parece que tampoco ahora hay un "Plan B" para el caso de que los iraquíes no se dobleguen y rindan. Tal como se ha conducido, la pobremente planeada invasión estadounidense ha expuesto a las fuerzas de Estados Unidos severos problemas climáticos. ¿Cómo se compagina la observación de que Estados Unidos necesitaba empezar su invasión más temprano (si, en primer lugar, insistía en la dudosa empresa) con la aserción de que no había reunido fuerzas suficientes? Estados Unidos debería haber admitido simplemente que estaba proyectando atacar a Bagdad sin importar lo que los inspectores mostraran. Esto hubiera permitido más tiempo para fortalecerse antes de que las condiciones atmosféricas se tornaran malas. (Mejor hubiera sido no atacar a Irak o por lo menos permitir que las inspecciones continuaran por otros nueve meses para ver lo que podía descubrirse y hasta que el clima fuera óptimo). La administración de Estados Unidos ha estado planeando esta guerra por lo menos durante un año. (Por cierto, Saddam Hussein la ha estado planeando durante doce años). Más importante aún es que la administración Bush debería haber pensado dos veces acerca del costo de invadir una nación y de forzar a su pueblo y su régimen a luchar por sus vidas y su suelo. La clave de toda esta campaña está en la reacción de niños chiítas ante los invasores. Aquellos que se creía serían más amistosos hacia los soldados de Estados Unidos, les arrojaban piedras. Esto significa que Estados Unidos puede haber juzgado mal la reacción del pueblo iraquí. Muchos parecen ver a Estados Unidos no como un liberador, sino como extranjero invasor. Esta adversa reacción pública hará la guerra más larga y dura, y mucho más difícil la ocupación por Estados Unidos. Es posible que la actividad guerrillera persista mucho después de que la guerra haya terminado.
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