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Edición Nº 1766 |
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Cuál es el
Norte Mirando al 2006. El modelo de desarrollo que aspira a implementar el gobierno está basado en las potencialidades productivas y comerciales de cada región-departamento. Así, las líneas continuas sugieren intercambios de bienes y servicios y las punteadas -que se proyectan fuera del país- posibilidades de exportación a través de tres puertos. La meta es ambiciosa, pero factible.
ENCUESTAS, rumores, aplausos y abucheos. Son los ingredientes del cóctel especulativo que en los últimos días trajo de vuelta y media al Ejecutivo y que ahora amenaza con seguir moviéndole el piso a Alejandro Toledo y a buena parte de sus ministros. Porque si bien ésta fue una semana de grandes anuncios -Luis Solari expuso la "Creación de un nuevo futuro" ante los directores de los medios de comunicación el jueves 27, Raúl Diez Canseco lanzó el "Plan Estratégico Nacional Exportador" rodeado de empresarios el lunes 31 y el martes 1 el propio Toledo fue hasta el Congreso para presentar en Mensaje a la Nación el cronograma de transferencia de recursos y proyectos para los gobiernos locales y regionales (ver nota aparte)-, el punto de partida de cada uno de estos acontecimientos pareció motivado por el resultado de las encuestas. No de otra forma se entiende, por ejemplo, el tono excesivamente afectado que asumió el Jefe de Estado para dirigirse al Congreso. Ahí dijo: "Este es un acto de profundo significado histórico (...). Hoy nace un nuevo Perú (...). Deseo convocar desde este recinto de la democracia a todas las sangres (...). Tenemos un destino común, una carta de navegación que nos permitirá hacer la casa para toda la gente (...). Esta reforma del Estado es un camino sin retorno (...)". Haya o no haya gustado el estilo presidencial -y eso se medirá por el impacto que tenga el mensaje en la población de provincias-, el Apra lo bajó del caballo a escasos minutos de terminado el acto. "El presidente Toledo sólo cumple la ley. No hay ninguna novedad en lo anunciado", expresaron, casi al unísono, por radio y TV. Sondeos que perturban, rumores de cambios ministeriales que apuntan directamente a la permanencia en el gabinete del Primer Ministro Luis Solari (tal como adelantó CARETAS 1765), aplausos de la militancia acarreada -con asesores palaciegos estratégicamente ubicados en los palcos del Legislativo- y abucheos de parte de la oposición y de los propios presidentes regionales para quienes no es suficiente lo anunciado, configuran una quincena particularmente álgida a pocos días de Semana Santa.
¿Habrá domingo de resurrección?, se preguntan los más avispados. El deseo es que sí, pero es difícil asegurarlo. Sobre todo porque hasta ahora nadie ha logrado detectar con certeza la razón por la cual Alejandro Toledo se desploma 12 % -puntos más, puntos menos- en sus niveles de aprobación en sólo 30 días. La teoría de la suma de carencias y equivocaciones, asociada a los gastos escolares y al pago de impuestos, sigue siendo insuficiente. Más aún en un mes en el que las cifras macroeconómicas -crecimiento del PBI alrededor del 5% y recaudación tributaria superior al 40 % en relación a marzo del año pasado- siguen siendo, pese a la guerra, auspiciosas. ENCUESTAS: SACANDO CUENTAS Analizando el resultado de las últimos sondeos hay aspectos que no dejan de llamar la atención. Uno de ellos tiene que ver con que un año atrás, cuando Toledo mostraba una aprobación que fluctuaba entre el 20 y 30 % con tendencia a la baja, sus partidarios decían que en la TV abierta había rezagos del fujimorismo que intentaban desestabilizar su gobierno. Hoy la situación ha cambiado ostensiblemente, sobre todo en lo que respecta a los Canales 4 (ex Crousillat) y 5 (ex Schütz). Sin embargo, el deterioro de la imagen presidencial vuelve a hacerse patente. Del mismo modo, Alan García, quien suele fungir de "francotirador" y permanentemente le genera dolores de cabeza al régimen, estuvo fuera del país dos semanas. Aún así, Alejandro Toledo siguió bajando.
Otro aspecto que ha quedado medio en suspenso -al no haber una explicación plausible en uno u otro sentido- es el de la calificación que recibe el Primer Ministro. Mientras la UNI recoge en marzo sólo un 12,6 % de aprobación a su gestión, la Universidad de Lima arroja 25 %. La diferencia es de casi el doble entre una y otra y ha provocado múltiples conjeturas. Si bien ambas encuestadoras suelen acertar en sus sondeos preelectorales, esta vez -pese a que defienden la metología empleada- no han podido explicar el abismo estadístico que las distancia. Volviendo a Toledo, para Manuel Torrado, director gerente de Datum, el problema es más complejo que saber utilizar el abecé del márketing político. "La democracia peruana es delegativa. La gente vota, elige y entrega el famoso `cheque en blanco'. No quiere saber de problemas, le cuesta procesarlos. Eso te obliga a gestos demostrativos, a exhibir un liderazgo muy fuerte. Y es ahí donde está sentada la base del problema de Alejandro Toledo". La opinión de Torrado puede parecer excesiva desde el punto de vista de una democracia participativa y del sistema de partidos al que nuestros politólogos aspiran, pero es -a juicio suyo- realista. ¿Se podrá revertir esta situación en el corto plazo? "Se puede, pero tienen que haber cambios totales. Toledo ha vuelto a mostrar sus puntos más débiles: carácter dubitativo, hay la sensación de que fomenta la llegada de amigos y allegados al aparato estatal. Necesita relacionarse más, movilizarse con menos séquito, que la gente sienta que puede llegar a su mesa. Pero no es sólo un problema de imagen. Es un problema de gobernabilidad y requiere de consejeros que lo ayuden a priorizar una agenda". Para Torrado, una encuesta nacional daría, en este momento, una fotografía más dramática de la popularidad toledista. "Lima se ha convertido en su plaza más fuerte, pero donde la cosa está brava es en el sur. El oriente era otra de sus plazas fuertes, pueda que lo siga siendo, pero poblacionalmente es poco significativa". Los próximos días serán decisivos para determinar si Alejandro Toledo y compañía aciertan en su estrategia y logran demostrar que, como corresponde a todo gobierno, son capaces de tomar la iniciativa. (Pedro Tenorio)
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