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Edición Nº 1786 |
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Por LORENA TUDELA LOVEDAY Pucha, Felices
Novios
BUENO, así es la vida, ¿no?, tan llena de enigmas, porque déjame decirte que el asunto que te comento hoy, pucha, para mí está en el nivel de las pirámides de Egipto, las líneas de Nasca, las profecías de Nostradamus y los cachos que me puso Diego con una que en fin, no sé si me entiendes. Como ya te podrás imaginar, o sea, te estoy hablando del compromiso entre mi querida prima Anel y ese muchachito Gonzales Tacna, hija, que según dicen es amor mezclado con política pero para mí no es sino una muestra más de lo que nuestro país se perdió al no haber estado en los planes colonizadores de los sajones, qué más te puedo decir. Pero en fin, el mundo anda como anda y pucha, como a mí no hay cosa que me emocione más que ver a gente que cree en la felicidad, pienso que le puedo dar a mi prima un par de consejillos para que ese calvario que ha elegido, al menos no la catanée y se pueda mantener el apellido Diez Canseco en el sitial del que nunca bajó, ni cuando las tropas chilenas invadieron Moquegua y nuestros antepasados de por allá tuvieron que subirse al cerro Baúl para evitar la afrenta. Anelita, por nada de este mundo permitas que duerma con el T shirt que le regalaron en el último campeonato de fulbito entre el personal de Palacio y el personal del Congreso. Yo sé que no va a ser fácil, pero hija, ponte fuerte que si atracas con eso, después va querer tomar desayuno en su tazón que diga "Happy Birthday", para no mencionarte los olores a fritanga que te dejará a las siete de la mañana cuando se haga su calentado de lomito saltado y tú lo mires desde el fondo de tus ojos GCU y pienses para ti misma "cómo no le consulté antes a la China Tudela, ahora ya no me queda sino aguantar". Segundo, al primer dope en la casa, plantéale el divorcio y ahí sí que no hay tutías. O sea, tienes que pensar este tema tan delicado, pucha, no en términos morales sino de interculturalidad y si consultas a los antropólogos de la nueva hornada, pucha, vas a enterarte de cómo los cho, o sea, los descendientes de los antiguos peruanos, o sea, siempre han establecido relaciones mágicas entre la flatulencia y el calendario agrícola y hasta ahí regio. Pero chola, Gonzales Tacna va a tener que aprender que estamos en pleno siglo XXI y que tú no has escuchado un meteorismo gástrico en tu casa pero ni en los peores momentos de las catacumbas apristas, de modo que mucho relativismo cultural y lo que tú quieras, pero una cosa es ser mente abierta y otra muy distinta, el pedo cuchino. Hija, cuidado con que saque los parlantes del equipo de música a la puerta. Está bien que se quiera reunir con sus amigos a chupar y todo eso que les encanta a los hombres peruanos. Pero ojo, si una tarde de sábado tú de lo más regia llegas a tu casa de visitar comedores populares y te encuentras con que don Tacna y los otros asesores de Palacio están en el jardincito de afuera chela en piso, parlante en la jardinera y música de Agua Bella, es que ya perdiste la partida y no te quedará más que asumir que en el futuro, cómo te explico, vas a tener que ver cómo los sillones de tu sala en lugar de pata tendrán una ruma de libros, que la sala se llena de flores chinas de papel, que en el comedor vas a tener un fluorescente verde, que sobre la cómoda de tu cuarto lucirá colocado un elefante de porcelana tornasol de Locerías Primor con el poto hacia la puerta para así lograr la buena fortuna y que la Carrot nunca le quite sus chocheras y pensarás nuevamente, pero esta vez en voz ya no tan baja, "por qué carajo no llamé a la China Tudela cinco minutos antes de lanzarme a esta piscina sin saber que ni siquiera estaba vacía sino llena de brillantina Reuter". Anelita, por lo que más quieras, que no te lleve en invierno a El Bosque ni en verano a Señoritas. Prima, acuérdate de todo lo que nos enseñaron en la familia acerca de que en el Perú todos tenemos que ser iguales y si no se puede, no se puede, qué le vamos a hacer. Pero querida, ponte en el caso de que un día de febrero aceptes salir con él a la playa y de pronto lo ves salir con el bermudas, la camisa de cuello, los zapatos de pasador y las medias marrones de terno bien jaladas hasta la mitad de la canilla, de lo más feliz porque se va a tomar el sol contigo. Dime si ahí no más no vas a pensar en que jamás debieron mezclarse la política con el corazón porque lo mismo hizo la Zanahoria Rallada y mira tú el modelón al que tiene que soportar todas las noches. En fin, Anelita, no me queda sino desearte toda la dicha que tú te mereces y de paso, pucha, antes de que me olvide, por siaca, o sea, hacia el 1 de enero voy a estar en el Parque Nacional Ngoro Ngoro, en Kenya, así que no te compliques la vida mandándome parte, ¿sí? Don't worry, be happy. Chau, chau. (Rafo León).
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