Edición Nº 1789


 

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    ARTICULO

    11 de setiembre de 2003

    De Gol y de Arena
    El sueño empezó ante Paraguay. Chile nos despertó de golpe. En noviembre, Brasil.

    Resurreción peruana de la que Roque Santa Cruz da fe. Pizarro conforta. Der.: Profesor Autori, los goles vienen por arriba. O se cubre o seguirán llegando.

    Por ABELARDO SANCHEZ LEON

    ANTE Chile, la afición ni siquiera pedía que se juegue bien. La exigencia era mucho mayor: le pedía que juegue con dignidad. Y aquí la palabra envuelve mil sentidos, pero sobre todo pone el énfasis en uno: que dejarán en el gramado hasta la última gota de sudor, que no se dieran por vencidos, que no se chuparan. Eso también es jugar bien. Jugar bien es una mezcla de calidad, de técnica, de disciplina táctica y de actitud. Paulo Autuori ha sido claro al respecto: la actitud es fundamental para ganar en el deporte, y ella ha sido la gran ausente en los últimos años.

    Ante Chile, Perú demostró que está en algo, en ese paquete de selecciones con posibilidades de jugar de igual a igual y soñar con la esquiva clasificación. Si Chilavert afirma que nosotros no somos más que Paraguay, yo, un simple ciudadano, afirmo lo contrario, e incluso digo que Chile y Ecuador tampoco lo son. Quizá Colombia y Uruguay tienen más peso, menos lagunas, más variantes, pero Perú demostró ante Chile que tiene una clara columna vertebral e interesantes cambios tácticos. Jorge Soto es una alternativa de Palacios, el ingreso de Ciurlizza refuerza el medio sector, Jefferson Farfán es un punta peligroso e incluso Silva es útil en el juego aéreo. No olvidemos que en Lima Autuori sacó del campo a tres jugadores claves: Mendoza, Palacios y Solano. Esta selección, por fin, tiene jugadores trabajadores, que bregan, los llamados obreros o peones, despectivamente, claro, en un país aristocrático, pero todos los que militan en el fútbol europeo saben que al fútbol de hoy le corresponde a profesionales trajinadores. Además, por cierto, incluso se da por sobreentendido, con calidad técnica.

    El Perú ha debido ganar en disciplina táctica para ser respetado en Sudamérica. No es que antes jugáramos bonito, nosotros jugábamos desordenado, a la inspiración individual, y esta selección ha demostrado que la mejor arma ante defensas cerradas es sacar al rival del fondo e intentar el contragolpe. Contragolpe letal el de Chile, arma que utiliza siempre, y contra Argentina fue demoledor, el de Brasil, el de la mayoría de los equipos. Si el Perú tiene ahora a Pizarro, a Mendoza o a Farfán, debe buscar su velocidad, los extremos del terreno, abrirlo como lo hace Chile, sobre todo si tiene a un Solano y a un Zegarra, cuya característica principal es el pase largo. Ese pase largo tipo Challe, que ya habíamos olvidado, y esos delanteros ágiles que la historia había sepultado.

    Chile nos ganó el vivo. Muchas fallas atrás, incluido un arquero que hace extrañar a Ibáñez. Der.: "No soy salado". Prematura afirmación que sustenta un preventivo pase de cuy al equipo. Al lado: Una selección que funciona solo del mediocampo para arriba. Jefferson Farfán intentando desenredarse del chileno Rodrigo Pérez.

    Esta selección no tiene piernas cortas. Tiene una zaga de cuatro, no muy sólida, pero agrupada y reforzada por Jayo, tiene una volante de pases largos y frontales ( a veces da la impresión de estar desarticulada, pero creo que no, pienso que no rota mucho y sí la manda arriba) y dos delanteros acompañados por Solano y Palacios que han superado la desgarradora imagen de un delantero centro, solo y abandonado, como tantas veces jugó Flavio Maestri. Contra Chile el cuadro fue mucho más cuidadoso que contra Paraguay, cuidó el mediocampo, su defensa se concentró y buscó el contragolpe como manda el manual del fútbol eficiente europeo. El gran mérito de Autuori es hacer jugar a los extranjeros tal como lo hacen allá, sobre todo a Solano, a Pizarro y a Mendoza.

    Estos resultados deben tomarse con calma, sobre todo cuando la selección se desempeña bien. Es normal que se gane y se pierda en una eliminatoria tan larga, pero la idea fundamental es sumar, siempre sumar puntos, sobre todo de local y cuando se pueda de visita. Ni Colombia ni Paraguay están fuera por haber perdido en su primer partido. En las eliminatorias pasadas, el Perú le ganó a Paraguay y le empató a Chile, qué mejor resultado que ése, y después se cayó. Una selección puede perder, pero no caerse. Puede perder, pero no ser derrotada. Eso es jugar con dignidad y asumir dignamente el conjunto de partidos de las eliminatorias. No regalar ninguno y menos ante Chile, país de la atracción fatal, el vecino rico, ordenado, disciplinado y serio. Durante la preparación, Autuori hizo jugar a la selección de visita. Lo hizo en Montevideo, una noche desamparada, y ella se defendió, luchó, hizo lo suyo y con jugadores Sub 23. Esa es la actitud, el nervio, los huevos, el corazón y la cabeza. Es lo que el Perú se pide a sí mismo, lo que deberíamos exigirnos a nosotros mismos y lo que humildemente se le exige a esta selección. Y allí están, todavía luchando, vivos.

     


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