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Edición Nº 1787 |
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EE.UU.
No Atraca
EL directorio del BID volvió a postergar la aprobación del crédito por US$ 75 millones para Camisea el miércoles 27, a pesar de las garantías ofrecidas por su presidente, Enrique Iglesias, en días pasados. La decisión sume en incertidumbre el financiamiento solicitado por los consorcios liderados por la empresa argentina Pluspetrol. El Embajador del Perú en Washington, Roberto Dañino, se mostró seguro que el próximo 3 de septiembre se aprobará el crédito, a pesar de la intensa campaña de ONGs ambientalistas que pretenden impedir el préstamo. "Este proyecto se convertirá en un modelo de reconciliación entre el desarrollo económico y protección de medio ambiente y comunidades indígenas", afirmó. Ver para creer. En todo caso, las dudas en el BID comprometen la decisión del Export-Import Bank (Eximbank) de Estados Unidos que debió dar su visto bueno a otro préstamo por US$ 125 millones gestionado también por Pluspetrol el jueves 28, y cuyo resultado no se supo al cierre de la presente edición. De persistir la negativa de ambas instituciones de ejecutar el desembolso, Camisea va a tener que hacer algunos urgentes malabares financieros. El costo total de Camisea se estima en US$ 1,400 millones. El préstamo
del BID es para financiar parcialmente el gasoducto (US$ 800 millones),
mientras que el del Eximbank es para costear la etapa de producción
en Camisea y la exportación de líquidos por Paracas (US$
600 millones). También el CAF -que ya adelantó que aprobará
un préstamo por US$ 50 millones el 8 de setiembre- y el Banco de
Desarrollo de Brasil (US$ 100 millones) son fuentes internacionales en
la danza. Pero no son las únicas.
Una de las cosas notables es que cerca del 25% del financiamiento del proyecto provendría de fuentes locales. El esquema fue estructurado por el ex ministro de Economía, Pedro Pablo Kuczynski, Apoyo Consultores y el Banco de Crédito por mandato de Pluspetrol. Se trata de un crédito sindicado por US$ 75 millones y una emisión de bonos internos por US$ 150 millones, quienes así confían levantar US$ 225 millones, aquicito nomás para financiar el gasoducto. (Otros US$ 87 millones los aportará el Estado peruano con el fruto del sobrecargo en la tarifa de los usuarios eléctricos). Los bonos serían ávidamente adquiridos básicamente por AFPs y fondos mutuos, siendo la primera vez que se embarcan en el financiamiento de un proyecto de infraestructura. Más notable aún es que la tasa de interés del crédito sindicado local a 10 años, según PPK, estará en el rango de entre 5.5% y 6.5%. Nada que envidiarle a la del BID. ¡Y a tasa fija! Contar con préstamos locales virtualmente concesionales, es casi tan sorprendente como el traslado del gas de la selva hasta la costa a través de una endemoniada obra de ingeniería como Camisea. Resulta que en julio del 2001, con el ascenso al poder de Toledo, la tasa interbancaria cayó de 13% a 2% y ahí se ha mantenido como uno de los méritos de la política macroeconómica. El exceso de liquidez en el mercado, y la baja inflación, convencieron a Pluspetrol que era posible pegar el salto. "Si hubiéramos sabido que existía este mercado dos años atrás, no hubiéramos recurrido al BID", asegura PPK. Lástima que al empeñarse en instalar la planta de fraccionamiento de gas en la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional de Paracas, desafiaran la ley de la gravedad. (Marco Zileri)
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