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Edición Nº 1772 |
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Por
FERNANDO VIVAS
LA mafia es un invento del gobierno para aliviar sus frustraciones, un alibí para justificar sus perromuertos. ¡No la estoy cagando, me están saboteando! ¿quién no ha incurrido en la humana debilidad de tirar así el bulto a los demás? Sin embargo, la mafia también existe y se debate entre el resentimiento y la colaboración eficaz. No es una mafia a la siciliana, con tradiciones milenarias y hechos de sangre; sino una entelequia para la pillería de los recursos públicos, junto a una red de soborno y chantaje que le aseguró amparo institucional hasta el 2000. Desde entonces, la red sólo se activa para evitar más delaciones y sentencias de las que la tienen jaqueada. Aquí entran los medios. Algunos ventilan sus intrigas por dar una manito a sus directores procesados, otros por conjurar la vergüenza de haber sido sus títeres en el pasado reciente; algunos por pura peliculina. Pero mafia mediática orgánica a un proyecto de pillos, salvo La Razón, no veo. Si hay que destacar una conjura es la que financia el prófugo Ernesto Schütz que intenta utilizar en perjuicio de Toledo los mismos lobbies norteamericanos que utilizó Baruch Ivcher contra Montesinos. Si hay que destacar una metida de pata de Toledo es la de haber buscado su apoyo y haberlo continuado tratando una vez electo. El 82.7% dice que la prensa manipula y lo creo. Los medios no pueden escapar a la generalizada desconfianza en las instituciones nacionales. ¿Pero quiénes nos han arrastrado al descrédito? ¿Cuál es la razón, el correo de la intriga, el poder de cuarta categoría y la pura verdad de la milanesa? Le consulté a Luis Benavente, responsable de las encuestas de la Universidad de Lima, por qué no hizo más preguntas que nos permitieran un análisis fino. Me prometió estudiar el tema para incluir más indicadores en su sondeo de fin de mayo. Podría separar la TV de la prensa escrita y la radio; preguntar al encuestado qué medios a su juicio lo manipulan o lo informan con objetividad; en cuáles hay rezagos montesinistas. Quién sabe, podríamos saber con cierta precisión matemática onstá la mafia. Es inevitable leer motivaciones políticas en las trabas burocráticas que Indecopi pone al ingreso de Plural TV a Canal 4. El gobierno, que aún respira por las heridas de César Almeyda, quisiera convertir a Chicho Möhme de La República y a los Miró Quesada de El Comercio en unos arbulúes cualquiera. Y como ya ni siquiera está el buen Rodolfo Pereyra para entretenerlos es el propio Presidente el que asume inconvenientemente esos tete-a-tetes. También se quiere acabar con la paciencia de los colombianos de Caracol ya puesta a prueba con varios rumores insidiosos sobre su supuesto retiro del Perú. Es cierto que la doble situación de Televisa como acreedora y también como corresponsable de la gestión que llevó al canal a su crisis financiera, merece una evaluación rigurosa, pero ella se puede realizar sin impedir el ingreso de la nueva administración. Además, qué más prueba de injerencia política del ejecutivo, que comparar este súbito celo burocrático con el apañamiento a las irregularidades de ATV. Pura Verdad no será mafia pero publica como tal. En su afán por desviar la atención hacia temas que no golpeen al gobierno que la patrocina a través de misteriosos financistas -¿Jorge Mufarech uno de ellos?- el director Herbert Mujica lanza titulares alarmistas como "La neumonía atípica arrasaría El Callao" (viernes 9). Ni la prensa chicha. ¡Toledo y sus ministros estuvieron por aquí! No participé de la reunión, pero sé que fue cordial y expositiva, sin reclamos ni compromisos impertinentes. Siendo consecuente con las lecciones sacadas de la década pasada respecto a las nefastas relaciones entre los medios y el poder, tengo que oponerme a la proliferación de estos encuentros privados sin pleno conocimiento de la opinión pública en cuyo nombre se realizan. Pienso que sólo por razones de investigación y óptima cosecha informativa conviene que la prensa guarde temporalmente secretos del poder o lo tenga de interlocutor en espacios privados, destacando a reporteros y voceros para ello. Claro que ahora no hay maletas de dinero de por medio, ni siquiera presiones o prebendas; pero sí discursos políticos que no pueden ser comunicados a los lectores hasta que se hagan oficiales y en el ínterin la prensa se siente invitada a transcribir, procesar y ponerle filo a lo que resulta vago en las instancias políticas. Estaríamos ante una institucionalización de los trascendidos que no hace bien a la democracia. Voceros y conferencias de prensa abiertas, esa es la clásica y más recomendable receta; y a la mafia, ni de lejos.
Escribe PABLO SALDARRIAGA
Cuando no hago cosas que no son necesariamente
televisión, veo Canal N (o escucho Canal N). Para dormir o cuando
llego de trabajar, pongo Music 21 o busco en los canales peruanos alguna
película antigua de kung fu o esas ochenteras, o los Pérez
Gil o alguna cosa antigua de clase B. En Mtv veo Daria cuando la pesco,
sino siempre paso por ahí cuando zapeo para ver alguna novedad
en vídeo o las nuevas canciones en el mercado. Los domingos en
la mañana veo programas de humor mexicano y cuando quiero ver una
película, HBO, Cinemax y Cinecanal. A veces miro TNT para escuchar
los doblajes. También veo "Habla Barrio" para chequear el trabajo
y porque me da risa.Veo "Mil oficios" para ver en qué va su trabajo,
veo "Pataclaun" siempre que me lo cruzo. Y finalmente, Canal N cuando
me despierto para ver qué pasó en la madrugada.
Acha y Palos
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