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Edición Nº 1782 |
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Por LORENA TUDELA LOVEDAY Pucha, Maripí
con el Dalai Lama
AY hija, no sabes lo que le pasó a la idiota de Maripí, que como le va pésimo en la vida y no consigue marido ni pidiéndolo con ciego alquilado en la esquina del Zanjón con 28 de Julio, pucha, se fue hasta el Tibet para ver al Dalai Lama a ver si le hacía una limpia, ¿tú te puedes imaginar? O sea, yo le hablé, le dije, le advertí, pucha, que el Dalai Lama no es como esas que ponen carteles en los postes de Curandera Norteña Especialista en Amarres, pero nada, como la otra es más bruta que un chimpún de Waldir, cómo te explico, me miró con esos ojos de acá-adentro-no-hay-nada-trascendente que ella tiene y se limitó a sentenciar: "Mañana sale mi vuelo al culo del mundo y no he hecho mi maleta, ¿qué me pongo para la visita al Dalai, ah?". Bueno cholita, se fue la muy tarada hasta Lasa y a los dos o tres días recibo un e mail de lo más enigmático, en el que me ponía lo siguiente: "Hola China: El color melón de las túnicas es lo máximo, tú que eres súper ethnics te morirías. Lo malo fue que en lugar del Dalai me recibió una especie de sacristán que acá se llaman khempos, que seguro significa sacristán en esa lengua tan complicada que éstos tienen. ¿Por qué será que los seres humanos no hablamos todos en Inglés? En ese sentido, qué bueno que nos pusieron en Villa María, ¿no? Bueno, paso a contarte que el tal kehmpo nos habló a todos los que estábamos esperando para que nos arreglen la espiritualidad con un poco de positivismo y ya, pues, pidió saber quién era la peruana y levantamos la mano dos: yo y una especie de cosa con los pelos rojos como tallarines al tuco, hija, que se había clavado encima todo el árbol de Navidad, pero de esas navidades de los cholos que a ti tanto te gustan, no te puedes imaginar: faldona de bailarina del Brisas del Titicaca (¿te acuerdas que una vez me llevaste a ese sitio horrible a levantarnos gringos?), una blusita de esas que se pone Solange cuando va a montar su caballo de paso a Mamacona pero como hacía, pucha, un frío del carajo, se había envuelto con un mantón de shipiba que no le iba para nada con nada. Encima de la pelambrera carmesí, adivina: ¡una corona de flores de las Pallas de Corongo que era más grande que ella misma! Con decirte que unas místicas argentinas que estaban en el grupete, cuando la vieron con el dedo levantado, pucha, comentaron entre ellas: `y ché, escúchame, ¿será el ángel del Apocalipsis que también se nos vino?" Bueno, el khempo nos miró a las dos y dijo: `Gelug-pa Adoi Mekong Amdo Kham Nangchen', mientras otro khempo medio cholón él, traducía: `El Dalai Lama prefiere no reunirse sino con la dama de cabello rubio. Los ríos rojos contaminan la caída natural de la lluvia. Los genios desbocados son el alma de la locura. Cuando la zanahoria llega es signo de que los buenos tiempos van por el camino opuesto', y tan tranquilo, juá, se sentó en flor de loto y que al resto nos fornique un asno, tú sabes a lo que me refiero. Ay Lorena, entré al salón del Dalai mientras afuera se escuchaban unos gritos rarísimos: `¡ese debe mogig, ese debe mogig, esto es un complot de Cagetas con la mafia fujimontesinista!' Hija, sin entender ya nada de nada entré al trono -el olor a boutique india lo tengo todavía metido hasta el cerebro- y mirándome fijamente con unos ojitos de puñalada en cuero de chancho, me dijo: `Ayúdame, flaca, no tengo estómago para soportarme a tu paisana la pelirroja' `Ay señor Lama', le dije, `cuando le pasa eso en mi país la cosa se resuelve bien fácil: diga que no está y ya pues' Pucha, el viejo se puso como si se le hubiera aparecido su dios, hija, `¡qué sabiduría tan simple, la perfección en dos palabras: NO ESTOY', y cuando acabó de decir eso llamó al khempo, `a la loca pelirroja dile que NO ESTOY', y se tiró feliz sobre su manta melón y acá me tienes, en el ojete del planeta, muerta de frío, sin haber conseguido marido -más que un chino bodeguero que se me mandó en el hotel y yo le dije que para chinos suficiente con Fujimori- y lo único bueno que he hecho ha sido arreglarle un problema al señor Lama con una chiflada que sabe Dios de qué colegio será. Pucha China, a París de shopping o al pomo de Rohypnol. Chau, chau Maripí" Bueno, qué quieres que te diga, después que no me vengan a mí a acusar que yo las invento, ah. No añado ni un si ni un no al mail de Maripí para que tú misma saques tus propias conclusiones y sepas qué pensar cuando la quetejedi regrese a Lima diciendo que el Dalai Lama le ha dicho que regio, que siga nomás cobrando sus cincuenta cocos en la CAF, que eso es bueno para el karma del Perú. Karma le voy a dar. Chau, chau. (Rafo León).
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