Edición Nº 1786


 

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    ARTICULO

    21 de agosto de 2003

    Sociedad de La Adicción
    La vida moderna y su tentación al exceso nos crea compulsiones que finalmente no son nuestras: les pertenecemos.

    Trabajólico.- El adicto al trabajo -en inglés Workaholic- se exige esfuerzo excediendo el límite. Su vida familiar y amical se ven seriamente afectadas. Der.: Dr. Felipe Koechlin. En "Andenes" se rehabilita adicciones típicas en 28 días.

    "Los tabloides hablaron
    muchísimo acerca de mi supuesta
    adicción al sexo. Basura.
    Todo lo que se dijo fue pura basura".
    Michael Douglas

     

    Escribe SANDRO MAIRATA

    TODOS tenemos una adicción en potencia que se disimula como un fuerte gusto por algo. La sociedad de consumo nos expone al constante bombardeo de la publicidad, que no vende productos sino la urgente necesidad de ellos. Para sobrevivir dentro de ella nos volvemos adictos -no hablamos necesariamente de sustancias tóxicas-, y una de las primeras respuestas de un adicto es la negación.

    La adicción al sexo, según los especialistas, es una de las más negadas en nuestra cultura. Michael Douglas, el antihéroe moderno que en pantalla fuera acosado en distintos filmes por Glenn Close, Kathleen Turner, Sharon Stone y Demi Moore, debió internarse en un grupo anónimo de Adictos al Sexo y el Amor para tratar un problema que le costó un matrimonio de 18 años. Todos creyeron que se trataba de un truco publicitario hasta que en 1999, su propia madre, la actriz británica Diana Dill, publicó un libro llamado "In His Arms" (Entre sus brazos), donde relata que entre 1943 y 1950 Kirk Douglas, padre de Michael, era un consumidor obseso de drogas y alcohol y participaba en orgías sexuales con gente de la élite hollywoodense. Michael heredó mucho más que el talento del padre, puesto que también atravesaría periodos de alcoholismo y farmacodependencia.

    Clínicamente, la adicción es una enfermedad primaria -un síndrome- que afecta al cerebro y que se compone de un conjunto de síntomas y signos característicos: pérdida del control de uso, daño o deterioro progresivo de la calidad de vida, uso a pesar del daño, negación o autoengaño, memoria eufórica (sólo se tienen buenos recuerdos del abuso y se niega los efectos negativos de éste), congelamiento emocional y obsesión, entre otros.

    Compradora Compulsiva. La adicción a las compras es uno de los desórdenes más comunes. su pico se da en quincena y fin de mes, así de simple. Der. Videojuegopatía.- En Surco, sesiones de días seguidos. ¿Adicción? Preguntar en casa.

    El origen se debe a múltiples factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales, que ocasionan cambios neuroquímicos en las personas afectadas. "Un adicto se rehabilita, no se cura", afirma el Dr. Felipe Koechlin, director médico del Centro de Tratamiento "Andenes". Él mismo es un alcohólico rehabilitado. "Existe una disposición biogenética a desarrollar esta enfermedad", prosigue, "y algunas personas con cuadros de ansiedad son más susceptibles a ser adictos que otros. Es por ello que no todos son fumadores compulsivos aun cuando la nicotina sea adictiva, o que algunos puedan ingerir más licor que otros sin `caerse'".

    HOMO ADICTUS

    Carolina B. (24) tenía unas manos hermosas a excepción de unas heridas permanentes encima de los nudillos de la mano derecha. Obsesionada con su figura, luchaba por mantenerse esbelta contradiciendo su real contextura: fajas debajo de la ropa, tratamientos de hierbas con el doctor de moda, dietas que rozaban el ascetismo. Pero eran las latas de papas fritas apiladas en sus estantes la evidencia de un desorden escalofriante. En ellas, Carolina corría a devolver lo ingerido en el almuerzo para no dejar huellas del mal olor. Y así eliminarlas con discreción.

    La bulimia, al igual que la anorexia nerviosa y el "comedor compulsivo", son algunos desórdenes que pueden ser clasificados como adicción. Sin embargo, como en muchas partes del mundo, en nuestro medio las más populares adicciones son aquellas que incluyen drogas y alcohol. Factores de personalidad como la baja tolerancia a la frustración y la dificultad para lidiar con los propios sentimientos facilitan la aparición del desorden adictivo, aun cuando ningún estudio ha podido ser conclusivo en la existencia de una "personalidad adictiva".

     

    Miguel Ramírez (31) es magíster y tiene el vicio bajo control. Otros no tienen la misma suerte.

    USO, ABUSO,
    FANATISMO Y ADICCIÓN

    En Lima funcionan diversos grupos de ayuda para adictos tales como Alcohólicos Anónimos, Comelones Anónimos, Narcóticos Anónimos y Neuróticos Anónimos. Son los únicos que se nos ocurrió importar de los cientos creados en la nación estandarte del consumismo, Estados Unidos.

    ¿Es un fanático del fútbol una especie de adicto? ¿Y qué hay de los coleccionistas? A decir del Dr. Koechlin, sólo vale llamar a alguien "adicto" cuando la afición o fanatismo causa daño a su entorno inmediato. La familia del adicto es la primera afectada por este síndrome. "La línea que divide al abuso de la adicción es muy fina y muchas veces puede pasar inadvertida", se advierte en el portal http://www.adicciones.org. Para Hugo Neira, reputado sociólogo que inició su romance -aún- con los habanos hace más de una década, "la adicción es una respuesta de la melancolía". "¿Por qué no escapar; por qué no huir de una pena? El riesgo se presenta cuando la persona no se pone un freno, porque la respuesta está en que uno se ponga un alto a tiempo".

    Algunas adicciones se han disparado a dimensiones hiperbólicas como resultado de la intromisión de la informática e Internet en nuestras vidas. Se ha vuelto recurrente bromear acerca del mañoso que se pega horas buscando mujeres desnudas en la Web, o sexo en sus más intrincadas formas. Hace unos meses, la estrella rock Pete Townshend fue procesado tras encontrarse en su disco duro gran cantidad de fotografías de pornografía infantil.

    Cuidado. Excesos como éstos podrían costarle el empleo. Aunque la legislación peruana -como en tantos otros temas- es deficiente, ya existen productos como el Spector Pro 4.0, que por US$ 99.95 le permite a un gerente almacenar todos los e-mails, claves y páginas empleadas por los usuarios en su compañía. Ser un solitario pervertido o un ludópata confeso ya no es cuestión de juego.

     


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