Edición Nº 1766


 

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    3 de abril de 2003


    Tomando Cuerpo
    Bellas Artes inicia año con cambios estructurales y muestra pictórica.

    Epidermis y color en "Humanamente Natural" de Mauro Yrigoyen. Der.: Desde el viernes 4 en el Centro Cultural de la Escuela ubicada en el Jirón Huallaga 402, Lima.

    COMO toda la sociedad peruana, durante la última década la Escuela de Bellas Artes también sufrió los estragos de un régimen para el que la cultura era sinónimo de nada. Así, esta institución que en su pasado fue dirigida por personalidades como Manuel Ugarte Eléspuru, José Sabogal o Sérvulo Gutiérrez y que fue cuna de maestros de la plástica peruana como Tilsa Tsuchida, Víctor Delfín, Venancio Shinki, y Gerardo Chávez, fue administrada por personas que sólo buscaron su lucro personal. De esta manera, la serie de continuos desatinos se materializó en reclamos y denuncias de parte de los alumnos quienes llegaron a tomar la sede central en junio del 2001. Del posterior acuerdo con el Ministerio de Educación -que en ese momento dirigía Nicolás Lynch- surgió la comisión reorganizadora que logró la aprobación de un nuevo estatuto, el inicio de un proceso de auditoría que ha tenido como resultado, por un lado, la destitución de malos funcionarios y por otro, la de docentes que habían desaprobado el examen de evaluación para el ejercicio del cargo y que continuaban dictando. Ahora que se inicia otro año académico, Caretas dialoga sobre ello con Leslie Lee, presidente de la Comisión Reorganizadora:

    -¿Los cambios han sido y serán sólo administrativos?

    -No, lo que nosotros queremos en realidad es provocar un cambio de mentalidad. Queremos que todos sientan que éste es un proyecto corporativo con metas claras. Sabemos que hay muchas cosas graves que nosotros estamos intentando solucionar.

    Presidente de comisión reorganizadora Leslie Lee.

    -¿En qué etapa de ese proceso se encuentran?

    -Hemos cumplido con una parte de lo encomendado, pues ahora tenemos unos estatutos y una malla curricular acordes con una institución que pretende brindar una educación superior. De esta manera buscamos que el perfil de los egresados respondan a los requerimientos de la realidad. No se trata de cambiar lo positivo, sino ampliar el abanico con respecto a los nuevos medios y complementarlo con una teoría que le permita al alumno ser también un intelectual que pueda situarse en los diferentes ámbitos del quehacer artístico.

    -Sin embargo, los alumnos aún egresan sin tener grado de bachiller y menos título de licenciado.

    -Ese es un problema que estamos tratando de solucionar con diferentes gestiones en el Congreso y el Ministerio de Educación. Por la infraestructura con que contamos y la nueva currícula, deberían acceder a dichos grados y títulos lo que sin duda les facilitaría la vida con respecto a becas y todos los estudios superiores que puedan seguir.

    -¿Y el alumnado está de acuerdo con los cambios realizados?

    -El alumnado en su mayoría lo ha tomado bien. Felizmente siempre hay saludables discrepancias. Pero en general han aprobado los cambios, y ello es lo que finalmente nos hace seguir adelante.

    -Finalmente, ¿la inauguración de la muestra de Mauro Yrigoyen tiene relación con estos nuevos aires?

    -La relación tiene que ver primero con la apertura a todas las manifestaciones artísticas de calidad y segundo, porque la obra de Yrigoyen tiene una carga clásica y tradicional que se inserta y utiliza elementos modernos y contemporáneos, lo que de alguna manera, podría resumir el nuevo espíritu de la Escuela. (J.C. Méndez).

     


    Nada me Retuvo
    Se publica obra completa de C. Cavafis, uno de los poetas fundamentales del S. XX.

     
     

    Fotograma de la película "Kavafy"que se podrá ver en la Filmoteca, dentro del ciclo de cine griego, este viernes 4 de abril .

     

    NOVENO hijo de ricos comerciantes griegos, Cavafis nació en esa capital del recuerdo llamada Alejandría en el año 1863. Sin embargo es sólo en 1901 cuando publica sus primeros poemas en revistas y folletos como anticipo del libro que nunca publicara en vida. No obstante, desde esos años la calidad de su producción lírica se difundiría, con la traducción a otros idiomas, después de conocer en 1914 al escritor inglés E. M. Foster. Ahora, llega a nosotros su poesía completa en una edición del rectorado de la Universidad Católica que dentro de la serie El Manantial Oculto, presenta unos poemas traducidos por el mexicano Cayetano Cantú, donde además de los poemas que él dejó clasificados y ordenados se añaden algunos que estuvieron dispersos y perdidos en revistas y bibliotecas. Así, el autor de esos poemas de sensualidad homoerótica pero también históricos y filosóficos como "Recuerda, cuerpo..." "Fui" "La ciudad" e "Itaca" y que tan bien supo capturar Lawrence Durell en su "Cuarteto de Alejandría" se nos presenta más que nunca como el más solitario de los animales. (J.C.M).

     


     

    Maná Que Ver
    Rock sin pisco este 8 de abril.

