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Edición Nº 1784 |
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A Lodo Dar Inminente publicación de libro de Augusto Bresani persiste en línea editorial conocida: chismes, chantajes y mucho lodo.
LA mañana del último domingo Mendel Winter estalló de furia en el penal de San Jorge, su lugar de reclusión. Cuentan quienes lo vieron que su malestar se encendió al ver un reportaje televisivo en el que se presentó una fotografía de Vladimiro Montesinos, su hermano Samuel y él en una reunión realizada a principios del año 2000. Mendel se precipitó furibundo hacia el publicista Augusto Bresani. Los insultos de ambas partes casi terminan en golpes. Winter culpaba a Bresani por haber filtrado la foto. Bresani estaba calentando el terreno para la publicación de su libro Ocaso y Persecución. Y lo hacía de la forma en la que se especializó: echando barro. Enfría el invierno en Lima pero Augusto Bresani conecta su gran ventilador, se unta las manos con kilos de mermelada y sube al máximo la velocidad. A todos quiere cubrir. EL CINICO Bresani fue el reconocido operador de la prensa "chicha" asociado al Servicio de Inteligencia montesinista y está acusado por peculado y asociación ilícita. Cuánto lo deben satisfacer muchos de los titulares que adornan los kioscos en las últimas semanas. Si se les otorga crédito, puede pensarse que en el país todo el mundo se niveló con la vara más baja. Y eso finalmente es lo que quiere hacer creer Vladimiro Montesinos: aquí todos son corruptos y no hay quien se quede sin su precio. Detrás de los comentarios que están en el libro sobre las famosas Suites de Barranco se esconden los pasajes que sorprenden más. Y precisamente despiertan esa reacción por el tremendo cinismo con el que Bresani narra cómo se manejó la prensa adicta al gobierno de Fujimori. Habla de sí mismo en tercera persona: "Augusto Bresani fue otro
de los perseguidos tras la caída de Fujimori debido a que manejó
un sector de la prensa adicta al régimen. Montesinos utilizó
su experiencia para conseguir un operador que le diera resultados y los
40 años de periodista y los éxitos que fue cosechando año
tras año fue el mejor argumento. Ello precisamente motivó
la reacción de resentidos y de incapaces que jamás vacilaron
en levantar infundios, fruto de su frustración". Son seis los extensos capítulos que le dedica al origen del manejo de la prensa "chicha" en la época del gobierno fujimorista y la paga que importantes empresas le hicieron a estos diarios. En sus declaraciones ante la jueza Magaly Báscones, titular del Primer Juzgado Anticorrupción, Bresani reconoció haber entregado dinero a los responsables de toda la prensa que estuvo ligada al SIN y de haberse encargado de obtener los titulares hechos allí para enviarlos vía fax encriptado a los medios escritos. Pero hasta ahora no había dado mayores explicaciones sobre el financiamiento de las campañas de difamación. Al respecto Augusto Bresani decidió publicar en su libro recibos que su empresa de publicidad Bresani & Asociados facturó a entidades tales como Gremco y Luchetti. El primero le pagó hasta US$ 44 mil mensuales. Los pagos fueron hechos entre 1997 y 1999 , justo cuando más bajaron los niveles de la prensa basura. Según narra el publicista ese dinero habría sido utilizado para pagar, a su vez, a los propietarios de los diarios La Chuchi, El Chino, Diario Más, El Tío, El Chato, La Yuca y Conclusión, quienes se encargaron de la implacable campaña de difamación contra políticos, empresarios y hasta periodistas ajenos al régimen de Fujimori. Sobre uno de los casos más conocidos, la campaña de demolición
contra Alberto Andrade, Bresani no se guarda nada. Recuerda el publicista
la arremetida contra el ex alcalde de Lima a raíz de la justa municipal
con Juan Carlos Hurtado Miller. Luego de ganar "Andrade pensó que
los ataques quedarían allí y que habían pasado tiempos
de agresión, pero se equivocó, pues surgió la campaña
defendiendo a la fábrica Luchetti, que pagó titulares que
lo afectaban, y siendo un trato entre empresas privadas no había
ninguna transgresión a las leyes".
En las páginas califica "como pecado y no delito" el secuestro de la prensa en el que colaboró activamente. Se da el lujo de afirmar que los intentos del gobierno de Alejandro Toledo por hacer lo mismo "son vergonzosos". Otro de sus blancos es Matilde Pinchi Pinchi, a quien llama "chantajista y mentirosa". No queda duda de la catadura moral del autor. Bresani acusa a Fujimori por manejar lo que denomina "uno de los circuitos mafiosos". De otro lado, en el capítulo llamado Comentarios reconoce que "en su gobierno se cometieron muchos errores y excesos pero se efectuaron para defender al país de las garras del terror o buscar el desarrollo creando trabajo". DOS INTENTOS DE SUICIDIO Bresani cuenta con algún nivel de detalle el episodio del velero Karisma y la fuga de Montesinos a Venezuela en el año 2001. No menciona a sus fuentes pero asegura que el ex asesor presidencial intentó suicidarse dos veces y durante el trayecto ventiló su rivalidad con Keiko Fujimori. Según Bresani, Montesinos se quejaba de la traición de Fujimori y contó a sus acompañantes del Karisma que "cuando surgió el vídeo Kouri de inmediato lo llamé. Fujimori estaba muy nervioso, lo calmé y le dije `en unos momentos estoy con usted'. Sin perder tiempo fui a Palacio, Fujimori estaba transpirando e intranquilo". Luego que Montesinos tranquilizó supuestamente a Fujimori le dijo que "el problema de la falsificación de firmas lo arreglamos fácil, ahora la cosa es más sencilla". El ex presidente le estiró la mano. "Confío en usted", le remarcó. Montesinos se habría despedido diciendo: "unidos como un solo hombre". Fujimori, dice Bresani, repitió: "como un solo hombre". (Milagros Trujillo).
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