Edición Nº 1776


 

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    ARTICULO

    13 de junio de 2003

    Paginas 38 y 39 de la edición impresa.

    Arriba, 'Los Malditos de Santa Luzmila' capturados. De izq. a der.: César Puertas Llosa (31), José Rivera Zavaleta (44), Nicolás Silva Ames (24) y Edward Silva Aragón. Abajo, Carabina, fusiles FAL, Muzzelite con mira telescópica, pistolas varias, granada de guerra. Arsenal incautado a la banda `Los Malditos de Santa Luzmila'. Derecha, Parecen pero no son. Los criminales clonan vehículos, identificaciones y accionar de la PNP.

    El Ataque de Los Clones
    Reingeniería criminal: ahora las bandas atacan con armas y distintivos policiales.

    Los que huyeron. `Los malditos de Santa Luzmila', armados y vestidos como policías, huyen tras el frustrado asalto al Banco Continental. Izquierda: Cesar Aguirre León, `Pacay', y Martín Ortiz Solar, `Clavito', también fugaron. Son los mismos del robo de la Universidad Católica.

    Escribe
    GASTON AGURTO

    EL viernes 30 de mayo frente al Banco Continental, en la zona financiera del distrito de San Isidro, se produjo una feroz y desconcertante balacera entre policías de la División de Investigación de Robos de la PNP y maleantes de la banda `Los Malditos de Santa Luzmila'. Lo desconcertante era que los delincuentes también vestían chalecos policiales, disparaban armas de guerra y se movilizaban en camionetas con placas oficiales y diplomáticas.

    "Las organizaciones criminales están `clonando' el accionar policial", explica el coronel PNP Eusebio Félix, jefe de los valerosos efectivos que contuvieron el ataque y que, a falta de medios de comunicación, usaron sus propios celulares con tarjeta prepago.

    "Los delincuentes estaban tan bien vestidos y armados", recuerda un efectivo, "que ellos parecían los policías y nosotros los taitas".

    La situación es crítica. Recientes agraviados dicen haber sido víctimas de sujetos que, sin ser policías, vestían y actuaban como tales. Paralelamente, están cayendo bandas como `Los Comanches' que operaban con carnés de la PNP, chalecos de la PNP y placas de automóviles oficiales de la PNP.

    Dice el coronel Félix que "la modalidad de la clonación es doblemente perniciosa: dificulta la acción de los efectivos e impide una rápida reacción de los ciudadanos". Ciertamente. Hombres con ternos azules y chalecos antibalas, provistos de radios, pistolas y fusiles automáticos, y que además bajan de camionetas de doble cabina y lunas polarizadas, con placas y distintivos oficiales, confunden a cualquiera. Los ciudadanos piensan que son verdaderos policías y dejan de llamar a la central de emergencias, que por cierto es el 105.

    Los verdaderos. Valiente División de Investigación de Robos de la PNP. Der.: Recreación de la captura de `El Cholo' Coropuna en las inmediaciones del Banco Continental.

    ¡LLEGÓ LA BANDA!

    Pertenecer a una banda organizada con nombre propio, como `Los Norteños', `Los Injertos' o `Los Huachanos' es, para un delincuente, la culminación de un largo proceso delictivo. Según un perfil elaborado por la PNP, la mayoría de miembros de una banda se inicia en el delito a muy temprana edad y bajo la modalidad del `arrebato' de carteras, relojes o teléfonos celulares. Con más años, y agallas, incursionan en el `cogoteo', amenazando o agrediendo a las víctimas con armas blancas. Después de los veinte años lo común es el `raqueteo', que consiste en recorrer en auto la ciudad, robando o secuestrando con armas de fuego a quienes encuentren desprevenidos. Sólo después de ese recorrido algunos delincuentes comunes llegan a ser miembros de una banda organizada, que opera con pertrechos, metodología y objetivos mayores.

    Pero las actuales bandas ya no son como las de antes. Ahora, para no despertar sospechas, planifican sus atracos a plena luz del día y en lugares públicos, como la multitudinaria y bulliciosa zona de comidas rápidas de los centros comerciales. Allí se reparten las tareas. Uno ha conseguido la información que, como dice César Ortiz, de Aprosec, "proviene generalmente del entorno de la víctima". Según la PNP, muchos robos a residencias o secuestros al paso han tenido su origen en una pollada bailable con una empleada doméstica que habla más de la cuenta. Otros se encargan de conseguir las armas, la indumentaria policial, los equipos de comunicaciones y los autos.

    Para que los autos pasen desapercibidos ante los patrulleros computarizados de la Dirección de Robo de Vehículos, los delincuentes usan placas clonadas de autos con características similares y sin orden de captura.

    Otra estrategia que dificulta la labor policial es la referida al físico. "Antes, teníamos un perfil definido", dice un oficial. "Antes un cholo con cortes en el cuerpo, fijo que era un prontuariado".

    Digamos que ahora los malhechores se clonan con personas comunes y corrientes. Como dice un policía: "Al capturado César Puertas Llosa, que se encargó de proveer de armas y equipos de comunicaciones a `Los Malditos de Santa Luzmila' en el frustrado atraco del Banco Continental, le pones terno y maletín y pasa por un ejecutivo".

    Los clones. Banda criminal conocida como `Los Comanches', usaban pertrechos policiales. Der.: Identificaciones policiales clonadas.

    ¿CÓMO ATACAN?

    Según informes policiales las bandas actúan en base a tres grupos, de media docena de personas cada uno: El grupo de `vigilancia' ronda previamente la zona a ser siniestrada y da luz verde al grupo de `incursión', los asaltantes propiamente dichos. Estos son los que tienen mejor presencia y gracias a ella pueden introducirse en los locales sin levantar sospechas. "Su cacharro paga", se dice de ellos en la jerga del hampa. El último grupo es el de `contención', encargado de cubrir la huida de los que llevan el dinero con fusiles de guerra y hasta granadas. Visten como el personal de seguridad de los dignatarios y esperan a sus cómplices en autos tipo oficiales, diplomáticos o policiales.

    También hay códigos de honor entre los miembros de una banda. "Si los destinados a la `contención' huyen, son hombres muertos", explica un oficial. "Tampoco dejan atrás a sus heridos. Muchas veces se ha dado el caso que los dejan en las puertas de los hospitales o en su propia vivienda". En cuanto a los capturados, quienes han logrado huir ponen sobre aviso a sus familiares. Por eso es frecuente que, cuando los policías llegan a la estación con los detenidos, encuentren a los familiares clamando por ellos. Gracias a colectas o con parte del botín, contratan abogados que sin mayores dificultades devuelven a los criminales a las calles. Así se perpetúa el mal.

    Mientras tanto, nuevos códigos también se ponen de moda entre los desprotegidos ciudadanos, como aquel saludo-síntoma de nuestros tiempos: "Chau, cuídate". Los clones acechan.

     


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