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Edición Nº 1778 |
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Sin Tucán
a la Vista MARTES 24, Palacio de gobierno. Al filo de la medianoche y luego de escuchar los alegatos de una veintena de dirigentes que postulan a Carlos Ferrero como la carta oficial de PP para ocupar la Presidencia del Consejo de Ministros, el presidente Alejandro Toledo dijo: "Voy a recibir las propuestas de todos. Pero es el Presidente el que tendrá la potestad de decidir para no cojudear a nadie". Una cosa quedó en evidencia luego de tan inspirada frase: Toledo no estaba dispuesto a tolerar que PP le pisara el poncho anunciando la designación de Ferrero como un hecho. Como se recuerda, hacia las 6 de la tarde de ese día la mayoría de redacciones periodísticas anunciaron que Ferrero había sido designado por el Jefe de Estado. Las declaraciones de congresistas y dirigentes de PP daban esa impresión, pero la cosa no pasaba de ser una mera propuesta. No se descarta que el "anuncio" haya sido una jugada del ala dura del posibilismo -precisamente aquella que reina en el Congreso, pero escasea en el gabinete- para frustrar el decidido intento de Toledo por enrolar en esta travesía al ex alcalde de Lima y líder pepecista Luis Bedoya Reyes. Precisamente, minutos antes de que el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de PP sesionara, Bedoya llegó hasta la sede del Ejecutivo para comunicarle al Jefe de Estado su negativa a presidir el nuevo gabinete. Quienes lo conocen de cerca aseguran que el Tucán meditó seriamente la oferta, por lo que no se descarta que la jugada mediática que daba a Ferrero como el elegido terminara por desanimarlo. Si Toledo no era capaz de controlar a su propia bancada desbocada, ése era un claro indicio de la que se le podía armar si aceptaba el encargo. En resumidas cuentas, Toledo volvió la noche del martes 24 a "fojas cero". Sin embargo, el tiempo no es su mejor aliado. El viernes 27 lo esperan en Colombia para participar en el Consejo Presidencial de los Países Andinos y se vería pésimo que se ausente del país sin definir al nuevo titular de la PCM y sus ministros. Se espera, además, que esta gira sea diametralmente opuesta a la que realizó el martes al mediodía a Pampa Galeras (Ayacucho) donde observó el tradicional chacu de vicuñas. Hasta ahí -y a más de 3,800 m.s.n.m.- llegó una multitud que lo abucheó incansablemente. Es decir, fue por lana y volvió magullado.
DECISION CLAVE Al cierre de esta edición y pese a los augurios del partido aún no está del todo claro si Carlos Ferrero será el elegido. PP lo apoya, algunos ministros también -bajo el entendido de que es un hombre ponderado que sabe generar consensos-, pero el problema radica en Toledo: en dos años de gobierno no han sido pocos los impases (ver recuadro) suscitados entre ellos. De acuerdo a fuentes consultadas por CARETAS y pese al hermetismo con el que el Jefe de Estado maneja estos asuntos, Toledo planea hacer cambios en siete ministerios. A saber: Luis Solari, Gerardo Ayzanoa (Educación), Alberto Sanabria (Interior), Fernando Carbone (Salud), Ana María Romero (MINDES), Alvaro Quijandría (Agricultura) y Eduardo Iriarte (Producción). Todos los demás permanecerían en sus cargos, siendo rotados a otra ubicación ministerial Fernando Villarán (Trabajo) y Javier Reátegui (Transportes), quien probablemente pase a Producción. Respecto a los posibles reemplazantes, la lista es un secreto guardado por Toledo pero se sabe que había la intención de ofrecer oficialmente una plaza al educador León Trahtemberg, así como tantear al presidente de Confiep Leopoldo Scheelje, al empresario Erasmo Wong y al ex ministro de Salud aprista Luis Pinillos. "La idea es que Javier Silva Ruete permanezca en el MEF", asegura un colaborador cercano al Primer Mandatario. Pese a ello, Lima está infestada de rumores, muchos de los cuales se originan desde Palacio.
