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Edición Nº 1789 |
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Perú-Brasil
Escribe ALLAN WAGNER TIZON* LA visita de Estado que realizó al Perú, los días 24 y 25 de agosto, el presidente del Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha puesto en marcha la alianza estratégica peruano-brasileña. Dicha alianza es un mecanismo fundamental para la construcción de un espacio sudamericano de paz, cooperación, desarrollo y justicia social y le otorga al Perú una posibilidad concreta de obtener un desarrollo descentralizado para sus Regiones e insertarse más eficazmente en el mundo globalizado, particularmente en su proyección hacia la Cuenca del Pacífico. La construcción de la alianza estratégica entre el Perú y Brasil está basada inicialmente en tres pilares: la incorporación del Perú al Sistema Satelital de Vigilancia y Protección de la Amazonía (SIVAM / SIPAM); el Acuerdo de Libre Comercio entre el Perú y el MERCOSUR; y la construcción y puesta en valor de los tres grandes ejes de integración y desarrollo que nos vinculan con Brasil en el marco de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA). El Sistema SIVAM / SIPAM brinda al Perú, a un costo altamente favorable, acceso inmediato a información de uso exclusivo para nuestro país -conforme a los protocolos de seguridad respectivos- sobre su extensa frontera con Brasil, hasta 50 kms al interior de la misma. Más adelante, el Perú establecerá, con la asistencia del Brasil, una estación remota en la ciudad de Pucallpa a fin de compartir, en tiempo real, la información de la red de radares brasileños. Paralelamente, nuestro país podrá acceder a otras aplicaciones del SIVAM / SIPAM, como el control del medio ambiente, la vigilancia meteorológica y climatológica, aspectos de salud pública, levantamientos topográficos y usos del suelo, evaluación de recursos naturales, vigilancia del espectro electromagnético, vigilancia territorial, entre otros. En lo que se refiere a los asuntos económicos, en virtud del
Acuerdo de Libre Comercio suscrito con el MERCOSUR, el Perú se
ha convertido en miembro asociado de este último, tanto en los
aspectos económicos como políticos, con el beneficio de
acceder a un mercado de 220 millones de personas y asumiendo un liderazgo
en el proceso de convergencia entre la Comunidad Andina y el MERCOSUR
para la formación del espacio integrado sudamericano.
La alianza estratégica con Brasil involucra también la promoción de inversiones y del comercio, el turismo, la cooperación, la investigación científica y el acceso a nuevas tecnologías, especialmente, en lo relativo al aprovechamiento de la biodiversidad y al desarrollo sostenible de nuestra Amazonía, así como a la preservación del conocimiento tradicional de las poblaciones indígenas. En ese marco, los presidentes acordaron eliminar el uso de pasaportes para los viajes de sus nacionales entre los dos países e impulsar el turismo binacional, como factor de desarrollo económico y de creación de empleo, favoreciendo el desarrollo de los vuelos transfronterizos con tarifas de vuelos nacionales y de circuitos turísticos binacionales. El tercer pilar de la construcción de la alianza estratégica peruano-brasileña es la construcción y puesta en valor de los tres grandes ejes de integración y desarrollo que nos vinculan con el Brasil en el marco del programa IIRSA: el Eje Amazónico, el Eje Transoceánico Central y el Eje Interoceánico del Sur. En este marco, ambos países decidieron impulsar el desarrollo de un centro logístico avanzado bioceánico en Paita y un centro de concentración logística, transformación y exportación en Iquitos, los mismos que le permitirán al Perú complementar y beneficiarse del dinamismo del polo industrial de Manaos. Ambos proyectos serán analizados durante la reunión ministerial de los países que integran el eje Amazónico que tendrá lugar, en noviembre próximo, en Iquitos. El presidente Lula anunció, asimismo, la disposición de su país para financiar el asfaltado de las carreteras Tarapoto-Yurimaguas e Iñapari-Puerto Inambari. El proceso que han puesto en marcha los presidentes Toledo y Lula representa para el Perú la opción más concreta y realista para llevar a cabo el desarrollo descentralizado de nuestras regiones dejando atrás el centralismo limeño. Al mismo tiempo, significa un importante cambio en el modo de inserción internacional del Perú. Para poder avanzar en la construcción de esta alianza estratégica, se requiere ahora la concurrencia de dos elementos indispensables: generar capacidades institucionales, fundamentalmente en las regiones, tanto en los gobiernos regionales y locales como en los gremios, cámaras de comercio, universidades, etc.; y, movilizar la inversión privada nacional y extranjera que será la que deberá asumir el financiamiento y puesta en marcha de la mayor parte de las obras de infraestructura contempladas. Carlos García Bedoya decía que el Perú "tiene una vocación natural -por las características de su propio territorio y por la significación histórica de ese territorio en América del Sur- a tener una posición realmente eminente e importante en el continente sudamericano, y en América Latina en general". La alianza estratégica entre el Perú y Brasil y la construcción de un espacio sudamericano en el que ambos países participen como protagonistas centrales representa la exitosa materialización de un lineamiento de política exterior impulsado por sucesivas generaciones de la diplomacia peruana, que logra ahora, finalmente, su concreción gracias a la visión de estadistas de los presidentes Alejandro Toledo y Lula da Silva.
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