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Edición Nº 1788 |
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La Ilusión Extranjera En Claudio Pizarro, Nolberto Solano y Andrés Mendoza recaen todas las esperanzas para borrar 24 años de derrotas. No vale perder.
LOS nacidos a partir de 1975, los que ahora tienen 28 años, no han podido ver en plenitud a Perú en un Mundial. En España '82 apenas tenían 7 años y su memoria tal vez sólo alcanza para rememorar a "Naranjito", la popular mascota del mundial ibérico, o los redondos caramelos de países inspirados en él, que se vendieron en nuestro país hasta entrados los noventas, como si su permanencia en el mercado fuera la extensión imposible de una gloria después negada. Ahora, aunque en una reciente encuesta de la Universidad de Lima se afirme que el 50.6 % de los peruanos no cree en la clasificación a Alemania 2006 -lo que para muchos es casi una confortante vindicación del sentido común-, los deseos de redimir los que serán 24 años sin ir a un mundial de fútbol están intactos. Porque al parecer esta vez la cosa es distinta. Y esta distinción se basa, prioritariamente, en lo que puedan hacer Claudio Pizarro, Nolberto Solano, Andrés Mendoza y John Galliquio. Pero sobre todo, creen muchos, Claudio Pizarro. Él se encuentra en racha goleadora y es el principal artillero del Bayern de Munich. Solano destaca por su regularidad en la exigente Premier League inglesa. Mendoza es goleador en el principal equipo belga, el Brujas FC, y Galliquio sorprende a propios y extraños como lateral derecho en el Racing de Avellaneda ¿Pero acaso esto basta? "Un análisis serio te demuestra que es muy difícil clasificar. Se puede decir que Brasil y Argentina tienen cupos fijos y que luego hay un pelotón de equipos que pueden pelear las dos plazas y media que sobran. En realidad, no tengo mucha expectativa de clasificación, porque entiendo que la meta de Autuori es la reestructuración del fútbol peruano, y si de paso clasificamos, bien. En todo caso, más importante de lo que creamos nosotros es lo que crea el técnico y los jugadores", afirma el periodista y poeta Renato Cisneros, subeditor de el suplemento Deporte Total de El Comercio. Su escepticismo no es gratuito, es producto de la desmitificación de un pasado que nunca existió, y, por supuesto, la constatación de un presente profundamente mediocre. De lo primero se puede decir que Perú participó en 4 mundiales de 17 -uno de ellos, el primero, como invitado-, en dos de los cuales fue eliminado en primera ronda, mientras que en los otros dos la selección fue despedida con goleadas. Sin embargo, el abismo de ese récord con el actual, que es nulo, alarma. Un periodista nacido en las canchas bajo el abrazo generoso de su padre, Micky Rospigliosi, marca la diferencia a su manera: "A mí me dicen que por qué critico tanto, que mi papá no se peleaba con nadie. A eso yo respondo: Pocho tenía que cubrir los partidos de Toto Terry, los triunfos en el Sudamericano, la Copa América que ganó Perú, la clasificación a los mundiales, los bailes de Sotil a tal zaguero, los grandes pases de Chumpitaz, Challe, Gallardo, lo de Pepe del Castillo, entrevistar a Didí, transmitir los mundiales a los que iba Perú, la Copa Libertadores en la que la "U" fue subcampeón. Hoy de qué me toca hablar a mí: de Delfino, las derrotas, la eliminación, las goleadas. Entonces qué le puedo decir a la gente, "nos golearon pero qué buen partido". No. Uno se cansa de tanta mediocridad". Sin embargo, los indicadores actuales son confusos, cuando no contradictorios. Si bien el triunfo sobre México reavivó los entusiasmos clasificatorios, la expulsión de nuestro principal ariete evidenció lo que se ha venido a llamar la pizarrodependencia. Cisneros: "A diferencia del '97, donde había una cuestión de grupo más sólida, ahora se rescatan las individualidades. Lo que hacen