Edición Nº 1773


 

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    ARTICULO

    22 de mayo de 2003

    Paginas 26 y 27 de la edición impresa.

    Recuperándose de una severa dolencia a la espalda, el Presidente Vicente Fox posa en su despacho en Los Pinos. El busto de Benito Juárez, prócer de la independencia de México, domina el jardín.

    FOX Y su Apuesta
    El presidente de México, Vicente Fox, actualmente de visita oficial a nuestro país, está convencido que Estados Unidos y América Latina deben integrarse en una gran zona de libre comercio tal como está previsto con el ALCA para el 2005. Pero con condiciones.

    Entrevista MARCO ZILERI

    EL despacho del Presidente de México parece salido de la revista Arquitecture Digest. Sobrio, elegante, bañado de luz natural. Enormes ventanales enmarcan al bosque de Chapultepec cuyos árboles danzan a merced de la brisa primaveral al otro lado de los vidrios antibalas. CARETAS entrevistó al presidente Vicente Fox aquí en Los Pinos el jueves 15 pasado. No había sido un día fácil para Fox. Miles de maestros también aquí habían marchado por las avenidas centrales de México D.F. hasta la sede presidencial reclamando mejoras salariales. Y algunos centenares habían logrado escabullirse dentro de los predios presidenciales en un acto audaz e inédito. El triunfo de Fox, candidato del PAN, en las elecciones presidenciales del 2000, marcaron el fin de la hegemonía del poder del PRI tras 74 años. Pero la transición democrática mexicana es aquí también tensa y difícil, a pesar de que Vicente Fox mantiene y cultiva una popularidad por encima del 50%. Ello, sin embargo, no ha sido suficiente para lograr que el Congreso, donde el PAN no tiene mayoría, apruebe algunas de las leyes que él considera fundamentales. Sobre los retos que plantea el desarrollo en democracia, la vocación latinoamericana de México y el rol de nuestro hemisferio en el nuevo orden mundial conversó CARETAS con Vicente Fox en la siguiente entrevista.

    -¿Cómo ve a América Latina desde su altura?

    -En circunstancias iguales a las que está enfrentando todo el mundo, pero también en circunstancias propias de los países latinoamericanos.

    Por un lado tenemos una recesión que no está afectando a todos: menos crecimiento económico y más desempleo. En ese sentido los países latinoamericanos debemos defender lo logrado, el patrimonio de nuestros ciudadanos y los salarios, y asegurarnos que los fundamentales de la economía estén totalmente en orden.

    Por otro lado, tenemos problemas que han reaparecido después de cinco años en los que gozamos de crecimiento y estabilidad política. La situación cambió en Argentina y Brasil (aunque me da mucho gusto que Brasil esté mostrando ahora resultados sólidos), tenemos problemas por todos conocidos en Venezuela y de inestabilidad en Bolivia.

    Nos toca a los líderes impulsar el orden y la estabilidad y generar ideas creativas para lograr un crecimiento sobre la base de nuestros mercados internos.
    "El gran reto de Latinoamérica es crecer en términos económicos pero a su vez asegurar el desarrollo social", sostiene el presidente Fox.

    -Ahora están bajo cuestionamiento algunas de las exigencias y metas financieras que se impuso a los países de Latinoamérica. ¿Qué opina al respecto?

    -Lo no logrado no depende del cumplimiento de las reglas del mercado (lo llamo así para hablar en términos genéricos), sino de muchas otras variables. Señalo el caso de México, hoy la novena economía del mundo -la más grande de Latinoamérica-, y la séptima potencia exportadora a nivel mundial. Gradualmente vamos encontrando la salida. Lo que pasa es que hay mucha impaciencia. Sin embargo, acepto que el gran reto de Latinoamérica es crecer en términos económicos pero a la vez asegurar el desarrollo social. En México, si bien nos sometemos a la reglas del mercado, estamos invirtiendo los presupuestos más altos de toda nuestra historia en el aspecto social.

    -México es el único país de Latinoamérica que tiene un tratado de libre comercio con Estados Unidos. ¿Cómo se concilia esta opción con los requerimientos de la política latinoamericana?

    -Somos socios de Estados Unidos mediante el Acuerdo de Libre Comercio (NAFTA), pero nuestra visión hemisférica es ser un puente de encuentro entre Latinoamérica y Estados Unidos. El Presidente Fox ha sido un promotor intenso de que se logren acuerdos de libre comercio con otros países latinoamericanos para que ellos también gocen de las ventajas que tiene México. Hay quienes cuestionan todavía si debe haber un Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA) para el 2005. No tengo la menor duda de que tiene que haberlo, pero bajo condiciones claras a fin de que realmente sea beneficioso para todos.

    -¿Cuáles son esas condiciones?

