|
Edición Nº 1770 |
|||||||||||||||||||
|
|
|||||||||||||||||||
|
|
Lo Tiene Pisado
LUNES 28, 10.05 p.m. Jorge Mufarech avanza sonriente por los pasillos del Legislativo. La reunión que sostenía la bancada de PP para analizar -e intentar corregir- el comportamiento de sus representantes ante la Comisión de Fiscalización había concluido. Y mientras Anel Townsend y otras figuras de PP se retiran visiblemente contrariadas, Mufarech se acerca a los periodistas acompañado de Cecilia Tait. "El de Ugaz es un tema zanjado", asegura. Luego, adelanta que en los próximos días presentará nuevas pruebas que lo incriminarían aún más. -"¿Y que le han dicho Anel Townsend y los demás congresistas que rechazan lo sucedido en la Comisión de Fiscalización?", pregunta un periodista. -"¿Anel? Anel se fue convencida de que nuestra posición está bien fundamentada" -mintió Mufarech. "Ahora, si me permiten, tengo que robar un beso". Canchero, vuelve donde la Tait para estampar un sorpresivo ósculo en el cachete de la ex Zurda de Oro. Mientras camina rumbo a su auto Jaguar, tararea una melodía que nada tiene de arábica. Sí, más bien, de la pegajosa tonada mexicana "Yo soy el rey". ¿PINTADO EN LA PARED? En estos días de feriado, cuando el presidente Toledo se pregunte los porqué de su 16,1 % (según CPI) o menos de aprobación en las encuestas, debería pensar en el daño que le sigue haciendo a su imagen la cada vez más extendida sensación de desorden y caos al interior de su gobierno. Después de estos últimos acontecimientos puede decirse -sin exagerar- que su bancada está camino de convertirse (si es que ya no lo es) en una suerte de "territorio liberado" en el que las invocaciones del Jefe de Estado caen en saco roto. Prueba de ello es que a ninguno de los representantes de PP o del FIM en la Comisión de Fiscalización (CF) le importara un bledo que, en un gesto que pretendía ser amistoso, el presidente Toledo invitara a Ugaz a almorzar a Palacio el viernes 25. "Ese no fue ningún respaldarazo (sic) del Presidente a Ugaz. Simplemente le dio pena y por eso lo invitó a almorzar", declaró suelto de huesos el oficialista Víctor Valdez, horas antes de que la CF rechazara -con votos de PP y el FIM, más la abstención del Apra- el pedido de reconsideración a favor del ex Procurador. ¿Es posible que tan pronto, y en un tema tan sensible como la lucha anticorrupción, Alejandro Toledo haya perdido predicamento entre sus propios correligionarios y aliados? Todo indica que sí y que el principal responsable de esta rebelión en la granja oficialista es Jorge Mufarech. Es él quien parece manejar la bancada, dictaminando a quién se acusa, bajo qué cargos y arrastrando en la decisión -y en el descrédito subsecuente- a casi todos sus copartidarios. Esta vez, sin embargo, Anel Townsend, Ernesto Herrera y uno que otro parlamentario de PP decidieron decir basta. El resto, incluyendo a don Carlos Ferrero, bien gracias. ¿Es que acaso el Primer Mandatario no tiene el carácter para parar en seco a Mufarech? ¿Qué le debe a éste PP, que ni el Presidente y muy pocos ministros o parlamentarios se atreven a contradecir sus designios? ¿Será, como se decía en los tiempos de la campaña, que Jorge Mufarech ha invertido muchísimo dinero en que Alejandro Toledo sea hoy Presidente?
RESISTIENDO AL PLANTON A PP y al FIM tampoco les importó que desde el fin de semana se estuviera preparando una lista bastante representativa -con el ex presidente Valentín Paniagua a la cabeza- de personalidades políticas y culturales en apoyo a Ugaz. Nueve ex ministros de la transición (Susana Villarán, Juan Incháustegui, Walter Ledesma y Diego García Sayán, entre otros), y seis ex de Toledo (Roberto Dañino, Pedro Pablo Kuczynski, Nicolás Lynch y Gino Costa, por citar algunos), junto a una docena de artistas e intelectuales, convocaron a un "plantón" en la Plaza Bolívar. Sólo Toledo, el viernes 25, intentó contrarrestar las posibles consecuencias que una manifestación de este tipo podría tener en el desgaste de su gobierno. Para eso citó a Fernando Rospigliosi, no para ofrecerle una plaza en su próximo gabinete. En la cita, el Jefe de Estado le pidió a su ex ministro del Interior que atenuara los ánimos entre los convocantes. "Esto se va a solucionar", habría asegurado el mandatario. Rospi, sin embargo, se la cantó claro: a la movilización -que ya para entonces era en defensa de la lucha anticorrupción- no la paraba nadie. Así, el lunes al mediodía hubo manos pintadas de blanco, carteles de rechazo a la corrupción y sus aliados al interior del oficialismo y hasta bochinche, dada la oportuna aparición de una contramanifestación que gritaba "pitucos" cada vez que veía por ahí a Susana Villarán o Gino Costa. Carlos Ferrero quiso tener un gesto de distendimiento e invitó a una docena de manifestantes a su oficina. Ahí Fernando de Szyszlo le entregó un memorial con las preocupaciones del grupo sobre lo que PP y el FIM hacen en la CF. Juan Incháustegui habló en nombre de Valentín Paniagua -quien estaba en Iquitos, recibiendo un doctorado Honoris Causa- manifestando su preocupación por la suerte de Ugaz y el futuro de la lucha contra la corrupción. Nada de ello sirvió de mucho cuando les tocó el turno a Mufarech, Valdez, Saavedra Mesones y Pacheco en la CF. La reconsideración de Ugaz, pedida además por Lourdes Flores, fue dejada de lado. LA DOCTRINA DEL DISLATE. Los excesos de Jorge Mufarech -el nuevo "intocable" a quien ni el presidente Alejandro Toledo le puede poner el guante- no son nuevos. Pero lo peor es que cuando Fujimori tuvo que zanjar con él en abril de 1999 -era a la sazón su ministro de Trabajo- el Chino no titubeó. En esos días Mufarech fue al Congreso y disparó por cinco horas contra la Superintendencia de Aduanas. No esgrimió pruebas, sólo recortes periodísticos azuzando el escándalo. Y en menos de una semana le dieron forata. Con Toledo en el gobierno no sólo ha vuelto a las andadas tirándose abajo el sistema de supervisión de aduanas, sino que cuestionó a Pedro Pablo Kuczynski en septiembre de 2001 -forzando la férrea defensa de Roberto Dañino-, y atacó sin pruebas al Superintendente de Aduanas Arturo Ramírez -provocando una amenaza de renuncia de PPK. Ahora sigue encabritado y divide a la bancada pues un pequeño grupo de congresistas no parece dispuesto a tolerar sus excesos. Pero todo indica que el Presidente no puede con Mufarech y que ni siquiera le pasa por la cabeza su saludable expulsión. ¿A qué le teme Toledo? ¿Por qué Mufarech hace de las suyas sugiriendo que lo tiene pisado? Quizás no éste muy lejos el momento crítico -que suele animar a Toledo a tomar decisiones- que permita develar el misterio. (Pedro Tenorio).
|
||||||||||||||||||
|
|
|||||||||||||||||||