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Edición Nº 1773 |
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Huelgan
Comentarios LAS informaciones de sabotaje a la XVII reunión en la cumbre del Grupo de Río, con el preludio de un corte en la vía férrea que lleva a Machu Picchu, añadieron tensión y agregaron suspenso a la huelga magisterial que abarca todo el país y dura ya once días. Aparte de haber remecido el ambiente político del Perú e inquietado cancillerías hermanas, la paralización alcanzó en estos días su punto más alto de movilización masiva y apoyo público; pero también de pugnas internas en el interior del Sindicato Unitario de Trabajadores de la Educación del Perú que por momentos pusieron en duda su epíteto de Unitario. Para añadir dramatismo a la situación, las negociaciones entre la dirección nacional del SUTEP y el régimen encallaron en un punto neurálgico: el aumento de sueldos. El gobierno sostiene que no puede conceder más de cien soles mensuales, mientras el SUTEP ha endurecido su posición al plantear otra vez como aumento el de 210 soles (antes había cedido a un mínimo de 160 soles).
La intransigencia sutepista puede estar determinada en parte por la oposición de sectores magisteriales que esgrimen una argumentación y un léxico muy próximos a los del senderismo. Cualquier flexibilidad puede ser motejada por éstos de traición. Se arma así un lío interno, que en una de las marchas limeñas llegó al pugilato entre sutepistas de Lima y maestros llegados de Huancayo, centro del sector radical opuesto a la direccción nacional del SUTEP. Esa polarización puede llevar a una prolongación excesiva de la huelga. El propio carácter de indefinida de ésta abre el camino a una larga duración. Imposible resulta escapar al recuerdo de la huelga de maestros de 1991, que también fue indefinida y que, como para demostrarlo, duró tres meses y 14 días. Con un saldo, además, de dos mil docentes arrestados, veinte desaparecidos y quince asesinados, algunos por la fuerza pública y algunos por el senderismo, entonces en el apogeo de su violentismo. Esa paralización fue levantada porque los padres de familia y, en general, la opinión pública no sólo se fatigaron con la huelga, sino que empezaron a temer la pérdida del año escolar. El SUTEP sólo obtuvo en esa ocasión un aumento mínimo de sueldos, muy lejos de sus reivindicaciones. Ministro de Educación era entonces Oscar de la Puente Raygada, y de Economía, Carlos Boloña. "Hubo una gran traición de la dirigencia nacional del SUTEP",
declaró a CARETAS Federico Jurado Astete, secretario general del
SUTE Cusco, o, más propiamente, del otro SUTE cusqueño.
NO HABRA SABOTAJE Jurado Astete encabeza una fracción opuesta a la dirección central de los maestros. Se denominan "democráticos". Igual que José Cuba, secretario general del SUTE Cusco que sí reconoce a los directivos del SUTEP, Jurado rechazó que los maestros cusqueños vayan a sabotear la reunión en la cumbre del Grupo de Río. "No vamos a obstaculizar esa cita", declaró a CARETAS. "Vamos a continuar con nuestras manifestaciones pacíficas. Somos el SUTE democrático y estamos unidos con todos los maestros en la paralización. Pero nuestra lucha es también por recuperar nuestro sindicato, del que Patria Roja se ha apropiado. -¿No fueron ustedes los que cortaron un tramo del ferrocarril a Machu Picchu?, interrogamos. Su respuesta fue: "En nuestro Comité de Lucha evaluamos esa acción. Si la tomamos fue para dar un alerta: hacer ver que no se puede justificar que no haya caja fiscal. ¿Por qué dejan de cobrar impuestos a transnacionales como la Telefónica?" -Se habla de una amenaza contra el aeropuerto del Cusco, expusimos. -"Desmentimos esa versión", respondió enfáticamente. "Somos democráticos y obedecemos a las bases. En ningún momento se ha aprobado esa medida". Jurado Astete arremetió, por lo demás, contra la Derrama Magisterial. Aseveró que quieren descentralizarla. "En el Cusco podemos manejar nuestra propia Derrama. Tenemos capacidad para eso".
ARITMETICA DEL AUMENTO El muro fiscal contra un aumento de más de cien soles se sustenta en estos números: esos cien soles significarían 32 millones al mes y 384 al año. Esto podría financiarse con recortes de 64 millones en otras partidas del Ministerio de Educación. El resto provendría de la reestructuración de otros sectores. Si el aumento fuera de 210 soles y sólo para los activos, exigiría 67 millones mensuales y 806 millones anuales. Incluir a los pensionistas implicaría un gasto adicional de 97 millones mensuales y 1,171 anuales. Peor sería si los aumentos se pasanran al sueldo básico. Los números adquieren mayor elocuencia si se compara con otros rubros. Por ejemplo, el Seguro Integral de Salud exige al año sólo 164 millones. El Pronaa invierte 505 millones. Los comedores populares no irrogan más que 79 millones y Foncodes no pasa de 277 millones. El Vaso de Leche cuesta 356 millones y A Trabajar Urbano, 116 millones. Algunas de las peticiones del SUTEP añadirían gastos abultados.
Por ejemplo, el otorgamiento de cédula viva, de alto costo a futuro,
o la reducción de alumnos por aula, de 37 a 25.
HASTA LA POLICIA Lo grave es que la magisterial preanuncia otras huelgas. La más cercana parece la del agro, aunque aún se negocia. Pero tiene fecha: 26 de mayo. El sector plantea reclamos como aranceles compensatorios frente a los productos subsidiados de las grandes potencias. Estos han provocado que la superficie algodonera se reduzca de 50,000 a 35,000 hectáreas. También piden capitalización del Banco Agrario y participación en el Acuerdo Nacional. La nube más densa en el horizonte es la huelga policial. Hay quienes la preparan, meticulosamente, para el 29 de junio. Ojalá que en este caso se proceda a negociar oportunamente. Seriamente. (César Lévano).
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