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Edición Nº 1776 |
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Meche con la Mecha
Corta EN cinco semanas, la huelga de maestros, sucesivamente, alcanzó éxito masivo, reanimó conflictos dormidos e instaló sorprendentes escenarios. El senderismo y su aliado Pukallacta (Bandera Roja) irrumpieron, bajo los pabellones del magisterio, en las calles y el Congreso, y aparecieron como aliados del Apra en una ofensiva general contra la dirección nacional del Sindicato Unitario de Trabajadores de la Educación Nacional (Sutep). No es un secreto que Mercedes Cabanillas, ex ministra de Educación, facilitó el ingreso de maestros senderistas al Congreso. Fue como un permiso expreso para atacar al secretario general del Sutep, Nílver López, que se encontraba en el recinto parlamentario. Tampoco es dato confidencial que el local del Apra en la avenida Alfonso Ugarte ha ofrecido generoso asilo a los extremistas llegados de Huancayo para atizar conflictos contra el Sutep. Antes, la congresista Cabanillas había lanzado su artillería verbal contra la Derrama Magisterial, otro blanco de los ataques del extremismo magisterial (ver carta del matemático alemán Hans Sutter en CARETAS 1774). Huaynalaya y el sector que encabeza no son un misterio. El propio Huaynalaya, secretario de organización del Sute-Junín y autoproclamado presidente del Comité Nacional de Lucha de la huelga, es conocido por su afinidad con el senderismo de la sierra central. Otra pieza clave es la maestra Armida Huertas, profesora en escuela
de Comas. Fue hasta hace un año secretaria distrital del Sutep.
Maestros de la zona la ubican como una apasionada extremista. Su compañía
al lado de la doctora Cabanillas, ex ministra y ex secretaria general
del Apra, es, por lo menos, sorprendente. O revelador.
No menos indicador es el pliego de reclamos que enarbola el sector de Huaynalaya y Huertas. En primer lugar, reclama aumento, pero no establece monto. En el supuesto absurdo de que el Sutep nacional obtuviera un aumento de 210 soles mensuales, ellos alegarían "traición" y pedirían doscientos o trescientos soles más. Otro punto, incorporado por Huaynalaya después de exhibido su pliego de reclamos, exige "régimen único de pensiones en base a (ley 20530). Si se aceptara, implicaría que todos los maestros cesantes deberían recibir cédula viva; es decir, el mismo sueldo que aquellos en actividad. Hay ahora 115 mil maestros jubilados que gozan de cédula viva. Un número semejante o superior está bajo el régimen del Decreto Ley 19990, y percibe una pensión mucho menor. Si los jubilados actuales o venideros gozaran de cédula viva, el Presupuesto de Educación, que este año es de 2,362 millones de soles (para atender maestros activos y cesantes, así como personal administrativo), reventaría por todos los costados y haría estallar al Presupuesto General de la República. Elocuente es otro reclamo de Huaynalaya y asociados: "Descentralización de la Derrama Magisterial en vías de su liquidación, previa modificación de sus estatutos". ¿Para qué modificar los estatutos, si lo que se busca es liquidar la Derrama? Antes, en el "Pliego de Reclamos", el reclamo había sido más modesto: pedía "Préstamo sin intereses de la Derrama Magisterial". O sea que la institución tendría que vivir del aire. Otras demandas de esta facción incluyen la vigencia irrestricta de la Ley del Profesorado y de la Ley General de Educación, ambas aprobadas en el segundo gobierno de Fernando Belaunde. El planteamiento de Huaynalaya y consortes revela, como se ve, inconsistencia y maximalismo. No es ése el sentido de una reivindicación sindical auténtica, que no puede prescindir del realismo y la realidad económica, de la coyuntura política y del alcance social de sus exigencias. LAS TRES MITADES DEL SUTEP No es el sector Huaynalaya el único que se enfrenta a la dirección del Sutep. Existe una tercera fuerza, que actúa en Cusco y Piura. Expresa cierto malestar contra la exclusión que padece por parte del ala dominante del Sutep. Esta última se alinea en el Partido Comunista del Perú-Patria Roja. Sabido es que ese partido se caracteriza por su afán de hegemonía y su clientelismo. Ambas vertientes han alimentado, al final, las maniobras extremistas y también las fundadas críticas de sus opositores. Patria Roja ha lanzado el bumerán que hoy hace tambalear su predominio otrora indiscutido en el magisterio. Dos retos internos tiene, pues, el Sutep. A ellos se suma ahora el Apra. Es en total un contingente no desdeñable. Huaynalaya exige -no es el único que lo exige- que el ministro negocie también con su sector. Para su desgracia, carece de personería jurídica y, aunque alega apoyo en 18 departamentos, no puede demostrar representación nacional. El Sutep se enfrenta a otras acometidas. Así, un sector de los medios le atribuye afinidad con Sendero Luminoso. Se olvida o ignora que, aunque persiste en el maoísmo, el partido que dirige Alberto Moreno y orienta al Sutep, hace tiempo que abandonó la estrategia armada. Ha ingresado en la lid política legal, no siempre con fortuna. Su adalid Rolando Breña Pantoja obtuvo apenas el 1.8 por ciento de sufragios en Lima. Los ciudadanos de la capital le declararon una huelga de votos. Otrosí: Se ha levantado escándalo sobre supuestas concesiones hechas al Sutep respecto a evaluación de maestros. La pura verdad es que tales "concesiones" y otras más figuran en la Ley del Profesorado, dada por el Congreso en diciembre de 1984, cuando Manuel Ulloa era presidente del Senado y Elías Mendoza, de la Cámara de Diputados. ¡Ese dispositivo restringe los goces de la cédula activa a los maestros que "ingresaron al servicio hasta el 31 de diciembre de 1980"! Las evaluaciones a cargo de la organización sindical y el ministerio, sobre la base de títulos y antigüedad, están allí estampadas. Hay en esa Ley otros dispositivos que favorecen a los docentes, y que no se han ratificado ahora. Si los opositores a la dirección fueran menos agitadores y agitados hubieran encontrado allí un buen blanco. Pero los hombres de las palabras fuertes suelen tener la memoria débil. (César Lévano).
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