LO QUE TRAIA BEDOYA En el cónclave partidario del último martes, Alejandro Toledo aseguró que había llamado a Luis Bedoya para consultar con él cuál le parecía la mejor propuesta para encabezar el gabinete. Del mismo modo -dijo- lo hizo con el ex presidente Valentín Paniagua y el alcalde Luis Castañeda. De igual forma, aseguró, lo haría el miércoles 25 con Lourdes Flores de UN. Sin embargo, CARETAS ha podido establecer que respecto a Bedoya esto no fue así y que al Tucán le fue ofrecido oficialmente el cargo de Primer Ministro el viernes 20. Era la tercera vez que el gobierno tocaba a su puerta. Semanas atrás un consejero presidencial tanteó a Bedoya hasta en dos oportunidades y la respuesta fue "No, gracias". Pero la tercera invitación la formuló el propio Toledo y desde entonces, hasta el martes 24, el Tucán meditó la posibilidad de acceder al premierato. El domingo 22 volvió a conversar con el Jefe de Estado, y más tarde lo haría con sus partidarios. En cambio, sobre una supuesta reunión de más de tres horas realizada en Palacio el lunes 23, fuentes palaciegas niegan que ésta haya sucedido. Se sabe que, de aceptar, Bedoya le hubiera planteado a Toledo dos condiciones: primero, las atribuciones de un Primer Ministro al estilo de un gobierno parlamentario, es decir, una especie de Jefe de gobierno que centraliza las principales decisiones ejecutivas dejando el Presidente en un segundo plano que lo preserve del desgaste en que se encuentra. Bedoya aspiraba a ser una especie de José María Aznar en los hechos. Si bien ésta no es una salida contemplada en la Constitución, bastaba un acuerdo político entre Toledo y Bedoya para llevarla a la práctica. Su segundo pedido implicaba la potestad de nombrar al gabinete -con el visto bueno de Toledo-, y aceptando que tanto PP como algunos de los actuales ministros merecen permanecer en el cargo. Como se ve, eran condiciones sobre las que a Toledo le hubiera costado mucho transigir. Lo cierto es que Bedoya dijo mejor no y ahora se abre una gran incertidumbre. ¿Será Carlos Ferrero el elegido? ¿Qué exigirá, a su vez, de Toledo? Lo único evidente es que el Presidente seguirá jugando a ser Alfred Hitchcok durante las próximas horas. (PTN).
La Danza del Chino
EN las últimas semanas el prófugo ex presidente Alberto Fujimori ha estado más activo que nunca. Casi a diario se pronuncia en su página web criticando todo lo que se mueva en Palacio de Gobierno y el Congreso -con el consiguiente rebote en los medios que le son afines-, y hasta envió un panfleto grabado que, coincidentemente, fue propalado en una sintonizada radio en el Día del Padre. Sus voceros hablan de regreso, pero todo indica que se trata de una nueva fase en sus intentos por desestabilizar al sistema anticorrupción y al gobierno. En los próximos diez días la Cancillería tendrá listo todo lo concerniente al cuadernillo de extradición-con el que se espera que Japón devuelva a Fujimori- y el gobierno nipón, a decir de su embajador en Lima, Yubún Narita, ha señalado que no existen instrucciones para rechazar a priori el pedido. De ahí su avidez por atacar al poder político. Actividad que, reconoció Narita, causa malestar en Tokio. Romeo Grompone, politólogo e investigador del IEP analiza los últimos movimientos del ex presidente y los objetivos detrás de su mensaje. -En las últimas semanas Alberto Fujimori parece haber pasado a una ofensiva. Ataca al gobierno y no pierde oportunidad de criticar a la clase política en su conjunto. ¿Por qué actúa así? -Fujimori ensaya una "fuga hacia adelante". Es decir, busca un nuevo escenario en el que crezca su influencia política rescatando los presuntos aspectos positivos de su gobierno y, en ese sentido, me parece que es muy hábil. En sus comunicados trata de desestimar con un lenguaje chabacano las acusaciones en su contra y enfatiza la precariedad del sistema político peruano. Con ello busca quitarle autoridad, debilitar a quienes lo juzgan. -¿La estrategia es servirse de la coyuntura para lanzar sus ataques? -El contexto de debilidad que aqueja al gobierno de Alejandro Toledo le da la oportunidad de reconstruir la década fujimorista enfatizando una serie de puntos fuertes, sus "méritos", en contraste con lo que hoy ofrece Toledo. Y si bien ese mensaje no cala entre las fuerzas democráticas, tengo la impresión que sí puede tener una creciente influencia popular. -¿Cómo un gobierno tan autoritario y cuestionado puede tener los puntos de aprobación que ostenta? (Ver recuadro) -La imagen que tiene mucha gente es que Fujimori usaba el poder
como instrumento para realizar determinadas tareas políticas y
sociales, y que se servía del poder en beneficio de la comunidad.