    SU oportunismo temático (Selva Negra, ¿Dónde jugarán los niños?) y melodías tan empalagosas como su propio nombre, anticiparon siempre su carácter prefabricado, su actitud inofensiva; esas ganas desmedidas de estar en el top sin jugarse nada más que sonsonetes y tontas canciones de amor. Sin embargo, el desliz de lo políticamente correcto se rompió en Viña, en donde por ganarse al público echaron mano de su arribismo saludando el origen chileno del pisco. No es para tanto. Apenas el artefacto muestra el rostro. Y seguro que acá dirán lo contrario. Y su próximo disco estará dedicado a los niños de Irak. (JP).

     




    La Cultura de la Guerra
    Un texto de Emilio Adolfo Wesphalen de gran actualidad.

     

    Corren tiempos propicios para que los oportunistas del pensamiento lancen gritos a diestra y siniestra como muestra de una indignación que, oh casualidad, su obra no recoge, ni manifiesta. Porque, sin duda, es en ese ámbito donde el artista muestra su desacuerdo sobre lo que nos rodea (los sistemas, los líderes, la estética) se hace patente sin necesidad de incendiarse con palabras efectistas. Por eso, ante el desconcierto que causa el bombardeo informativo es recomendable visitar el trágicamente presente texto de E. A. Wesphalen titulado "El tema de la cultura"y publicado en el Nº 7-8 de "Las Moradas" (1949) donde el vate establece una pregunta que hasta ahora pocos se han hecho: ¿la guerra es innata en el hombre o es un producto cultural? A continuación, un extracto.

    LA inestabilidad social, las penurias, los cataclismos bélicos, la desaparición de pueblos enteros, las exterminaciones y las persecuciones aún no son bastante; ahora se nos quiere acostumbrar a la idea de que el estado de guerra es el "estado normal" de la sociedad, que 1os interregnos apaciguados no sirven sino como preparatorios de la siguiente conflagración. ¿Quién no se ha sentido hundirse en el mar tenebroso de la desesperación y naufragado, quién no se ha sentido caer en el pozo de la ignominia cuando ha visto u oído de los crímenes de los hombres, que la disculpa de realizados por el bien de una entidad mayor -el Estado, el partido-, o en vista del bienestar futuro de la humanidad no consigue justificar? Cogidos por tal espectáculo, ¿nos llevará consigo la corriente sombría y no hallaremos salida? ¿No habremos hallado salida? ¿No seremos víctimas del empeño interesado de quienes ansían arrastrarnos, servirse de nosotros, y para ello nos necesitan cegados y dóciles, sin la rebeldía que da el convencimiento de una luz que ha de surgir porque nosotros nos lo proponemos? (...)

    Quizás de todas las tentativas de dilucidación de las características esenciales que diferencian la especie humana, nos atraiga más ésta de Valéry :"el poder de los sueños en el hombre para transformar su ambiente, para cambiarse a sí mismo"1. No se trata solamente que el hombre sueñe, sino que siempre ha procurado realizar sus sueños. Y uno de los sueños que más le han obsesionado, uno de los sueños que más le han exaltado (...) ha sido el sueño de la paz y la armonía entre los hombres, el sueño de la conciencia sin odios en la confraternidad dichosa, en el respeto y el amor mutuos.
    Reedición facsimilar realiazada por la U. San Martín de Porres

    ¡Oh, la utopía, la quimera!, nos objetarán. ¡Qué sueño más absurdo! (...) ¿No está la mano del hombre tinta en la sangre del hombre, y no ha hido siempre así? Este es el tremendo reparo: ¿no ha sido siempre así? Sin embargo, recordamos que esos mismos dijeron, en otras épocas: -¿Quién habla de que el hombre puede volar? Si no se le han dado alas, es locura pensar en ir contra la naturaleza-. Y lo mismo siempre, antes de que cada sueño se convirtiera en hecho. ¿Y por qué el hombre no podrá inventar la paz, la concordia, la tolerancia permanentes?

    Tenemos, por un lado, la experiencia de que, aun cuando en círculos pequeños, esto es posible, esto es corriente. La unión, 1a solidaridad en un grupo es una experiencia que a muchos nos ha sido dada. Por otro lado, que una comunidad más amplia sea permeable a esos sentimientos, es caso demostrado por 1os etnólogos, y es suficiente con la referencia a los ejemplos conocidos de los esquimales o de los Indios Misioneros de California. Ruth Benedict cuenta que ella misma trató de hablarles de guerra a estos últimos: "...pero me fue imposible -escribe. No tenían en su propia cultura la base que les permitiera concebir esa idea, y sus tentativas de razonar sobre ella redujeron las grandes guerras a lo que nosotros somos capaces de pensar con fervor moral sobre las disputas callejeras. No tenían una pauta cultural para la distancia". 2

    Hemos subrayado esta última frase, porque tal vez se halle aquí la clave del problema. La guerra no proviene de una necesidad imperiosa de la naturaleza humana, que no se pueda desviar o transformar o anular; más bien es una elaboración cultural, un rasgo que en ciertas culturas florece y medra, a costa, a veces, de muchos otros, a expensas, no pocas, de la sociedad entera, a la cual puede arrastrar a la ruina y la destrucción. Parecerá, pues, que la guerra no es un signo fatal e imborrable que marca para siempre el destino humano.

    ________
    1 "La Crise de l'Esprit" en Varieté. Editions de la Nouvelle Revue francaise, París, 1924.

    2 RUTH BENEDICT, El Hombre y la Cultura (Investigación sobre los orígenes de la civilización contemporánea), Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1939.

     



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