Edición Nº 1770


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    30 de abril de 2003

    Compás de Espera
    Aún es posible que Richard Webb no renuncie a la presidencia del BCR.

    Esta semana la mayoría de directores del BCR salieron al fresco para explicar su posición frente al despelote que se ha armado en el directorio del instituto emisor. La mayoría, salvo Richard Webb.

    El presidente del BCR más bien jugó sus fichas de manera silenciosa pero contundente. El viernes 25, recibió el respaldo de la Asociación de Bancos (Asbanc), cuya directiva en pleno, Dionisio Romero a la cabeza, se entrevistó con Webb en la sede del BCR. Por cierto, ya el Presidente Alejandro Toledo le había reiterado su confianza.

    Pero Webb parece estar esperando un gesto que confirme un ánimo de enmienda de parte de sus colegas del directorio del BCR. Webb marcó distancias del directorio el 3 de abril pasado, luego de que se aprobara por 6 votos contra 1 la inmediata salida de Henry Barclay de la gerencia general (CARETAS 1767, 1768). Fue un golpe al plexo. Barclay era un hombre de la confianza de Webb.

    Richard Webb, Carlos Castro y Julio Velarde. Consensos en política monetaria y fiscal, pero discrepancias de orden administrativo.

    Y no fue el primer caso. Sólo en el último semestre, profesionales del rango de Socorro Heysen, Esteban Hnylicza, Agnes Franco, entre otros, fueron cesados por el directorio de igual e inapelable manera que Barclay. Ya a finales de marzo, Webb sostuvo una primera entrevista con Toledo para expresarle su frustración.

    En el fondo se trata de un choque de trenes sobre la administración de la institución, y una crisis que se venía incubando hace un tiempo. Según un comunicado suscrito por los miembros del directorio del BCR -salvo Webb- el 25, se trató de "decisiones internas encaminadas a superar problemas administrativos". Para Webb, en cambio, éstos han significado el sacrificio inmerecido de cuadros profesionales de primer nivel en un país escaso precisamente de esas cualidades.

    En todo caso, pocos parece están dispuestos a prescindir de los servicios de Webb. Julio Velarde, uno de los directores del BCR enfrascados en el lío, resumió un tanto cándidamente esta semana la hondura de la crisis: "cómo va a haber un interés en removerlo (a Webb) si nadie sabe quién entra (a reemplazarlo)". Tal parece que el camino de la reconciliación es el más razonable.




    Según el Mapa de Pobreza de Foncodes, Huancavelica, Cajamarca, Loreto, Amazonas, Huánuco, Apurímac y Ayacucho son los departamentos con mayor índice de pobreza del país. Aunque se espera que el manejo fiscal que traerá la descentralización logre una eficiente asignación de recursos, existe el riesgo de que ello no ocurra. Según Comexperú en una primera etapa del proceso de descentralización, los recursos de los gobiernos regionales provendrán exclusivamente de las transferencias que les otorgue el Gobierno Central.

    En una segunda etapa, las transferencias deben estar también en función de los ingresos tributarios. Así, las regiones comenzarán a tener mayor certeza de las asignaciones presupuestales que recibirán y compartirán con el Gobierno Central. Finalmente, se espera que, en el largo plazo, las regiones estén en posibilidad de recaudar ingresos propios dada la asignación parcial o total de la recaudación de tributos internos -sin que ello implique que puedan crear tasas o impuestos-, además de las transferencias compensatorias. Según Luis A. Arias, presidente ejecutivo de Inde Consultores, surge el riesgo de incrementar el desbalance horizontal existente. Las regiones más pobres son aquellas que recaudarán menos. Ello tendría efectos devastadores pues condenaría a la pobreza y al subdesarrollo a aquellas regiones menos favorecidas. Por lo que Arias plantea que para que el proceso de descentralización funcione "debe darse necesariamente la unificación de departamentos en macrorregiones".




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