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Edición Nº 1776 |
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PARECE que hay algún lector (ojalá que no sean muchos) al que no le gusta nada que escriba desde Madrid y no exclusivamente sobre el Perú, como fue la costumbre -aunque no una norma- de esta página desde su inicio. Y la verdad es que lo siento mucho, por ahora no puedo hacer otra cosa aunque quisiera, aunque tengo que decirle que creo no es bueno que los peruanos nos pasemos mirándonos el ombligo y nos solacemos haciéndolo. La experiencia ajena siempre ayuda. La verdad es que las cosas que comento -sobre la vida cotidiana de Madrid- todas ellas tienen un referente peruano. Por ejemplo, me toca ahora hacer referencia a la atroz televisión española, que el propio presidente Aznar ha calificado de telebasura, que es, nada más ni nada menos, la mismísima que hubo en el Perú en tiempos de Fujimori, cuando los canales, en manos de los amigotes que había previamente comprado, resaltaban -Laura Bozzo mediante- todos los bajos instintos de la sociedad, sus vicios y sus defectos más resaltantes, explotando los sentimientos humanos más primitivos a fin de hacer olvidar a la gente sus verdaderos problemas. Igual -igualitito- a lo que sucedía en el Perú ocurre hoy en día en la televisión española. Sólo que, con todos los defectos que sus enemigos políticos le atribuyen, el presidente del gobierno, José María Aznar, ha salido a denunciar (aunque sus rivales dicen que él en el fondo es el promotor de los canales que la emiten) ésa que, repito, ha denominado telebasura. Que lo es, sin duda. La mismísima de los Winter, Schütz y compañía. Sólo que en el Perú, Fujimori participaba de ella. Y, además de auspiciarla, la utilizaba en su beneficio. ¿Quiénes fueron elegidos gobernantes del Perú en las últimas elecciones?: ¿Nílver López, del SUTEP? ¿Juan José Gorriti, de la CGTP? La respuesta la conozco y por eso me pregunto, ¿por qué pretenden ellos gobernar al país imponiéndole condiciones al gobierno? ¿A cuantos afiliados al fin de cuentas representan: 12, 18, 24 millones? Hoy lunes, leo en el diario a través de Internet: Destituirán a maestros que no se presenten a trabajar. ¿Es que alguien puede creer que eso pueda llegar a hacerse realidad? No es que uno desee que destituyan a maestros declarados en rebeldía, sino que cualquiera que viva en el Perú recientemente sabe de antemano (y por cierto que también lo saben los maestros), que eso no va a suceder. Y que si sucede, en menos de quince días la cosa queda solucionada con la reposición de los maestros destituidos (previa huelga, claro). Lo que está sumamente maltratado es el principio de autoridad: las cosas que se dicen no se cumplen. Y si se cumplen, siempre pueden dar un paso atrás. No un paso atrás para dar dos adelante, como quería Lenin, sino un paso patrás nomás. Puro y sencillo. Como chencha. Patrás. A lo máximo para el costado. Y así, como sabemos, no se avanza. Hace poco tuve dos grandes oportunidades en un solo día: conocer Salamanca, la ciudad que da nombre a la universidad de renombre y prestigio universal (¿o será la universidad la que le ha dado renombre y prestigio universal a la ciudad?), que es en verdad hermosísima desde todo punto de vista (arquitectónico y espiritual), en la que, con el calor de la temporada primaveral tempranamente caliente, se respira -y transpira- sabiduría; y a la vez visitar ese monumento de la ciencia y el conocimiento humanos para inaugurar la exposición fotográfica, audazmente moderna, de una compatriota, Cecilia Paredes. En una austera pero espléndida sala de exposiciones de lo que en la Universidad de Salamanca se denomina Patio de Escuelas, Cecilia Paredes, artista múltiple y polifacética (porque además de fotógrafa es pintora, escultora, creadora de instalaciones), rompió la sobria armonía universitaria con una muestra personalísima, en la que ella, su cuerpo y su espíritu, se transmutan en especies animales y vegetales insinuándose en nuevas especies y nuevas formas. Cecilia Paredes, en sus magníficas y audaces fotografías, es venado, armadillo, serpiente, zorrino curioso y sediento, pez, pulpo, árbol, hoja, en una secuencia creativa infinita. ¡Cecilia Paredes, creadora impar, en Salamanca! Satisfacción de haber estado allí. Confieso que sentía una gran defraudación cada vez que leía en el suplemento de un diario dedicado a viajes: "Ruta Maya: 16 días. Precios base salidas desde Madrid. Hoteles T. Superior, Primera y Lujo en régimen de sólo alojamiento, visitando Guatemala, Antigua, Quirigua, Livington, Río Dulce, Flores, Tikal, Belice, Tulum, Cancún, Chichén Itzá, Mérida, Uxmal, Campeche, Palenque, Agua Azul, San Cristóbal de las Casas, San Juan Chumula, Zinacatlán, Lago Atitlán, Chichicastenango y Santiago, por 2,164 euros", y cariacontecido comparaba esa oferta, a renglón seguido, con "Gran Perú: 16 días. Precios salidas desde Madrid, Hoteles T. Superior, Primera y Lujo en régimen según programa. Visitando: Lima, Chivay (Cañón del Colca), Juliaca, Puno (Lago Titicaca), Cusco, Valle Sagrado de Urubamba (Yucay), Machu Picchu y Puerto Maldonado. Desde ¡2,845 euros!"; me daba furia (además de decepción, pensando en que así, a esos precios, nadie iría al Perú). Felizmente, hace unos pocos días, gracias a un acuerdo con el gobierno peruano y su ente de turismo, El Corte Inglés Viajes, toda una institución en este país, ha anunciado -publicando un folleto monográfico que incluye ocho circuitos turísticos que cubren desde el ecoturismo por el Amazonas a rutas arqueológicas o ciudades coloniales- un programa de nueve días y siete noches, visitando Lima, Cusco, Machu Picchu y el valle del Urubamba por 1,802 euros por persona, y el mismo programa, a partir de setiembre, por 1,549 euros. Así sí.
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