|
Edición Nº 1769 |
| |||||||||
|
|
||||||||||
|
|
Por LORENA TUDELA LOVEDAY Ay, Nepotismo
en NY
HIJA, no saaaabes, me robaron la cartera en plena Quinta Avenida, como si hubiera estado caminando por la Abancay, ni más ni menos, y lo peor de todo fue que, pucha, o sea, hecha una chola cualquiera, tenía el pasaporte adentro y ya imaginarás el fandango. Lo llamé a Boby a Washington pero estaba con jaqueca (¿tú te imaginas ser embajador de Toledo en alguna parte?), así que no me quedó más remedio que irme yo solita, hecha una María Ramos cualquiera, a tramitar mi duplicado al Consulado peruano en NY, cholita, que dicho sea de paso, no sabes, tiene una oficina, hija, a la que sólo le falta oler a papa rellena y que la secretaria coleccione ositos de cerámica sobre la pantalla de la computadora, para parecerse al despacho de la gorda Romero, que creo que así se llama la que sucedió a Ceci Blondet en el PROMUDEH, qué pena, con lo bien que lo estaba haciendo la Ceci, tan GCU ella, pero en fin. La cosa, hija, es que la tal recepcionista de los ositos tenía una cara conocidísima: forma de papaya cosechada a destiempo, nariz de ají panca, frente breve y el pelo partido en dos como en cascaditas trinchudonas. Y nada, ahí estaba yo, espera y espera a que me atienda la joven (con la imaginación desatada, porque no hay cosa que maás me la estimule que hacer espera frente a una así como ella, yo sé que tú me entiendes), cuando en eso le suena el teléfono y la cara de papaya contesta: "Sí, es Kimberly Toledo al fono, may I help yooooouuuuu?" Hija, ahí lo entendí todo, y entendí más todavía cuando una hora después sale el encargado de los trámites y de verlo me digo a mí misma, "China, ¿en qué poto has visto esa cara?" Aceitunado, con algo de cimarrón en el árbol (geranio nomás) genealógico, zambirulón con ojo de huevo duro y bien altote y yo te juro que ya me imaginaba a mí misma víctima de sus instintos, escuchando en off: "Cógela, cógela José Manué/Mátala, mátala, Matalaché". Hija, pero cuando le veo la identificación, era ni más ni menos que Flotacio Gonzales Arica, el hermano del Gonzales Tacna de acá. De horror. Y nada te digo de la que limpiaba el piso, porque aunque no fuera sobrina de la Doris Sánchez, pucha, el outfit ya la hacía responsable de nepotismo. Y cuando apareció el portapliegos, cómo te explico, verlo y decirle "Si tú no eres nieto de un tal Ayzanoa, hazte ver porque significaría que eso contagia", fue una sola cosa. Al final, pucha, entre todo el nepotismo junto me hicieron el duplicado y acá me tienes de nuevo, pucha, tratando de entender qué huevada es ésta de la Bozzo que dijo en un reportaje que Lucrecia Orozco había declarado que el chuchasumadre de Montesinos le pasó plata para que diga que Zaraí era hija de Pachi, como si hiciera falta que alguien se tome el trabajo de inventar semejante parentesco, que se den una vueltecita nomás por el Consulado del Perú en NY para que vean cuánto pesa el aire de familia. Ahora, te confieso que sí me preocupa horrores que el pobre Popy esté metido en la colada, y por varias razones. Primero, porque ha sido mi paciente y eso una lo lleva en el alma hasta el fin de sus días, aunque se trate de semejante huevón (y de paso, ¿conseguirá en Madrid quien le ponga los electroshock sin que se entere toooooodo el mundo?). Segundo, porque hija, qué papelón, ¿tú te imaginas a Juan Carlos tomando desayuno con Sofía y frente al periódico comentar?: "Pues coño, que mañana viene la pelirroja esa del Perú con no sé qué pollinos que nos quiere regalar, y el tronado de su embajador encima nos sale con que se andaba de cochinadas con los medios de comunicación.". "Pues a mí me dará alguna enfermedad, que me excuse", dirá Sofía. "Pues dame la receta para decir que tengo la misma y que nos contagiamos de puro amor". ¿Te puedes imaginar qué ho-rri-ble? En fin, hija, pero todo sea por la democracia porque si en algo estoy de acuerdo con los demócratas peruanos (en realidad, pucha, estoy de acuerdo en todo, sólo que hay entre ellos cada ejemplar) es en la urgencia perentoria e impostergable de preservar la democracia y sostener a Pachi, que aunque nos pese como un collar de zapallos, nosotros lo pusimos en el trono. Además, aquí entre nos, ¿qué nos haríamos -nosotros, la GCU, se entiende- si algún día tuviéramos un Presidente de a verdad en el Perú? Chau, chau. (Rafo León).
|
|||||||||
|
|
||||||||||