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Edición Nº 1771 |
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El Señor de la
Chatarra
ASI definen a Víctor Delfín en la amplia exposición realizada en la Casa de la Cultura ecuatoriana bajo los auspicios de la Presidencia del Consejo de Ministros, la Cancillería del Perú, la Embajada del Perú en el Ecuador, la Embajada de Ecuador en el Perú y la Municipalidad de Guayaquil. Resulta "peculiar" que el INC no haya participado en una actividad cuyo despliegue oficial no tiene precedentes. ¿Acaso no forma parte de las funciones del INC la organización de este tipo de exposiciones? ¿Alguna opinión Dr. Lumbreras? La muestra de Delfín no es un caso anecdótico y se suma a la primeriza exposición realizada en Palacio de Gobierno por una serie de artistas "que no tenían galerías" y que, demagógicamente representaran al Presidente de la República disfrazado de Pachacútec. En ese entonces el cholo todavía era sagrado. Tengo la certeza de que si el señor Delfín no tuviera el poder político que ahora ostenta, esta muestra no hubiera podido realizarse, pues a pesar de lo que sostienen sus exégetas, no es el artista que pueda representar mejor al Perú de hoy. El catálogo es una espléndida antología del neokistch andino y el trofeo lo gana Pérez Torres cuando escribe: "Túpac Amaru, Delfín, jilguero y mariposa...." en un poema delirante que le tributa al "ecuatorianado... señor de la chatarra" ¡hic! A los incautos ecuatorianos, si los hay, cabría advertirles que más allá de pompas y circunstancias, el toledismo carece de política cultural alguna. La política podrá ser cultura, pero esta muestra tiene más de política que de cultura. El Premier Solari impartió en Guayaquil los santos óleos que esta exposición merece. 2.-Parece que la Plaza de Armas, como la ha re-rebautizado el nuevo alcalde, la cultura afiebra a sus nuevos vecinos. Lo último ha sido la remoción por decisión unilateral de la estatua de Pizarro. El monumento me resultaba indiferente porque la plaza siempre estaba atiborrada de manifestantes y el caos no permitía reflexión alguna en torno a un hipotético atentado a la peruanidad. Un armadura de metal a caballo más bien me trae la nostalgia de una infancia en la cual la tele no amedrentaba con villanos de ¿ficción? como Valdez y Mufarech, versiones posmodernas de el Pingüino y el Guasón que hoy inspiran más risas que temor. El arquitecto Agurto merece mucho respeto pero no lo comprendo. Más controvertido será colocar lo que llaman bandera del Tahuantisuyo, un plagio que tendrá repercusiones imprevistas: Los turistas verán cómo la dorada Lima es la primera capital latinoamericana con una plaza en pleno centro histórico dedicada al Orgullo Gay. Muuuy modernos. Más ofensivo que el hombre del caballito me resulta esa rocaza -en todos los sentidos del término- con las que nos engañan diciendo que fue usada por Taulichusco para fundar Lima. Mienten. Fue creación de los burócratas del inolvidable Barrantes, quienes se alucinaron Duchamp y jugaron al "objeto encontrado". El resultado es deplorable. No es un monumento, es un pesado monolito con florecitas, oprimido por la arquitectura neocolonial que lo circunda. Estoy convencido de que si la pobre piedra hubiera tenido una plaquita indicando que era un homenaje a Pizarro, hace rato que hubieran llamado a los picapedreros. Si esta gestión edilicia, tan pragmática, quiere hacer experimentos agrarios y rescatar raíces, como se decía antaño, que evite el despilfarro y aplique una solución muy fácil. En lugar de ocultar la roca reubíquenla donde estaba "Pizarro". Quizás habría que aumentarle altura para equilibrarla con el contexto arquitectónico, y si queda mal, por lo menos habrán liberado a los pasajes de una pieza que hoy los interrumpe y además lograrán los beneplácitos de Madame Karp. Ahora quedaría esperar que nuestra flamígera Primera Dama dé el siguiente paso y rebautice su Palacio de Gobierno (Casa de Pizarro) como la Pascana de la Chacana. 3.-No sólo en Lima se cuecen habas. El venezolano Javier Téllez representó a su país en la última Bienal de Lima. El había venido un mes antes y se la pasó en el Larco Herrera viviendo con los internos y compartiendo su rutina diaria. Una curiosa hermandad se generó entre artista y pacientes lo que dio como resultado una videoinstalación memorable. Ahora Javier rechaza participar en la Bienal de Venecia por considerar que... "mi deber principal es mi responsabilidad ética por encima de un interés personal. Debo olvidarme de mí mismo para tener acceso al otro"es una expresión que para Levinas constituye una de las mejores definiciones de una conducta ética...Nunca he creído en la autonomía de la obra de arte por encima del contexto social, y creo que el actual pabellón venezolano personifica un ambiente tóxico que inevitablemente contaminaría la lectura de cualquier obra de arte que tenga que ver con la desigualdad social, especialmente en un momento en el que la manipulación de la información, la violencia, el populismo, la intolerancia y los nacionalismos constituyen los discursos políticos del Estado y de la oposición oficial... El sector cultural es reflejo de esta crisis de manera específica..." Ahora te admiro más compadre.
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