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Edición Nº 1772 |
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Lecciones
de una Huelga
AL cierre de esta edición seguía la huelga que ha paralizado escuelas y colegios de todo el país, con excepción de sectores magisteriales que desconocen a la dirección nacional del Sindicato Unitario de Trabajadores de la Educación Peruana (SUTEP) y que, por su lenguaje y consignas, acatan más bien la línea subversiva de Sendero Luminoso. Este sector minoritario hasta ha realizado el sueño de la huelga propia: han paralizado en momentos en que la huelga del SUTEP cumplía ya 48 horas. En todo caso, los hechos los han mostrado como minoría. El cierre de aulas ha provocado incluso disensiones en el seno del gabinete ministerial. El ministro de Economía, Javier Silva Ruete, aparte de negar ser la mamá del ministro de Educación, Gerardo Ayzanoa, sostuvo primero que el aumento a los maestros tendría que salir del presupuesto de Educación. "Hasta donde dé la tela", dijo a CARETAS. ¿Y si la tela no alcanza?, le preguntamos. "Habrá que cortar de los otros pliegos", fue la respuesta. Este rasgo preanuncia una riña general, aunque sea interna, en el gabinete, precisamente ahora que los ministerios ajustan los proyectos presupuestarios que deben remitir al Congreso con miras al Presupuesto 2004. Todo esto demuestra hasta qué punto la huelga de los maestros tiene curiosas aristas políticas y económicas. Es un secreto a voces que el SUTEP está dominado por el Partido Comunista del Perú-Patria Roja, desde los días en que el PCP de Jorge del Prado se distanció de una huelga del magisterio, en la época del general Juan Velasco. Un reciente informe del Consejo Nacional de Inteligencia asegura que el SUTEP se compone de un 68 % de simpatizantes de Patria Roja, un 12 % de miembros de ONGs como Tarea y Foro Educativo, un 4 % de apristas y un 1 % de simpatizantes del ex ministro de Educación Nicolás Lynch. Otro aspecto político de la huelga es que ella se produce en
momento estratégico. Principalmente, porque en menos de un mes
se realizarán elecciones internas del SUTEP y porque un acuerdo
de aumentos consolidará a la actual dirección del gremio,
en detrimento de quienes se alinean con 16 bases cercanas a Sendero y
que no reconocen a la dirección comandada por el actual secretario
general del SUTEP, Nílver López.
En el momento en que escribimos, la dirección del SUTEP ha rechazado la propuesta de cien soles mensuales de aumento. En realidad, todo indica que es muy difícil que esa cifra crezca. Hay problemas de estrechez fiscal. Si el aumento mencionado fuera el definitivo, beneficiaría a 280 mil maestros con plaza y a otros 40 mil que también ejercen. El total de 320 mil significaría un egreso adicional de 32 millones de soles mensuales (por lo menos, 384 millones al año, si es que se excluyen beneficios modestos como escolaridad y otros). El SUTEP había reclamado un aumento de 210 soles mensuales, cifra que justificaba en relación con la promesa del presidente Toledo en su tiempo de candidato, de duplicar el ingreso de los maestros durante su mandato. Ulteriormente, la demanda del SUTEP se redujo a 150 soles. El martes en la noche, después de ardua negociación, aunque no hubo aceptación de los cien soles propuestos por el ministro de Educación, se alcanzaron algunos acuerdos. El primero fue la conformación de una comisión bilateral compuesta por 14 representantes del Ministerio y 14 del SUTEP. El ministro dijo que la primera tarea de esta comisión será "separar la paja del trigo". Los puntos más importantes que la bipartita abordará son el nombramiento de docentes contratados, la libre afiliación a las AFPs, la nueva Ley del Profesorado (la actual data de 1984 y es considerada obsoleta por el propio Ayzanoa). Un reclamo del SUTEP, la inclusión de representantes de éste en el Consejo Nacional de Educación, dependerá del acuerdo a que lleguen con el presidente del Consejo, el padre Ricardo Morales Basadre. En el diálogo con los directivos del SUTEP, Ayzanoa ha propuesto un paquete pedagógico social que incluye el acceso al programa Mivivienda a tasas preferenciales. Entretanto, los estudiantes pierden clases y muchos se preguntan por qué el ministro esperó que la huelga y las marchas empezaran para ponerse a negociar en serio.
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