Edición Nº 1782


 

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    24 de julio de 2003
    Por AUGUSTO ELMORE

    QUIZÁ el caso del Canal 5 sea en verdad el fiel reflejo de nuestra realidad, por estar involucrados en el mismo no sólo protagonistas tan controversiales como los que representan a ambas partes -pero, hay que decirlo, en especial el hijo del sinvergüenza más desvergonzado que se haya conocido en este país, Ernesto Schütz, que si tuviera sangre en la cara debería ocultarse y cambiarse de apellido- sino sobre todo al haber hecho eclosión sustancialmente por actos equívocos del poder judicial (ahora sí lo escribo con minúsculas porque no cabe hacer otra cosa). Menos mal que miembros creo que sanos de ese poder, como Hugo Sivina, han sabido guardar distancia. Pero eso no basta: hay que ir al fondo y sancionar. La impunidad ha hecho tanto daño en el país como los propios delitos cometidos.

    Mucho me ha extrañado (¿o ahora ya no hay que extrañarse de nada?) el que en un artículo firmado por Hugo Neyra, en La República, en el que me alude gentilmente, cosa que agradezco, deseándome lo mejor en la misión que me ha sido encomendada en Madrid, éste, denostando de Fernando Olivera, cosa que parece ser de cajón en ciertos círculos políticos, diga lo siguiente, refiriéndose a la supuesta ausencia de un embajador adecuado: "No es cuestión de régimen sino de criterio, conocí uno, excelente, en tiempo de Fujimori, Santa Gadea". ¡¡¿Que qué?!!: ¡Vega Santa Gadea, el oscuro, irascible, adusto y por cierto que controvertido y útil (a su régimen), ministro que fuera de Justicia, premiado luego por servicios distinguidos a la dictadura como embajador en España: ¿excelente?! No puedo creerlo. No puedo creerlo.

    Se refiere también Hugo Neyra a la afirmación hecha por Yehude Simon, presidente de la región Lambayeque, invitado a España por el presidente de la comunidad de Castilla La Mancha, el reputadísimo y reiteradamente electo José Bono, zurdo por cierto, de que aquí en España nadie sabe de Sipán. Yo le digo que eso puede ser cierto quizá por ahora, pero que se está trabajando a ese respecto, porque las cosas no caen del Cielo, ni siquiera aquí en España. Pero a la vez le pregunto a Simon: ¿qué ha hecho usted por hacer conocido al Señor de Sipán y el extraordinario museo que le ha sido dedicado en la capital de su región? ¿Qué de Sipán llevó a la poderosa comunidad de Castilla La Mancha para hacerlo conocer? ¿Por qué no anunció su visita a España y tomó contacto con su embajada, la embajada del Perú, para conversar y planear cualquier apoyo que considerara necesario? Por lo menos al suscrito le hubiese gustado mucho hablar con Yehude Simon tal como lo hicimos la noche de la inauguración del gran Museo de las Tumbas Reales del Señor de Sipán. La próxima vez que venga, pase la voz, estamos para servirlo.

    Todo eso me hace recordar la famosa frase de John F. Kennedy: "No preguntes qué ha hecho el país por ti sino pregúntate qué has hecho tú por tu país?"

    Aquí en España suceden cosas que me retrotraen al Perú de hace unos años. Hoy lunes que escribo esto, por ejemplo, sale en El Mundo una información en la que se menciona que ETA, la banda nacionalista asesina, "Presiona a los empresarios con cinco cartas consecutivas" en las que les exige una ayuda económica, enviándolas al extorsionado y a su familia, que era lo mismo que hacía Sendero en el Perú, lo que gracias al cobarde pragmatismo de muchos empresarios le permitía obtener fondos suficientes para su accionar criminal. Felizmente el cerco internacional se va cerrando para ETA (que acaba de ver apresados a seis de sus camaradas en México, en donde se prepara su extradición a España) y para todas las sectas terroristas del mundo.

    Nelson Mandela, el formidable luchador y ex presidente sudafricano, acaba de cumplir 85 años de edad. Desde esta modesta página periodística peruana le envío mi felicitación y confirmo mi admiración total.

    Tal como alguna vez en forma parecida dijo Julio Ramón Ribeyro, entrar a una librería lo paraliza a uno. ¡Todos esos libros que será imposible leer! ¡Y todos esos libros que jamás se podrá adquirir! Aunque a veces uno compra libros sin saber si tendrá tiempo para leerlos, casi como una manía, solamente para poseerlos y tenerlos a la mano por si acaso, evitando de paso que se agoten y se le escapen a uno para siempre de las manos. Porque peor que no alcanzar a leerlos es saber que ya no están más en las librerías. Claro que para eso están las bibliotecas, pero nada es comparable como tener el libro que uno quiere en casa, en la mesa de noche si es posible. O en casa de un amigo, para pedirlo prestado y no devolverlo jamás.

    Parece que el Consejo de Consulta del Consulado peruano en Madrid ha solicitado a la Cancillería que se le entregue una relación de los sueldos de los funcionarios de la Embajada. La verdad es que no sé qué interés político o de otra naturaleza los mueve, y cuál es el interés que tienen al respecto. ¡Como no sea para pedirme plata prestada...! Al respecto van muertos, compañeros.

     


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