|
Edición Nº 1772 |
||||||||||||
|
|
||||||||||||
|
|
Se Busca
Cirujano Plástico
LA semana pasada, durante cuatro días, los directores regionales -no los presidentes, sino las cabezas de sus cuadros técnicos- participaron de un intenso seminario de trabajo conducido por profesionales latinoamericanos de la CEPAL liderados por Sánchez Albavera, ex ministro de Energía y Minas (1990-1991) y economista principal de la CEPAL. "Quedé bastante sorprendido. El nivel técnico en promedio está por encima de la media de la burocracia nacional", concluyó Sánchez Albavera. "Tienen un diagnóstico muy acertado de sus problemas, del potencial de cada región, y, también, un profundo escepticismo de la política". En el transcurso del seminario muchos de los funcionarios expresaron a Sánchez Albavera su ilusión de ser contratados en alguna organización internacional. "Si se les ofrece una oferta decorosa", concluyó, "se van del país". El profundo escepticismo contrasta con la envergadura y complejidad del proceso descentralizador, y en el que las facultades y recursos económicos serán presumiblemente transferidos a las regiones de manera gradual y escalonada. Y no se les puede culpar. Todo entusiasmo para hacer bien las cosas se estrella ante una verdad tan sólida como una caja fuerte: los recursos para inversión presupuestados son mínimos. "¿Quién convence a la burocracia para que haga bien las cosas? Aquí lo que falta es liderazgo y orientación estratégica", dice Sánchez Albavera. "En Chile cuando se pregunta a dónde quieren llegar como nación dentro de 50 años, la respuesta es una: la integración con los mercados de Europa y Estados Unidos. Aquí en cambio la política es contingente; los negocios coyunturales. Hemos perdido el sentido de un sueño colectivo", considera el experto peruano. PRODUZCA LO QUE EL PERU CONSUME La situación del país en las décadas de 1950 y 1960, sostiene Sánchez Albavera, era otro cantar. El país tenía entonces un rumbo, una "concepción estratégica del desarrollo". Hubo entonces una ebullición de pensamiento que se tradujo en la famosa Ley de Promoción Industrial de 1959 que se dictó con el gobierno de Prado, siendo ministro de Economía, Pedro Beltrán. La Ley de Industrias sentó las bases de la política industrial peruana, estableció mecanismos de promoción a las exportaciones e impulsó el surgimiento de la banca de fomento y de las mutuales. "Bajo los criterios de hoy, Pedro Beltrán sería un ultraizquierdista", ironiza Sánchez Albavera. Fue a inicios de la década de 1960, precisamente, que se acuñó la famosa frase que aún retumba en nuestros bolsillos: "Consuma lo que el Perú produce". No todos avalaron el concepto. La Cerro de Pasco Corporation retrucó en forma inmediata e ingeniosa con el eslogan: "Produzca lo que el Perú consume". La Cerro de Pasco Corp. organizó entonces una exposición en sus oficinas de la Plaza San Martín en Lima, en la que exhibió el universo de insumos y servicios que la corporación minera usaba para operar. Era parte de una política manifiesta de sustitución de importaciones, en la que se asesoró a los empresarios peruanos para que cumplan con las normas técnicas de la mina. En la pesca el Perú se convirtió en uno de los principales exportadores de harina de pescado y se pusieron en marcha los grandes yacimientos de Marcona y Toquepala. Era el Perú un país emergente. Esfuerzos meritorios pero aislados como el Plan de Acción conjunto que la semana pasada suscribió la minera Yanacocha con la región Cajamarca, recuerdan la carencia de una política de desarrollo que articule a estas empresas al desarrollo regional. EL CIRUJANO PLASTICO "El Estado peruano simplemente no tiene una concepción estratégica del territorio", sostiene Sánchez Albavera. Las articulaciones productivas desarrolladas en décadas pasadas han quedado desarticuladas en nombre de una presunta economía de mercado. Muy distindo, por ejemplo, es el camino de Brasil de los últimos años. Uno de los objetivos en el Plan "Brasil Avanza" de Fernando Henrique Cardoso fue la integración física de su territorio y el desarrollo de corredores viales a la costa del Pacífico. Un plan estratégico en la que la captación de la inversión privada para dicho propósito fue perfectamente delineado y puesto en práctica a través de un régimen de concesiones. "El Estado brasileño actuó así como un cirujano plástico que acondiciona su territorio a las estrategias de desarrollo", graficó Sánchez Albavera. "La programación de la inversión pública es el bisturí que junto con la inversión privada transforman el rostro del territorio y lo hacen más competitivo". Pero en el Perú los sistemas de planificación y programación del gasto están subordinados a la urgencia de la política fiscal del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). "El gasto público es disperso, errático, improductivo", describe el experto. LOS BAÑOS DEL INCA En realidad, la crítica de Sánchez Albavera es aún más aguda. "La política fiscal es simplemente insostenible", señala. Apenas el 11 % del presupuesto nacional -agobiado por el servicio de la deuda externa y el gasto corriente- es para inversión pública, porcentaje claramente insuficiente para atender las grandes necesidades nacionales. Y, sin embargo, estamos hablando de unos US$ 1,800 millones, monto nada desestimable. "Es el equivalente a 3 minas Cuajone en un año", compara Sánchez Albavera. Aquí hay un problema de fondo: una visión parcial de lo que debe ser el rol del Estado en el desarrollo de la economía nacional. Sánchez Albavera concuerda con la definición de "economía social de mercado" que Ludwig Erhard imprimió en la Alemania de la posguerra: "tanta competencia como sea posible, y tanto fomento como sea necesario". Es el Estado -a través de sus múltiples instrumentos de planeamiento- quien debe acondicionar el territorio para el adecuado aprovechamiento del enorme potencial minero, energético, agropecuario y turístico del país. Acondicionarlo hasta en el último detalle. En febrero último, el experto recorrió Cajamarca de cabo a rabo durante una excursión turística familiar. "No encontré un solo baño en Cajamarca que funcionara, a pesar de que había agua en muchos establecimientos", narró. "En el mejor restaurante de Cutervo incluso había un letrero que decía: `Limpie el Baño'. Y había un balde al costado. Por cierto, nadie lo hacía. El baño es la última prioridad para quienes ofrecen servicios al turista. En ese plan, ¿qué haces?" (Marco Zileri).
|
|||||||||||
|
|
||||||||||||