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Edición Nº 1772 |
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Ruleta
Mufa EL último martes el cuestionado congresista de Perú Posible Jorge Mufarech intentó poner el parche antes de que le reventara un nuevo escándalo. En una conferencia de prensa abundante en gestos histriónicos y pródiga en contradicciones, Mufarech, al parecer perseguido por la paranoia de que nuevas grabaciones revelen otros episodios oscuros de su trayectoria política, aseguró que en la última semana recibió una llamada telefónica en la cual un misterioso personaje le habría intentado vender un audio de una comprometedora conversación suya. Aunque no quiso revelar la identidad del hombre que habría efectuado la supuesta llamada ni el monto de dinero que le pidió, el falso don Mufa no dudó en atribuir el chantaje a su viejo amigo, el ex congresista tránsfuga Jorge Polack. "Su trayectoria (la de Polack) y las declaraciones de Matilde Pinchi Pinchi confirmarían que podría ser una persona que tiene equipos de chuponeo del régimen anterior". Y Mufarech conoce bien la trayectoria de Polack, que ha sido señalada como operador vigente de los intereses del régimen de Fujimori (CARETAS 1770), ya que como admitió en esa misma conferencia de prensa ambos son amigos desde hace 30 años y suelen visitarse con frecuencia en sus casas de Lima y San Bartolo. En Lima ambos viven en el mismo edificio ubicado en Los Cerros de Camacho. Apenas los separa un piso. "Si no lo paga usted lo va a pagar CARETAS", asegura el congresista que le dijo el supuesto chantajista. Mufa puede estar tranquilo y negociar sin competidores, porque CARETAS no compra audios ni información. Luego de acusar a su amigo Polack de encabezar este supuesto chantaje, Mufarech cayó en una nueva contradicción: "No voy a negociar ningún audio ni vídeo porque no los tengo y nunca fui al SIN. Polack no es capaz de chantajearme porque es un cobarde". Vaya clase de amigos que son Mufarech y Polack. La historia de ambos personajes no se limita a visitas amicales, sino que ambos se han visto comprometidos en turbias historias. Incluso han sido demandados juntos ante los tribunales por chantaje.
EXTORSION DENUNCIADA Según una denuncia efectuada por los hermanos Julio y Eduardo Zalaquett, empresarios bolivianos propietarios de los Casinos Aladino S.R.L. y Flamingo en Lima, Mufarech y Polack se confabularon para extorsionarlos. En enero del 2002 los hermanos Zalaquett detectaron una sustracción sistemática de dinero que en total ascendía a US$158,000. Responsabilizaron por el robo a uno de sus hombres de confianza, el jefe de caja Marcelo Noel Cáceres Callisaya. Los empresarios conminaron a Cáceres a suscribir una declaración notarial el 4 de febrero admitiendo su culpa. Cáceres fue despedido y ante la medida solicitó su liquidación. Los propietarios le exigieron que primero devolviese el dinero sustraído. Según los testimoniales del propio Cáceres, prestados el 30 de octubre del 2002 al ex fiscal Alejandro Espino, fue conducido por su abogado Willy Arturo Palomino Castro ante el congresista Jorge Mufarech Nemy, entonces presidente de la Comisión de Industria, quien luego de escucharlo lo mandó donde su amigo Jorge Polack Merel. "Mufarech se ofreció a utilizar su cargo para pedir a la Dirandro se investigue a los Zalaquett por lavado de dinero y narcotráfico y asi los jodan en caso que mis paisanos, los bolivianos, se nieguen a repartir su dinero o se nieguen a darnos alguna suma". Esta declaración de Cáceres se encuentra en un cuaderno aparte del expediente con el número 001-A-2002-FPPE (Fiscalía Penal Provincial Especial). EL PERIODISTA BOLIVIANO ¿Qué hizo entonces Polack? Según la denuncia de los bolivianos presentada el 13 de junio del 2002 (expediente judicial 0683-2002), cuando el ex congresista tránsfuga entró en contacto con Cáceres lo convenció para que el 25 de marzo del 2002 rinda una nueva manifestación voluntaria ante el notario Fernando Loayza Bellido, sindicando a los hermanos Zalaquett como responsables de lavado de dinero del narcotráfico y defraudación tributaria en agravio del Estado.
Durante casi un mes Polack guardó la manifestación notarial de Cáceres, hasta que el 15 de abril llamó a las oficinas de los Zalaquett y se identificó como un periodista boliviano de nombre Jorge Merel (su segundo apellido). Les dejó su número telefónico privado 902-3060, señalándoles que deseaba tratar un asunto con ellos. Siempre según la denuncia, Polack comenzó a llamarlos insistentemente para ofrecerles contratos de publicidad en Radio Libertad y afirmó, en tono amenazante, que su amigo Jorge Mufarech tenía interés en el caso. Al no obtener una respuesta positiva, los amenazó con propalar la declaración de Cáceres implicándolos en lavado de dinero del narcotráfico, evasión de impuestos y tener vínculos con la mafia de Montesinos, la que, por cierto, Polack conoce muy bien. El 13 de junio del 2002, los bolivianos denunciaron la extorsión y responsabilizaron de la misma a Jorge Polack, Jorge Mufarech, a su ex empleado Marcelo Cáceres y al abogado Willy Palomino. Según consta en la denuncia que los empresarios interpusieron ante la División de Investigación Financiera de Dirandro, se puso en marcha una campaña en contra de ellos desde Radio Libertad. El 24 de junio les llegó a dichos empresarios un anónimo en el que les proporcionaron detalles del modus operandi de los extorsionadores. "Les alerto del complot que se viene realizando para extorsionarlos con ayuda de su ex empleado Marcelo Cáceres", decía. Al anónimo se anexó una copia de la manifestación notarial rendida contra ellos por su ex empleado Marcelo Cáceres. Estos documentos entregados por los Zalaquett también fueron separados del expediente por el ex fiscal Espino. Los bolivianos afirman que el ex tránsfuga Jorge Polack los continuó chantajeando telefónicamente y que les pidió US$ 50,000 para no continuar con la campaña periodística. El 23 de octubre, Julio Zalaquett presenta una segunda denuncia policial por chantaje y extorsión en contra de Jorge Polack, su ex empleado Marcelo Cáceres y Jorge Mufarech. En un audio grabado por la Policía en octubre del 2002 y al que CARETAS accedió se escucha a Jorge Polack y Julio Zalaquett: Julio Zalaquett: Hola, ¿con Jorge Merel? Jorge Polack: Sí Julio Zalaquett: ¿Cómo está? habla Julio Zalaquett. Jorge Polack: Sí señor. ¿Cómo le va? Julio Zalaquett: He esperado su llamada desde mi retorno de Bolivia, y no pasó nada. Jorge Polack: He estado un poco ocupado, yo tengo algo que comentarle, yo lo llamo. Julio Zalaquett: Pero dígame alguito, ya después conversamos. Jorge Polack: Tenemos que conversarlo, la sumita. Con este caso quedaría demostrado que ambos amigos no sólo tienen en común sus afectos por la política del pasado. También comparten fichas hoy. (Milagros Trujillo).
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