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Edición Nº 1766 |
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FERNANDO VIVAS
LA del congresista Jorge Mufarech contra el exprocurador José Ugaz es la bronca más patética de estos días. Los medios pudieran cortarla de una buena vez ejercitando una juiciosa autorregulación: la bravuconada no es necesarimanete noticia y menos aún si se vuelve reiterativa y vulgar. ¿A qué darle tribuna, entonces, a quién no representa orgánicamente a ningún grupo político, a quién esconde su pasado bajo la curul que consiguió con plata, a quién acusa con pruebas retorcidas y responde con evasivas? Ugaz no es intocable, pero no es al terrorismo oral del exministro fujimorista a quien debe rendir cuentas. Mufarech ni siquiera se ubica en la coyuntura internacional de la guerra (por eso, evitaré llamarlo talibán), no juega ningún partido que no sea el suyo y en el horizonte de su pregonada lucha contra la corrupción hasta ahora sólo veo campañas personales. Si los canales le dan bola y dejan que desde un medio insulte a otro es porque su estilo pugilístico cosecha puntos. Miseria de la pantalla. Mejor está la bronca del cardenal Juan Luis Cipriani con el padre Martín Sánchez: opus dei vs. jesuitas con acusaciones de malversación, borracheras y homosexualismo (sic). Ambos bandos se hacen los santos pero ninguno lo es. La insidia de Cipriani a través de su obispo auxiliar Adriano Tomasi y su "yo no sé pero dicen por ahí" me resulta tan reprobable como la osadía de Sánchez al insinuar que los hostiazos que recibe lo hacen revivir el calvario de Cristo. La caridad es encomiable pero tiene que ser transparente y cuadrar en los libros contables. Si sigue la guerrita de sotanas, lo único que le quedará al Hogar de Cristo es una alternativa laica. Caretas TV tuvo acceso a la grabación de una conversación telefónica entre el Cardenal y el padre Sánchez. No pensaba publicarla pero puede ser útil para entender el trasfondo místico (es un decir) de la bronca. Aquí les va un fragmento y pido disculpas anticipadas por el lenguaje del Cardenal. -Padre: Estoy a sus órdenes Cardenal, como verá estoy tratando de guardar silencio. Hasta hoy, mi única comunicación ha sido con el Señor. -Cardenal: Martín, no te hagas el huevón, que yo sigo las noticias. Nos tiras encima a la prensa y después te quejas porque te respondemos. -Padre: Pero, Monseñor, los hermanos periodistas están muy interesados en nuestra obra y se acercan con la mejor voluntad... -Cardenal: Ya, ya, ya, déjate de cojudeces. Vas a aceptar tu castigo y cerrar el pico. Si no cuando terminemos la investigación va a ser peor para tí. -Padre: Usted sabe que yo creo en las virtudes de la obediencia y la resignación, pero no puedo quedarme callado ante las insinuaciones que está haciendo monseñor Tomasi sobre mi relación con los muchachos. -Cardenal: Tu te lo has buscado con tanta publicidad, con tanta fiestita. Ya ves qué se siente cuando a uno lo acusan, y eso que aquí hay testimonios, no como la carta falsa que me llevaron al Vaticano. -Padre: Le juro que no tuve nada que ver con eso. Aunque usted no aprecie mi trabajo yo siento mucho respeto por usted. Recuerdo que monseñor Vargas Alzamora me decía... Cardenal: Puta madre, y dale con meter a Piolín. Te lo digo por última vez, carajo. O te callas o vamos hasta las últimas consecuencias... (1) La de Genaro Delgado Parker y Ernesto Schütz es una bronca que dio un giro radical. Ahora Genaro tiene dos canales, el 5 y el 13, y Schütz no tiene ninguno. Genaro tiene la llave de algunos cajones con papeles que pueden ayudarlo a licuar a su socio y Schütz es un prófugo de la justicia que no puede pisar territorio nacional si no es enmarrocado. La bronca se tornó tan desigual que hasta me provoca defender al papelero. Pero éste es un delincuente y no debe volver bajo ninguna circunstancia a la TV. El avance de Genaro sobre las acciones legítimamente adquiridas de Schütz es un problema secundario. Lo que sí preocupa es el potencial de abuso y recorte de nuestra libertad de información que encarna un empresario con tanto lío judicial, tanto apetito societario, tantas horas noticiosas, tantos puntos de rating, tantos periodistas sumisos y tan malos amigos que no han podido convencerlo de no convocar a un concurso periodístico con un premio que ¡lleva su nombre! ¿Por qué no le puso premio Panamericana y punto? 10,000 dólares caerán muy bien al ganador del Genaro de Oro. Pero al otro Genaro, al de carne y hueso, hay que decirle que el prestigio y la credibilidad no se recuperan con plata. ¡Qué teleastas! ______
Escribe RICARDO BELMONT VALLARINO
De niño -y hasta hoy, en la medida de lo posible- más que la TV me fascinó practicar todo tipo de deportes. Aunque, eso sí, no me perdía los programas de Chespirito, es decir, "El Chavo" y "El Chapulín Colorado". En la actualidad me despierto con la estimulante música de "Ponte las pilas" de OK TV y me acuesto también con los videos del Canal 11. El resto del día, trato de estar informado a través de Canal N y CNN. Igualmente, en las noches, no me pierdo el espacio de Jaime de Althaus, "La Hora N" ni tampoco "A las 11 con Hildebrandt". Los fines de semana, me relajo con la programación deportiva de Fox y ESPN, siendo mis favoritos el programa "La última palabra", con Fernando Niembro, los domingos, y los siempre vibrantes partidos del fútbol español. Asimismo, busco las películas de HBO. Aparte de éstos, completo mi relación con la pantalla chica sintonizando los estupendos documentales de A&E Mundo, History Channel y Discovery. Naturalmente, de cuando en cuando vuelvo a mi canal preferido, OK T.V
Adiós a Rubén García
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