En cambio, la imagen que se tiene de Toledo es la de quien utiliza el
poder en sí mismo, como instrumento de prestigio personal. Hay
una constante búsqueda del pequeño halago en Toledo que
en Fujimori parecía ausente.
-¿Eso es suficiente para soslayar que el de Fujimori haya sido el gobierno más corrupto de la historia? -Sabemos que existió una corrupción en niveles insólitos durante el gobierno de Fujimori, pero hasta donde se sabe es una corrupción que tiene que ver con ministros, ciertos operadores políticos, algunos empresarios, traficantes de armas y con partidas de fondos secretos o de la privatización. Pero curiosamente, y para usar la jerga de los economistas, es una corrupción que no "ha chorreado". Es decir, no generó un sistema como el del PRI mexicano, en el que todos formaban parte del sistema de corrupción. Además, tengo la impresión que a pesar de que nosotros hablemos -y es razonable pensarlo así- de "fujimontesinismo", la gente piensa que Montesinos les robó y que Fujimori los defraudó. Y ambas son dos cosas distintas. -El fujimorismo no sólo critica al gobierno, sino que intenta desprestigiar a todos los políticos, ¿a qué se debe esto? -Desde la crisis de los partidos de la década de los '80 existe la tendencia de ver a la clase política como un grupo indiferenciado. La gente habla de los políticos en general. Por eso, cuando la clase política da la imagen de división extrema y aparece como si sólo estuviera detrás de prebendas, Fujimori tiene dos ventajas: primero, puede mostrar a la clase política como un bloque indiferenciado y puede decir que lo político equivale a división y conflicto. Y segundo, decir que el único acuerdo posible entre los políticos es la presunta defensa de sus privilegios. -Sin embargo, Fujimori tiene miedo a volver. ¿Qué otras debilidades percibes en él? -Que la gente sabe que huyó del país y que no quiere asumir sus responsabilidades. Fujimori estuvo en algún nivel de corrupción y no creo que tenga condiciones jurídicas para volver. Creo que ya no hay punto de retorno. -¿Podría surgir un heredero? -Es probable que exista, ojalá que no, algún tipo de partido político democrático o alguna fuerza independiente emergente, que sí utilice todos los resortes ideológicos que permitieron la elección de Fujimori y que Fujimori lo apoye. -¿Alex Kouri estará apuntando a ello? -Kouri ha cometido actos tan flagrantes que lo hacen más fácil de atacar. Pero qué tal si surge una persona digamos impoluta en sus antecedentes, aunque autoritario en sus gestos, el cual asuma una relación privilegiada con Fujimori. En el actual contexto de debilidad de las élites siempre hay el riesgo de la emergencia de una alternativa diferente. (Pedro Tenorio).
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