    -En primer lugar, deben reconocerse los distintos niveles de desarrollo de los países latinoamericanos. En segundo lugar, debe formarse un fondo de financiamiento para el desarrollo, cuyo destino sean los países menos desarrollados a fin de que puedan invertir en infraestructura y cerrar la brecha. En tercer lugar, debe ser un acuerdo que vaya más allá del aspecto comercial e incluir elementos como educación y tecnología, y valores como el compromiso democrático, el respeto a los derechos humanos y la solidaridad de forma que acudamos al Acuerdo para beneficiarnos todos y no para sacar ventajas individuales.

    -El NAFTA ha generado un indudable impulso productivo en México, pero también una polarización de la riqueza.

    -Lo que ocurre es que no se consideraron las asimetrías económicas. Siendo el país con más acuerdos de libre comercio, México tiene por tanto más experiencias positivas y negativas. El rubro agropecuario es el más delicado. Cuando suscribimos el acuerdo de libre comercio con Europa, ocho años después del acuerdo con Estados Unidos y Canadá, corregimos parte de esos problemas. Los productos agropecuarios se manejan de otra manera. La experiencia ha ayudado a corregir los aspectos que no funcionaban.

    -¿Sigue manteniéndose el NAFTA en los términos originales?

    -Sí, eso está firmado, acordado y no nos quejamos. El NAFTA ha sido más benéfico que perjudicial. Si bien tenemos problemas con algunos productos agropecuarios, México es hoy el gran cluster de fabricación de automóviles y hemos entrado de lleno en el sector de alta tecnología. Todo esto es producto de la apertura comercial.

    -A pesar del NAFTA, México sigue sin aceptar la inversión extranjera en el sector energético y petrolero. ¿No constituye ello una paradoja?

    -Nosotros no estamos por la vía de la privatización de los activos que actualmente tiene el Estado en materia de petróleo y energía eléctrica, pero sí hemos propuesto una iniciativa al Congreso para abrir la inversión privada a nuevas inversiones en materia energética. Yo creo que se pueden encontrar buenas combinaciones, como las que han encontrado Brasil, Argentina y Chile. Hemos puesto especial atención a la fórmula británica público-privada, mediante la cual se invierten fondos fiscales para incentivar la inversión privada y multiplicarla. Lo estamos haciendo para construir carreteras y hospitales donde destinamos 20 a 30% de inversión fiscal.

    -En casi tres años su gobierno no ha logrado que el Congreso apruebe algunas leyes que permitan ejecutar las acciones de gobierno, particularmente en materia energética. ¿Cómo espera sacarlas adelante en la próxima legislatura?

    -Efectivamente, somos un gobierno sin mayoría en las Cámaras y por tanto estamos obligados a buscar el consenso. Hoy por hoy, las encuestas muestran que vamos a conservar el nivel de votación que tuvimos en el 2000, que fue el que nos llevó al triunfo. ¿Qué hacer en este escenario? Redoblar nuestra capacidad de diálogo.

    -¿Apoyará México el proceso de democratización en Cuba?

    -Nosotros respetamos la situación de Cuba. Hemos tomado posturas claras relacionadas con los derechos humanos que no tomaban los gobiernos mexicanos antes. Tenemos también un gran compromiso con la democracia, pero ése es un proceso que corresponde al pueblo cubano impulsar.

    -En el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas México no respaldó a Estados Unidos ni a Francia, ¿qué pasaría si hubiese un nuevo Irak?

    -No nos comprometimos para preservar nuestra independencia y buscar el consenso. Desafortunadamente no resultó así. México apoya el multilateralismo y al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para lograr la estabilidad global y a la vez participar en todas las acciones antiterroristas que pudiese haber.

    -¿Cómo está enfrentando el gobierno de México, en aras de una solución definitiva, el problema de Chiapas y su vinculación con otros conflictos como el de Colombia?

    -Hace ya una buena cantidad de años que entre el zapatismo y el gobierno hay paz. Una de las primeras leyes que aprobó mi gobierno fue en materia de derechos y cultura indígenas. Esta es una de las leyes más avanzadas que conozco. Además, hemos creado una oficina de la presidencia de la República dedicada especialmente a la atención de los pueblos indígenas. Eso ha ayudado a distender la situación, así que el asunto Chiapas en este momento sólo tiene que ver con nuestro compromiso de impulsar el desarrollo social y económico de la región.

    -En el 2002 usted encarnó el fin del monopolio del PRI. ¿El triunfo del PAN es una opción irreversible o se podría regresar a la primacía del PRI?

    -Es un triunfo de la democracia y en ese sentido me atrevo a señalar que es irreversible. Podrá regresar a gobernar el PRI o cualquier otro partido, pero siempre bajo la voluntad y el voto de los ciudadanos. Ese fue nuestro gran triunfo y lo que debemos proteger.

     


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