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Edición Nº 1785 |
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¿Y
ahora Quién Podrá Defenderlo? "No tengo el honor de ser miembro de Sendero Luminoso... No me considero digno de ser miembro del Partido Comunista del Perú". Con estas dos frases Adolfo Olaechea Cahuas negó en 1992, durante una entrevista concedida a CARETAS en su domicilio londinense, integrar las filas del grupo terrorista. Once años después, ya entre las paredes del penal Castro Castro y a pocas horas de haber sido extraditado, dijo a la jueza antiterrorista Miluzca Cano: "sólo quise ser solidario con el señor Guzmán porque soy un defensor de los Derechos Humanos".
Escribe PATRICIA CAYCHO AL cierre de esta edición llegó a la redacción un documento de la Dirección de Inteligencia Operativa de la DIRCOTE que le podría arruinar sus argumentos de defensa. Se trata del informe N°ree; 003-03-DIRCOTE-OFIN-M/B del 8 de agosto pasado. En el atestado N°ree; 198-DINCOTE, de fecha 26 de setiembre de 1992, se consignó que en el Acta de Registro domiciliario e incautación de la casa donde fue capturado Abimael Guzmán y parte de la cúpula senderista en Surquillo, fueron encontrados documentos del Comité Sol Perú de Londres, organización que fue creada y dirigida por Adolfo Olaechea (ver párrafo C del facsímil). La naturaleza de los documentos podría comprobar que Olaechea sí tuvo vinculación con el Comité Central de Sendero Luminoso. Durante todos estos años Olaechea se dio el lujo de clamar a los cuatro vientos apoyo incondicional al pensamiento Gonzalo. Su condición de secretario general de Justice International, organización que se describe como defensora de los refugiados y víctimas de la guerra (CARETAS 1780), le otorgó cierto estatus para ser convocado a seminarios, conferencias y entrevistas. Incluso expuso en la Cámara de los Lores el 14 de noviembre del 2000. En conversación telefónica con CARETAS, Lord Nicholas Rea, quien convocó a esa audiencia pública, dijo que el tema de esa conferencia fueron los bombardeos a Yugoslavia. Olaechea, empero, basó su disertación en su particular visión de la democracia en el Perú. "El decía", recuerda Rea, "que como la gente común y corriente no participa en la vida pública de su país, él debía salir a hablar por ellos". Lord Rea negó que Olaechea haya lanzado consignas a favor de Sendero Luminoso en aquella audiencia. Con respecto a la abierta propaganda que el excéntrico Olaechea ha hecho a los terroristas, Rea contestó: "Yo respeto sus opiniones, aunque creo que no tienen sustento en la realidad". CARETAS le comentó a Rea que durante las diligencias en Interpol
el pasado ocho de agosto, día en que llegó a Lima extraditado
de España, Olaechea dijo que si se lo pedía a su esposa,
Hariette Spriengs, ella vendría a Lima con varios lores británicos
para liberarlo. El noble dijo entre contenidas risas: "No, no lo conozco
lo suficiente como para ir al Perú y abogar por él. Si se
requiere, daré un breve testimonio escrito y estaré pendiente
para que se respeten sus derechos".
Al bajar del avión, Olaechea no fue esposado y luego, cuando llegó a las oficinas de la Interpol en San Borja, hasta se dio el lujo de saludar a las cámaras y sonreír a los periodistas. También le facilitaron una ducha e inmediata atención médica, pues un tumor en la próstata le produce sangrado y dolor. Su hermano Rafael y la abogada María Isabel Cheng le llevaron ropa y comida. La diligencia duró un poco más de cuatro horas. En los días siguientes se discutió la posibilidad de su liberación, pues la extradición se hizo condicionando su juicio por el delito de pertenecer a la cúpula senderista, no por el de apología del terrorismo. El documento de la Dircote puede complicarle el anhelo de dejar Castro Castro próximamente. También llamó la atención la celeridad con la que las autoridades españolas procedieron con los trámites para traerlo al Perú. Un sugerente detalle ha sido pasado por alto en el episodio. En aquella entrevista publicada por CARETAS 1238 el 26 de noviembre de 1992, Olaechea justificó el asesinato de la dirigente popular María Elena Moyano, ocurrido a principios de ese mismo año. "Se ha dicho que la señora Moyano estuvo denunciando que iba a haber supuestos atentados señalando a los senderistas", dijo entonces. "Nadie le hizo caso y eso se llama soplonaje, señor. A esta señora se le dijo como 20 veces, no haga usted eso, no se oponga usted a las masas, no se oponga usted al pueblo. ¿Usted le puede echar la culpa al pueblo porque haga justicia?". Moyano había recibido en 1989 el premio Príncipe de Asturias de manos del rey Juan Carlos I. Cualquier juez español que leyera esas declaraciones hubiera extraditado a Olaechea.
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