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Edición Nº 1773 |
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Lima Ciudad
Violenta
Escribe GASTON AGURTO EL domingo pasado a las 5:00 p.m. los clientes del café Don Mamino, cuadra 7 de la avenida Conquistadores, en San Isidro, fueron testigos de un espectáculo digno de Starsky y Hutch: Tras escuchar un grito femenino de auxilio, seguido del chirrido de un automóvil, vieron al vigilante del café disparando a un automóvil que, con cuatro sujetos a bordo, se daba a la fuga contra el tráfico. Una mujer acababa de ser asaltada en la puerta de su casa. Minutos más tarde llegó -sólo para interrogar a la víctima y a los testigos- el Serenazgo y la Policía Nacional del Perú. "Se trata de bandas que se pasean por diferentes distritos", explicó un policía a los curiosos, "robando autopartes y asaltando al azar a todo ciudadano que encuentran desprevenido. Hay que estar alertas". Según César Ortiz, de la Asociación Pro Seguridad
Ciudadana (Aprosec), el riesgo de ser atracado disminuiría si los
ciudadanos cumplieran mínimos patrones de prevención. "Antes
de entrar y salir de casa, estar atentos a carros extraños en los
alrededores. Poner el seguro inmediatamente después de subir al
auto. No hablar de dinero en voz alta ni en lugares públicos. Al
salir de un banco no tomar el primer taxi que se acerque".
Humberto Cátter, de la agencia de seguridad Vip Elite, va más allá y recomienda a sus clientes capacitarse en el uso de `armas no letales' como navajas o aerosoles de gas lacrimógeno camuflados en lapiceros. Entre sus equipos destacan los maletines de ejecutivo y las carteras que producen descargas de electroshock. ¿Cómo funcionan? Una vez que la cartera ha sido arranchada y el delincuente se da a la fuga, se puede activar por medio de un dispositivo de control remoto inalámbrico, una sirena y una descarga eléctrica tan potente que deja privado al asaltante. Los especialistas repiten que una actitud preventiva ayudaría a reducir los altos índices delincuenciales registrados en el informe de The Bratton Group. Allí se hace referencia a la `Encuesta de Hogares sobre Victimización en Lima Metropolitana', del INEI, que en 1997 calculó más de 1.3 millones de robos e intentos de atracos en la vía pública y más de 300 mil robos con allanamiento de morada. Estas cifras coinciden con otra encuesta, del Instituto Apoyo, de 1998, según la cual en Lima Metropolitana una de cada tres personas mayores de 18 años fueron víctimas de algún asalto o intento de asalto; uno de cada tres propietarios de vehículos sufrió el robo de su automóvil o de alguna autoparte; y tres de cada 10 casas fueron víctimas de intento o de robos con allanamiento de morada.
A propósito, Luis Castañeda, alcalde de Lima, ha dicho que no encuentra el informe Bratton. Le pasamos un dato: Alberto Andrade, ex alcalde de Lima, Gino Costa, ex Ministro del Interior, José Tisoc, ex Director de la PNP y César Ortiz, de Aprosec, tienen copias que podrían hacerle llegar de inmediato. La sensación de desprotección e inseguridad se incrementa al conocer las ínfimas condiciones con que opera la PNP. "Hace una década contábamos con 120 mil policías", informó Luis Gonzales Posada, presidente de la Comisión de Defensa del Congreso de la República, "ahora, a pesar de que la población ha crecido, sólo hay 94 mil". Posada también recordó que el 40 % de las unidades motorizadas están inoperantes. Que el sueldo mensual de un policía es de apenas 800 soles mensuales (US$ 227). Que desde hace cinco años los policías no renuevan su uniforme. Que para su alimentación diaria se les asigna S/. 2.70, menos de un dólar, y menos de lo que reciben los internos de las cárceles. El ciudadano común está empezando a protegerse por su propia cuenta. Antes de salir de casa, muchos cargan junto con la cartera y el reloj, una pistola en el cinto o algún dispositivo de seguridad personal `no letal'. De hecho, según los ejecutivos de la tienda líder en venta de armas e implementos de defensa personal, Armaq S.A., la demanda se ha duplicado durante el último año. La gente está comprando desde contundentes varas de acero retráctiles, a US$ 20, hasta puñales en forma de llaveros, a US$ 7, y elegantes bastones que se desenvainan para convertirse en filudas espadas, a US$ 35. Los especialistas insisten en que es preciso estar bien entrenados para que estas armas no resulten contraproducentes. Imagínese a lo que se expone una mujer que ha fallado en el intento de rociarle el spray a un avezado delincuente.
Los aerosoles de gas pimienta, "que convierten a los criminales en bebés llorosos", tienen una sustancia que aparece al exponerse el malhechor a la luz ultravioleta. A Rafael Loayza, ejecutivo de la tienda en mención, le arrancharon la radio del auto mientras estaba detenido en el semáforo de las avenidas Javier Prado y Aviación, en el distrito de San Borja. Loayza, que es un experto en seguridad, salió del auto con la pistola en la mano y persiguió al ladrón. El ladrón se detuvo frente a él y, desabotonándose la camisa, lo retó: ¡Dispara, pues! ¡Dispara! Luego empezó a lanzarle piedras. "¿Qué hacer en ese caso? -se pregunta Loayza. "¿Cómo quitarle la vida a una persona por haberse robado una radio?" La anécdota lo hizo reflexionar sobre la necesidad de contar con un arma especial para este tipo de situaciones. Y descubrió que en Europa existían pistolas que, en vez de balas, disparan cápsulas con agentes irritantes de la piel y los ojos, capaces de neutralizar a un individuo durante varios minutos. Técnicamente no son armas de fuego y por tanto pueden ser usadas por el ciudadano común sin necesidad de una licencia. Para qué ir tan lejos. Aquí en el Perú el inventor Sergio Casanave, de Diseños Casanave S.A., ha creado una munición no letal que llama `mini ball'. Es una bala de nylon cuya potencia es similar a la de una bala convencional calibre 32. "Este tipo de proyectil no perfora", dice Casanave, "y su impacto es lo suficientemente fuerte como para tumbar al suelo a un sujeto de 80 kilos". Actualmente Casanave está diseñando un prototipo llamado `lanzador defensivo de corta distancia', para ser camuflado en un lápiz labial o en un teléfono celular. No hay duda que la crisis de seguridad está estimulando la creatividad de los peruanos.
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