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Edición Nº 1769 |
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La Mujer
Que se A golpe de mediodía del lunes 21. Los periodistas forman un pequeño y ansioso enjambre. Menuda, emerge al fin de la oficina del vocal superior José Luis Lecaros. Pasa la mano sobre su peinado y comprueba con un movimiento reflejo la caída del elegante vestido. Acaba de triturar al ex ministro Víctor Joy Way. "¿Vamos?", sugiere, y los periodistas la persiguen por escalinatas estrechas del Poder Judicial. Están alborotados porque el día anterior la Pinchi Pinchi reiteró en el programa dominical Reporte Semanal de Canal 2 que Vladimiro Montesinos y Jacqueline Beltrán se molían a golpes. "¿Es cierto que llegaban a esos extremos?", le pregunta una reportera sobre la marcha. "Más de una vez", dice la Pinchi Pinchi. "Era un amor particular". Los periodistas se dispersan y Pinchi no parece muy ansiosa por conversar en un lugar menos tumultuoso que Palacio de Justicia. "¿De qué quieren hablar?", interroga a la carrera, escoltada por su abogado Luis Francia y los dos miembros de la Policía Judicial que la acompañan. "Es sobre el vídeo Kouri-Montesinos", le decimos. La frase tiene el efecto de un pellizco. "¿Han visto mi colaboración eficaz?", pregunta sorprendida mientras su Toyota rojo de lunas polarizadas parte raudo por el jirón Pachitea.
SU PALABRA ES LEY No es ningún secreto que Pinchi (48) es la rutilante estrella del sistema de colaboración eficaz, mediante el que el Ministerio Público trueca beneficios penitenciarios a cambio de información relevante. Sus testimonios y las pruebas que aportó permitieron abrir los procesos de más de veinte inculpados. Ella, una insólita ama de llaves dentro del Servicio de Inteligencia Nacional, amiga, pagadora y masajista de Montesinos, es frecuentemente criticada por las gollerías de las que goza a pesar de los delitos confesados. Muy pronto, los magistrados anticorrupción se dieron cuenta que Pinchi Pinchi era una verdadera perlita que merecía mayor pulimento. Cuando abre la boca muchos tiemblan, pero lo que no se sabe es que la primera vez que se salió del guión, causó un cataclismo político que se trajo abajo en ocho semanas al gobierno de Fujimori. CARETAS había recogido en las últimas semanas múltiples versiones que la señalaban como la responsable de filtrar al Frente Independiente Moralizador (FIM), el vídeo en el que se observa a Vladimiro Montesinos sobornando al congresista tránsfuga Alberto Kouri. Las imágenes se dieron a conocer el 14 de setiembre del año 2000 y, como lo reconocieron los líderes del FIM, se pagaron US$ 100 mil por la cinta. Ni bien cayó el tinglado fujimontesinista, la Pinchi Pinchi fue succionada. En noviembre del 2001 fue citada al Congreso. Y en febrero, apenas se promulgó, Pinchi Pinchi se acogió a la ley de colaboración eficaz. El 26 de febrero del año 2001 rindió su testimonio ante la Primera Fiscalía Penal Especial. Esta semana CARETAS accedió por fin al expediente número 010-2001-B y allí se lee: "Yo me acojo a la colaboración eficaz porque quiero aportar información. Tienen que creerme porque no miento. Además, por último, yo fui quien sacó el vídeo de Kouri. Ahora necesito que me ayuden, por ello voy a necesitar seguridad para que no me ataquen, por mi integridad física". Luego de la pasmosa revelación, Pinchi pasó a comentar lo que sabía de los miembros del Poder Judicial comprados por el SIN. Narró que ella misma preparaba los sobres con dinero y mencionó el caso del vocal supremo montesinista Alejandro Rodríguez Medrano. El testimonio fue remitido inmediatamente al despacho del juez anticorrupción Saúl Peña. Ese mismo día el magistrado había dictado orden de detención contra Pinchi. Los testimoniales que la empresaria prestó ante Peña lo convencieron de su rol excepcional. Al juez le bastaron sólo dos días para emitir una sentencia consentida que le permitió a Pinchi convertirse en la colaboradora eficaz. El código que se le asignó para ese fin fue el 010-01. Esta historia demuestra que, bien direccionado, el sistema de colaboración
eficaz es valioso y a todas luces legítimo. Cualesquiera fuesen
las circunstancias, Matilde Pinchi le hizo jaque mate al gobierno de Fujimori.
