Edición Nº 1776


 

  • Portada
  • Nos Escriben...
  • Mar de Fondo
  • Heduardo
  • China te Cuenta...
  • Ellos & Ellas
  • Culturales
  • Caretas TV
  • Lugar Común
  • Piedra de Toque
  • Artes y Ensartes
  • Mal Menor
  •  

     

     

     

    ARTICULO

    13 de junio de 2003

    El Baile de los G-8 Men
    Chirac dio una señal sorpresiva al invitar a `Lula' y a Fox.

    Vladímir Putin con el Presidente Chirac. El líder de la Rusia actual busca reforzar el rol de su país en el mundo y se unió a Francia en el conflicto de Irak.

    Escribe JOSE RODRIGUEZ ELIZONDO

    EL G-8 se reunió a comienzos de este mes por primera vez después de la guerra de Irak y fue como si todos volvieran de un mes de vacaciones en la Luna.

    Según la información abierta, no hubo debate sobre un tema tan pertinente como la verdad o mentira de las Armas de Destrucción Masiva de Saddam Hussein. Es decir, sobre la causa oficial de la guerra. Fue como si tras un debate conyugal con violencia intrafamiliar, denuncia a la policía y confesiones ante el Beto Ortiz, los cónyuges reaparecieran amarraditos los dos, para sorpresa de las vecinas, los vecinos y el alcalde.

    Por cierto, tal falta de debate indica que la desinformación quedó confirmada. Los analistas, como pasatiempo, podrán enumerar en sus papers los tres hitos conocidos de ese fraude a la opinión pública mundial:

    Uno, refritos de textos de scholars universitarios presentados como informes secretos por Tony Blair.

    Dos, informes de la CIA que, según periodistas norteamericanos, eran más imaginativos que los reportajes de ese coleguita del New York Times.

    Tres, confesión de investigadores de la CIA sobre las orientadoras visitas del vicepresidente Dick Cheney, respecto a las conclusiones que necesitaba.

    Mérito de George W. Bush fue no dejarse entrampar en una probanza imposible. De manera simple y texana hizo que su guerra preventiva diera una vuelta de carnero y saludara al público como una triunfante guerra de liberación nacional.

    Por eso, en la reunión de Evian no hubo agenda polémica. Los G-8 men no son jueces ni académicos sino tipos pragmáticos. Jacques Chirac, anfitrión del grupete, lo demostró al recibir afectuosamente a George W. Bush. Este saludó cortésmente a Gerard Schröeder y abrazó a Vladimir Putin. Blair lució su sonrisa nerviosa de siempre y nadie añoró a José María Aznar, el tercer hombre de las Azores.

    Luego, para desilusión de los adictos al reality show, ni siquiera discutieron sobre la desaceleración de las economías de Europa y Japón o la débil recuperación de la norteamericana. A fin de cuentas, en lugar de un cara a cara como los de Laura Bozzo, los informadores sólo recogieron propósitos de general aceptación: el terrorismo es malo, la diseminación nuclear es peligrosa y los franceses reciben estupendo.

    El tema iraquí pareció quedar fuera de agenda. Der.:Monsieur le Président acogió efusivamente a Vicente Fox, el severo mandatario de México.

    ¿Raro?... Para nada. Son los ritos del poder entre tempestades. Evian fue, en este sentido, un baile de máscaras geopolítico, donde los bailarines sabían qué cartas se jugaron, cuáles engaños se asumieron y cómo quedó la correlación de fuerzas. Por lo mismo los temas importantes se definieron en los pasillos y en las habitaciones privadas. La opinión pública sólo puede sospecharlos si sabe descifrar las señales.

    Las señales más claras vinieron del anfitrión y de Bush. Chirac las emitió al invitar a Evian a Vicente Fox y `Lula' da Silva, culpables como la mayoría de los líderes del mundo por no haber dado un sí rotundo a la guerra de Bush. Era su manera sutil de decir que las dos mayores potencias de la zona reservada de los Estados Unidos estaban más cerca del Elíseo que de la Casa Blanca. Bush, por su parte, invitó a Chirac a darse una vuelta por Washington cuando pasara por Nueva York, para enfrascarlo en una latosa visita formal, con discursos y reuniones dentro de edificios representativos. Para marcar la diferencia, invitó simultáneamente a Putin a pasar unos días de relajo en Camp David, con cabañita matrimonial, bar abierto, cine a la carta, almuerzos en jeans y cháchara política con habano en boca y pies sobre el escritorio. Esto significaba: "ten presente, Jacques, cuando comencemos a negociar, que yo puse a Rusia a tus espaldas".

    Otra señal importante fue que, además de México y Brasil, asistieron como invitados a Evian los representantes de China y la India. El gran poder y la gran población reunidos, mientras la ONU asumía funciones administrativas en Irak y un rol secundario en las negociaciones del Mapa Caminero. Kofi Annan la habrá decodificado, seguro, como que allí comenzó a fraguarse un proyecto más manuable de organización mundial y que ningún G-8 se cortará las venas por reconocerle a la ONU el "rol central" que pretendía.

    De todo esto se desprende que Evian equivalió a un round "de estudio", en el cual los pugilistas miden el alcance, la rapidez, la potencia y los reflejos del adversario, antes de arriesgar un primer golpe.

    Los siguientes rounds definirán, entonces, si hay o no posibilidades de un nuevo sistema internacional consensuado. La alternativa visible, por el momento, sería dejar vía libre a la anarquía internacional, para que funcione como un magma primordial del cual puede salir cualquier cosa: el hegemonismo consolidado de la superpotencia, nuevos bloques de poder, integraciones frustradas o desintegradas, guerras varias y hasta esa nueva bipolaridad Estados Unidos-Terrorismo Internacional Islamista advertida por el periodista español Miguel Angel Bastenier.

    El nuevo naipe geopolítico comenzó a barajarse en el baile de los G-8 men y cada nueva apuesta será un festín para analistas, futurólogos y otros brujos.

     


    ../secciones/Subir

    Portada | Nos Escriben... | Mar de Fondo | Heduardo | Culturales | Caretas TV | Ellos & Ellas | Lugar Común | China te Cuenta Que... | Piedra de Toque |Mal Menor

    Siguiente artículo...

     

       

       
    Pagina Principal