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Edición Nº 1773 |
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La Espera Desespera
AHORA sólo está en las manos del presidente Toledo, quien luego de observar la ley del artista, mantiene a un vasto sector de la cultura nacional literalmente en ascuas, pues la aprobación de estas leyes tendrían innegables consecuencias para nuestra sociedad en general. Dicho esto apuntemos que en un ojalá auspicioso martes 13, el Congresó aprobó la Ley de democratización del libro y de fomento de la lectura. Allí, entre otras cosas, se propone crear conciencia pública del valor y función del libro, incentivar la creatividad de los autores peruanos, fomentar el hábito de lectura, crear condiciones para que en el país se desarrolle una industria editorial, favorecer el sistema nacional de bibliotecas, la realización de campañas nacionales de fomento de la lectura y organizar concursos y otorgar premios y estímulos para autores y editores. Para que ello se concrete se creará el Consejo Nacional de Democratización del Libro y de Fomento de la Lectura (Promolibro), organismo adscrito al Ministerio de Educación y que tendrá un fondo económico para cumplir sus fines (Fondolibro). Este Consejo es el que financiará los proyectos, programas y acciones de promoción, adquisición y difusión del libro y productos editoriales, así como fomento de la lectura. Al respecto, la presidenta de la Comisión de Cultura del Congreso, Elvira de la Puente, en diálogo con Caretas señaló que "la ley beneficia sólo a las empresas constituidas como personas jurídicas domiciliadas en el país cuya actividad exclusiva sea la edición de libros. Si una editora de periódicos quiere editar libros, tiene que conformar una empresa editora de libros. Todo ello se hace con la intención de facilitar la fiscalización y porque, por ejemplo, existen diarios que editan libros que se venden a precios muy bajos y son un maravilla pero el problema es que ellos no imprimen aquí sino en España, Argentina y principalmente en Colombia y lo que a nosotros nos interesa es brindarles incentivos para que trabajen con la industria nacional". -¿Sobre los libros piratas confiscados es cierto que se van a donar a bibliotecas? -Sí, con la debida autorización del autor, FONDOLIBRO
los entregaría a los sectores más desfavorecidos. Preferimos
eso en lugar de quemarlos porque mediante decomisos masivos pensamos desalentar
ese ilegal negocio.
-¿Y antes por qué no se han hecho esos decomisos masivos? -Hay que preguntarle a Indecopi, porque nosotros les hemos enviado cartas para que nos informen sobre los procedimientos que se han seguido luego de la incautación pero no nos han sabido responder. -¿Y con esta ley no seguirá pasando lo mismo? -No porque va a haber un Consejo que entre otras cosas va a fiscalizar, con la ley en la mano, para que no se vendan libros piratas. CASO COLOMBIANO El colombiano Juan Guillermo Perico es director comercial de la filial peruana de Quebecor World, la mayor empresa de la industria gráfica mundial con ramificaciones en toda América latina, Norteamérica, Europa y Oriente. Perico trabaja hace 8 años en el Perú y nos recibió para comentarnos la importancia que tuvo la ley del libro en Colombia. "Fue hace más de 20 años que nuestro gobierno decidió catalogar a todos los impresos como culturales, excepto a los pornográficos y a las tiras cómicas. Ahora, a la distancia se puede afirmar que Colombia es un país menos analfabeto, más culto y que además ha logrado consolidarse como una de las industrias editoriales y gráficas más sólidas de América Latina. Por eso no hay duda de que esa ley netamente cultural tuvo un gran beneficio económico en términos de industria. Porque disposiciones de este tipo, son similares a trazar macroproyectos de carreteras, cuencas fluviales o hidroeléctricas. En ese sentido, el beneficio es inevitable. Finalmente, habría que pedirle mucha objetividad al Consejo regulador porque tiene que tomar decisiones de acuerdo a los tiempos globales, de cero aranceles, con un mundo que incluye la Comunidad Andina, el ALCA, Mercosur y donde el comercio fluye a la velocidad de una llamada telefónica".
Combo Andino
TARDIAMENTE reconocida como una de las manifestaciones centrales del arte peruano, la obra de Mario Urteaga (Cajamarca 1875-1957) es menos conocida que la de sus contemporáneos. Pintor autodidacto que se desarrolló mayormente en la periferia del mundo artístico capitalino, Urteaga logró notoriedad importante sobre todo gracias a exposiciones realizadas durante los años treinta en Lima. Ahora dos muestras -las más completas hasta la fecha- vuelven a colocar a Urteaga en el centro del mundo cultural limeño. El 28 de mayo se inaugura en la Fundación Telefónica "Urteaga, Cajamarca y su tiempo" que, aparte de revelar la original visión que el artista tenía de su entorno ("los indios más indios que se han pintado" en palabras de, Teodoro Núñez Ureta), mostrará las afinidades y divergencias que sostenía con sus contemporáneos de Lima y provincias. Por otro lado, la retrospectiva "Mario Urteaga: Nuevas miradas", que se abre el 3 de junio en el Museo de Arte, ofrece un recorrido que va desde sus primeras obras de tema religoso, pasando por sus elaboradas imágenes de la vida campesina, hasta llegar a su cima expresiva en los coloridos lienzos de los años treinta y cuarenta. Con ambas tendremos un certero acercamiento a las celebraciones, cosechas, funerales y demás imágenes -engañosamente simples- que pueblan el universo pictórico de este artista que gracias a la Fundación Telefónica y el Museo de Arte de Lima podemos apreciar.
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