LA TESTIGO 010 Lo sorprendente es que Vladimiro Montesinos no sospechó de la Pinchi Pinchi. El atribulado capitán vivía atormentado por averiguar la identidad de quien consideraba su judas particular. Eran fines de setiembre del año 2000 y, en la precariedad del exilio panameño, aguardaba sin suerte que se esfumara el escándalo del vídeo Kouri-Montesinos. ¿Quién fue el verdugo?, se preguntaba. ¿Quién le alcanzó la cinta a la oposición? En varias de sus conversaciones panameñas compartió sus sospechas con el abogado Pedro Huertas, asesor legal del Servicio de Inteligencia que lo acompañó a Panamá y Manuel Túllume, en ese momento un incondicional suboficial de su círculo. Según Montesinos todo apuntaba al jefe nominal del SIN, almirante (r) Humberto Rozas. El marino, decía, actuó amargado por el resentimiento que le despertó la conferencia de prensa que Fujimori y su siamés realizaron el 21 de agosto de ese mismo año. Entonces Montesinos "denunció" un tráfico de armas a las Farc, cuando ocurría en realidad que él mismo estaba detrás del negocio. A Rozas lo sentaron allí sin brindarle información alguna, junto a los ministros y generales de división Carlos Bergamino y Walter Chacón. El periodista Fernando Rospigliosi escribió en CARETAS 1633 que los dos últimos militares "cumplieron la importante función de trasladar el micrófono de Fujimori a Montesinos. Al almirante Rozas le fue peor. No tuvo ni esa pequeña misión por la ubicación que le correspondió en una esquina de la mesa". Rozas habría tenido sus razones para tamaña traición, razonaba Montesinos. EL CHOLO LEAL Pero Rozas no tenía acceso a la caja fuerte de los vídeos. Quién sí lo tenía era en cambio el comandante Roberto Huamán Azcurra. El "cholo" Huamán, como era conocido, se ganó dentro del cogollo montesinista una reputación de lealtad inquebrantable, especialista en "chuponeos" y técnico de cámara cándida. Ya su lánguida figura salió a la luz en 1991, cuando fue vinculado con intervenciones telefónicas ilegales realizadas al ex presidente Alan García (CARETAS 1182). Ahora, a sus 51 años aspiraba ascender a general de brigada con el padrinazgo de su impulsor. Montesinos alimentaba las esperanzas de Huamán endulzándole los oídos con un futuro que nunca llegaría. Le llegó a plantear la posibilidad de reemplazar a Rozas como director del SIN. Era la forma en la que Montesinos le doraba la píldora. "Huamán era excelente para realizar trabajos operativos", recuerda una fuente del ex SIN, "pero Montesinos conocía perfectamente sus limitaciones". ¿La frustración de Huamán pudo llevarlo a traicionar a su mentor? En los momentos más bravos, siguió fiel. No olvidemos que durante esas álgidas semanas que prosiguieron al vídeo Kouri-Montesinos, Huamán siguió despachando en el SIN. Y, ciertamente, fue uno de los que organizó la "limpieza" en los archivos e infraestuctura de esa institución. Huamán no ha demostrado el mismo ánimo colaborador que la Pinchi Pinchi. El coronel retirado está recluido en el penal Sarita Colonia del Callao. Mientras tanto, Rozas cumple con arresto domiciliario luego de pasar una temporada en San Jorge. ¿Y entonces quién se robó el vídeo? Pinchi Pinchi era la única persona, además de Huamán, que tenía acceso a la caja fuerte en la que Montesinos ocultaba los vídeos.
COMO LLEGO EL VIDEO AL FIM Según versiones, la Pinchi Pinchi quiso utilizar a tres suboficiales que trabajaban con ella para entregarle el vídeo a un líder aprista. No se puede precisar si los intermediarios incumplieron las órdenes o si Pinchi cambió sus instrucciones originales y les permitió ofertar el material libremente. Lo cierto es que el FIM obtuvo la cinta luego que fuera desestimada por otras tiendas políticas. ¿Por qué lo hizo? ¿Fue acaso despecho? Aunque ella lo niega, mucho se ha especulado sobre su presunta -y nunca aclarada- relación con Montesinos. En la quinta entrega del diario que publica CARETAS (edición 1767), Jacqueline Beltrán, la pareja sentimental de Montesinos que vivía con él en Playa Arica, le atribuyó a la Pinchi Pinchi un ataque de celos durante el viaje a Rusia que ambas mujeres hicieron con él en setiembre del 2000. Fiel a su estilo, la Pinchi Pinchi descartó la versión: "No sé por qué se ponía celosa de mí, si ella tenía belleza y yo no. Ella tenía un grado de instrucción que yo no tuve". Llama la atención el hecho que el vídeo saliera a la luz pública cinco días después del regreso de la Comitiva a Rusia. A pesar de eso, el congresista del FIM Luis Iberico recuerda que las negociaciones bajo la mesa se iniciaron antes, en la penúltima semana de agosto. Una mujer que no laboraba en