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Edición Nº 1784 |
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Romero no está Loco
Entrevista JUAN CARLOS MENDEZ DE entre los muebles de madera tallada que predominan en su acogedor departamento barranquino, resalta un pequeño ángel del que emana agua. Ese líquido rumor acompañará todo el diálogo con el actor. Comenzamos por "Las Manos de Eurídice", unipersonal del brasileño Pedro Bloch que vuelve a los escenarios luego de que Romero encarnara, en el '90, al mismo personaje desquiciado y efervescente que narra los avatares de un regreso a un hogar que abandonó y que ahora intenta recuperar. Ese anhelo es el que signará el desarrollo de la puesta en escena. -¿Qué significa afrontar esta obra luego de su enfermedad? -Significa decir ya estoy aquí, estoy vivo. Ha sido un largo proceso pues los primeros síntomas de la colostomía los sentí en abril del 2002, la crisis fue en julio y luego se han sucedido 6 operaciones quirúrgicas que sin duda me han ayudado porque ahora me encuentro mucho mejor que antes. -¿Durante ese tiempo fue consciente de lo cerca que estuvo de la muerte? -No hasta que me dieron de alta por primera vez y pude leer mi historia clínica. Allí me di cuenta que Dios me había dado un encargo y una misión que cumplir. -¿Y esa misión cómo se manifiesta en esta vida? -Yo soy otra persona. Tengo mucha más tolerancia, mansedumbre, humildad y comprensión. Veo la vida de otra manera. -¿Ud. siempre ha sido creyente? -Siempre, pero ahora estoy mucho más cerca del Señor.
Eso me produce mucho más confianza. Tanto para el escenario como
para la vida. Minutos antes de que empezara la función, yo tenía
la costumbre de decirle: "Señor, yo no, tú a través
de mí". Eso fue siempre. Pero ahora no es solamente para el escenario
sino toda mi vida. En todo lo que yo haga está presente este nuevo
compromiso con Dios.
-¿Y cuando estuvo postrado alguna vez maldijo su suerte? -Nunca. Pero siempre quise saber por qué pasaba por eso: algo bueno quieres, le decía, algo bueno va a salir de aquí, pero qué es, háblame con claridad y él me habló con claridad. Entonces recibí un par de mensajes muy claros de los que no puedo hablar hasta que se concreten. Entonces, mientras abraza a su pequeña hija hace enfático su agradecimiento a su esposa y al personal de ESSALUD "porque si no fuera por ellos, no estaría aquí" y dice que la ley del artista de la que habló el Presidente en el discurso de 28 de julio es una nueva mecida. Los ojos le brillan cuando habla de volver a dirigir su único cortometraje filmado en el '76 y que es un estudio sobre la muerte. -¿Usted se considera un hombre solitario? -No, pero soy alguien que disfruta de su soledad. Por ejemplo, me gusta cabalgar en la playa. Tengo una yegua llamada "Muñeca" que mantengo en un potrero por los pantanos de Villa. Allí, en contacto con la naturaleza, no me siento solo cuando estoy solo. Vivo muchas revelaciones mientras cabalgo. Escuchar el canto de las gaviotas, pecibir una manada de delfines que te acompañan paralelos a la orilla, ver a las garzas saliendo del pantano, el sonido del viento. Es una experiencia mística. -Hace unos meses entrevisté a Edgar Guillén y me señaló que luego de 45 años de actividad estaba decepcionado de la actuación. ¿Ud. qué opina? -Yo no me arrepiento de la carrera que escogí, ni de mi desenvolvimiento en ella a lo largo de 42 años. En un país donde ser actor profesional significa valor y a veces demencia, me siento un privilegiado por hacer lo que amo. -¿El ego es parte fundamental del artista? -Sí, pero no el superego. Hay gente que de su vida privada hace un espectáculo y de su persona un personaje. Ambos no son mis casos. Yo soy un actor que cuando termina de actuar se va tranquilo a su casa. -¿Cuáles son sus próximos proyectos? -Quiero que mi vida siga siendo como hasta ahora: un loco poema en el que pueda seguir escuchando el canto de Dios en una playa lejana, en la voz del mar, en el llanto de un niño o en el suspiro de una mujer. El agua del ángel sigue fluyendo.
LA revolución mexicana, así como los años que la sucedieron, se constituyeron en una gran veta para artistas de diversas disciplinas. A eso, se le aúna la efervescencia ocasionada por el surgimiento de destacadas figuras como David Alfaro Siqueiros o Diego Rivera. Toda esa escena convulsa llamó la atención de la fotógrafa italiana Tina Modotti, quien había emigrado a EE.UU. de su Udine natal. Tina había emigrado a muy temprana edad, 16 años, y entró rápidamente en Hollywood gracias a su gran belleza. Ahí realizó tres películas (The Tiger's Coat, Riding with Death y I Can Explain) en las que su participación consistía básicamente en mostrar sus atributos físicos. Insostenible, esto, para una persona con gran conciencia política, Modotti decide ir a México donde se gestaba la revolución mexicana acompañada de su pareja, el también fotógrafo Edward Weston. Ahí decide retratar la mundanidad urbana y rural, con una marcada intencionalidad político-social, así como alegóricas naturalezas muertas, trabajo que ha resistido el paso del tiempo por sus virtudes plásticas, superando largamente lo que de panfletario pudieron tener. La apasionante vida de Tina Modotti quien luego fuera expulsada de México por un presunto complot para asesinar al presidente Emilio Portes Gil, motivó también que la escritora Elena Poniatowska le dedique una biografía ficcionalizada llamada "Tinísima". 225 imágenes pertenecientes al período mexicano se podrán apreciar en el Museo de Arte Italiano, bajo la curaduría de Jorge Villacorta.
DE evidente ascendencia italiana, pero mexicano en el habla y
en la vida, Giuseppe Spataro es uno de aquellos que dijo ¡basta!
Una madrugada cuando su calendario vital marcaba los 37 años y
luego de que su empresa se fuera a la bancarrota por un inesperado movimiento
bursátil, decidió afrontar la verdad: se divorció,
se mudó y escribió. Escribió como loco y allí,
reconoce, encontró esa felicidad que siempre se le había
escapado corriendo rallys, viajando por aquí y por allá
y trabajando en algo que detestaba. Al cabo de algunos años logró
terminar una novela (que en estos momentos reescribe) y publicar el divertido
y ameno "No estamos locos, sanos sanos tampoco" (Oveja Negra/Ediciones
Dipón, 2002), texto en el que explora la evidencia de lo absurdo
en lo cotidiano, lo insólito de los anhelos autoimpuestos y la
suprema broma que a veces es la vida. Así, estos variopintos relatos
que vienen acompañados de complementarias viñetas, son una
certera y auspiciosa primera entrega que, luego de obtener comentarios
alentadores en México y ser distribuida en diversos países
de Latinoamérica, espera su pronto ingreso a librerías limeñas.
Así sea.
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