Pizarro, Solano y Mendoza en sus ligas es más destacado que lo que están haciendo muchos jugadores de la región. Pero no sé si ese éxito tenga una correspondencia a nivel de selección. El problema es que no tenemos una nómina de 18 jugadores que sea competitiva. Tenemos 11 que ojalá siempre puedan estar. Además, existe una dependencia anímica respecto a Pizarro. Tiene una cuota de ascendencia distinta. Lo bueno de eso es que creo que su presencia es contagiante. Y tiene gol." Por eso, ayudaría mucho que Perú tenga un buen inicio. No sólo porque nuestros jugadores pasan por un buen momento, sino porque tradicionalmente no somos un equipo de remontadas. El viejo clisé que afirma que podemos ir "de menos a más" es falso. Nunca ha sucedido. Por eso, aprovechar la coyuntura será ideal, sobre todo porque nuestros resultados previos frente a Paraguay (ver recuadro), empezando por el último amistoso, son desalentadores. Sin embargo, es momento de creer. Ya que es la única oportunidad en la que esto no sólo es permitido, sino legítimo. Porque, como decía Sir Francis Bacon, la esperanza es un buen desayuno pero una mala cena. (JP)
Derechos de Autuori
SALVO el mundial, todo es ilusión. Y el fútbol peruano, desde hace 20 años, ha sido un penoso holograma. Esta es la realidad que el brasileño Paulo Autuori tendrá que combatir como técnico de la selección nacional, a pesar de que él reclame objetivos más trascendentes, de largo plazo. Y ésta es la forma en la que lo hará. -Usted acepta una selección con más de dos décadas de derrotas ininterrumpidas. ¿Qué va a hacer para remediar esto? -La selección es fuerte si la coyuntura futbolística de un país
es fuerte. Y nuestra coyuntura es floja. Todo es un iceberg, la punta
visible son las exigencias que se tienen a nivel de selección: clasificar
a un mundial. Pero hay una discrepancia entre las exigencias que uno tiene,
y las condiciones que existen. Acá hay canchas que no tienen duchas. Para
jugar una pichanga pasan, pero no para el fútbol profesional. Y sin embargo,
tenemos la misma exigencia que Brasil, Inglaterra, Alemania. Pero yo vivo
de retos, a mí no me gusta quedar conforme. Cuando gano algo, lo primero
que hago es olvidarlo. Esta actitud, acá, no existe. Si los jugadores
logran algo se quedan conformes. Tengo 28 años de carrera. La experiencia
me enseña que hacen falta 3 cosas: organización, rigor profesional y disciplina.
-¿Cree de principio que el jugador peruano es indisciplinado? -He trabajado con jugadores con esa fama y no tuve problemas. He trabajado con Romario, Dunga. En todas partes del mundo a los muchachos les gusta la noche, en Perú lo que hacemos es poner excusas a los malos resultados. Debemos acabar con los tabúes, el tema es el rendimiento. Nada que pueda poner en peligro el rendimiento personal se puede aceptar. Nosotros cuando manejamos grupos sabemos que el ser humano tiene orgullo, vanidad, puede ser egocéntrico. Todo eso es normal. Pero cuando se trabaja en grupo los excesos hay que cortarlos. Se debe crear convergencia en el objetivo común. -Se decía que antes perdíamos pero jugábamos bonito. -La victoria moral. ¿Pero qué es jugar bonito?, ¿hacer tres gambetas y no ganar un centímetro de campo? Hoy día un jugador no tiene ni tiempo ni espacio para jugar como antes. Hay que ser efectivos, pero para eso se necesita autoestima. Se dice que el jugador peruano es débil. No creo, hay una diferencia entre ser y estar. El peruano está débil, pero no es que sea débil. -¿Qué puede esperar un peruano de la selección de Autuori? -Mis equipos siempre tuvieron muchas ganas y concentración. Jugando buen fútbol y pagando caro un gol sufrido o una derrota. Hay un discurso fácil de los entrenadores de hablar de trabajo futuro. A mí no me gusta hablar. Yo vivo de hechos. Pero no hay que esperar, hay que ver. (JP)
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