el SIN llamó a Iberico y le pidió reunirse para darle a conocer una importante información. Luego de varios encuentros con la mujer, el parlamentario conoció el 30 de agosto en una casa de Pueblo Libre a uno de los tres suboficiales que trabajaban con Pinchi y tenían en su poder el material. El suboficial sacó de una maleta un VHS y la cinta del vídeo Kouri-Montesinos. Un impactado Iberico visualizó su contenido y se puso en contacto con Fernando Olivera, líder de su partido. Los intermediarios ofrecían un paquete de cinco vídeos y una serie de documentos comprometedores de yapa. Precio: US$ 100 mil por cada casete. Como se sabe, el FIM logró que el empresario Francisco Palacios aportara el dinero para pagar el vídeo Kouri-Montesinos y el dinero se entregó el 2 de setiembre. El plan original era presentar la denuncia como una cascada, vídeo tras vídeo. El plan se abortó porque el 10 de setiembre, el mismo día que Montesinos y sus acompañantes volvieron de Rusia, sonaron las alarmas en el SIN. Los primeros en recibir amenazas de muerte fueron los suboficiales intermediarios. CARETAS confirmó que pidieron garantías a la Defensoría del Pueblo, más específicamente al entonces defensor adjunto para Derechos Humanos y actual defensor interino, Walter Albán. Como era lógico, no quedó registro documental del episodio. Fuentes de esa institución afirmaron que los tres sujetos se encontraban "aterrados" con lo que tenían entre manos. El 11 de setiembre Olivera fue amenazado y el 14 ocurrió lo mismo
con Iberico. En esas circunstancias deciden convocar inmediatamente una
conferencia de prensa y presentar el único vídeo que tenían.
El primer memorable vladivideo.
EL CONTRATO QUE REGRESO Al allanar la casa sanborjina de la Pinchi Pinchi el 24 de febrero del 2001, se hallaron contundentes documentos que fueron parte del paquete ofrecido por los intermediarios seis meses antes. Uno de ellos era sensacional. Estaba firmado por los hermanos Samuel y Mendel Winter y resultó siendo el contrato para venderle las acciones de Frecuencia Latina a Vladimiro Montesinos. Cuando el 30 de agosto del 2000 Iberico vio por primera vez el vídeo Kouri-Montesinos, también le fue mostrado ese documento. Iberico pidió una fotocopia pero sólo le entregaron la mitad para que verificase la autenticidad de las firmas y las huellas digitales. Un bocato di cardenale como muestra de buena voluntad. A inicios del año siguiente, cuando se supo que José Francisco y José Enrique Crousillat le vendieron a Montesinos la línea editorial de América Televisión, Iberico dio a conocer en el programa `Contrapunto' la existencia del documento entregado seis meses atrás. Con él, dijo, se comprobaba que los hermanos Winter también habían negociado con Montesinos. El hallazgo en el domicilio de la Pinchi Pinchi comprobó que sus testimonios judiciales tenían asidero en el cual sustentarse. Un día más tarde, el 25 de febrero, los hermanos Winter fueron detenidos. Y a la mañana siguiente la empresaria se acogió a la colaboración eficaz. UN MILLON EN REPARACION Pinchi Pinchi acepta su responsabilidad en una recatafila de delitos: corrupción de funcionarios, peculado, enriquecimiento ilícito, asociación ilícita para delinquir, violación del fuero parlamentario, encubrimiento real, delito contra la fe pública y defraudación tributaria. Amén. Suficiente para pasar varios años a la sombra. Sin embargo, el tránsito de la Pinchi Pinchi a colaboradora eficaz fue muy rápido. Fuentes judiciales señalaron que sus principales beneficios fueron decididos apenas la aceptaron como tal. Se le aseguró que tendría orden de comparecencia y ningún tipo de arresto. Eso no evitó que al año siguiente recibiera la pena de cuatro años de prisión no efectiva y una reparación civil de US$1 millón. A pesar de las evidencias, la Pinchi Pinchi insiste en negar su participación en la entrega del vídeo Kouri-Montesinos. A la mañana siguiente del encuentro interrumpido en Palacio de Justicia, la empresaria llamó a la revista. Nerviosa, negó escuetamente lo declarado ante la fiscalía en febrero del 2001. "Yo no saqué el vídeo. Si lo hubiera hecho me hubieran anulado los juicios que tengo y no tendría que pagar ninguna indemnización al Estado". Se equivoca, pues colaboración eficaz no equivale a impunidad. "Eso sí", añade, "a la persona que sacó el vídeo deben agradecerle porque su gesto cambió al país". No sabía ella que CARETAS ya había accedido al expediente número 010-2001-B y lo cruzó con las versiones recopiladas. (Investigación de Patricia Caycho, Enrique Chávez, Milagros Trujillo)
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