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Edición Nº 1791 |
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Las Cuentas Claras LA salida del almirante (r) Alfonso Panizo del Consejo Nacional de Inteligencia fue justificada en el seguimiento al que fueron sometidos los periodistas del programa televisivo La Ventana Indiscreta. El espacio conducido por la periodista Cecilia Valenzuela había emitido una serie de reportajes críticos a la gestión de Panizo. Durante sus últimos días en el cargo, el almirante señaló que los operativos se realizaron para detectar las filtraciones emanadas desde el CNI. Los informes de contrainteligencia que propaló Valenzuela mencionaban, además, que la agencia dirigida por la periodista se servía de empresas de seguridad como All Security S.A. y Acontrol para realizar investigaciones e interceptaciones telefónicas. Valenzuela y los representantes de estas empresas negaron toda relación, lo que se insistió en la emisión del último domingo 21. Ronald Mejía Hidalgo, director gerente de All Security, remitió
una carta a CARETAS el 22 de setiembre. Allí asegura que "jamás
podrían establecerse indicios de vínculos reales entre el
equipo de Valenzuela y nuestra empresa, pues no hemos conocido a la mencionada
periodista ni a su equipo de La Ventana Indiscreta antes del estallido
mediático de este asunto".
ENCUENTRO EN BARRANCO CARETAS recibió detalladas descripciones de al menos tres reuniones en las que participaron Valenzuela, Mejía Hidalgo y el ex procurador José Ugaz. El último ha reconocido que en ocasiones recurrió a All Security para encargarle trabajos de investigación, propios de procesos penales. Los encuentros en cuestión se habrían realizado entre el 3 y 5 de octubre del año 2001. En esos momentos, el equipo de Valenzuela se encontraba investigando al congresista aprista Cesar Zumaeta por unas supuestas visitas que éste le hizo a Vladimiro Montesinos en la Base Naval. Para cruzar esta versión se recurrió a Julio Zavala, quien laboró como chofer de agenciaperu.com hasta finales de ese mismo año. Sus declaraciones fueron grabadas. Zavala recuerda que las reuniones tomaron lugar "en la casa de un señor que vive en Barranco, cerca al Museo de la Electricidad". La descripción hecha por Zavala corresponde al domicilio de Ugaz. El 3 de octubre, Zavala sostiene que dejó a Valenzuela en la casa de Barranco y luego la periodista le pidió que recogiera a un hombre "de más o menos 40 años en (la avenida) Conquistadores de San Isidro". All Security tiene sus oficinas en el número 995 de esa misma avenida. El chofer dice que fue allí donde lo enviaron "porque primero la señora Cecilia me mandó a dejar unas cosas a su casa". Cuando observó la foto Reniec de Mejía, Zavala, recordó que en ese entonces había ganado algunos kilos. Su pasajero ocasional, rememora, "era medio raro. Se portaba como si lo estuvieran siguiendo. Siempre me decía vete por acá, vete por allá, lo que me molestaba, pues esas cosas no me gustan". Cuando se le preguntó si esa fue la única oportunidad en la que recogió a Mejía, Zavala respondió que al menos hubo "una segunda vez". Si la información confrontada con este testimonio es cierta, ¿por qué Valenzuela y Mejía niegan haberse conocido antes? ¿Esa actitud guardaría relación con los temas que trataron? EL TECNICO CAPA Trascendió que a Alfonso Panizo le mortificó particularmente el caso del técnico PNP de tercera Walter Enrique Capa Gurbillón. Este policía en actividad es nombrado en los informes de Inteligencia difundidos por Valenzuela. Ambos documentos firmados respectivamente el 18 de agosto y 2 de setiembre últimos lo sindican por trabajar para All Security en labores de espionaje telefónico. Según el reporte del Ministerio del Interior, Capa Gurbillón se desempeñó hasta 1999 en el desactivado Servicio de Inteligencia. Actualmente labora en la Dirandro. CARETAS tiene la copia de un informe hasta ahora desconocido de la Dirección de Contrainteligencia del CNI, que data del 25 de agosto. Allí se señala que Capa Gurbillón "tiene en su poder equipos de interceptación telefónica que pertenecieron al desactivado SIN". Los datos facilitados por un informante, fueron corroborados por personal que se dirigió a su domicilio ubicado en la avenida Canadá 3740, en el distrito de San Luis. Como se lee en el informe, fue empleada "la cubierta de querer comprar un equipo. Luego de conversar por aproximadamente 20 minutos... se solicitó ver otros equipos que tenía a la venta. Asimismo se conoció que los tiene guardados en una de sus oficinas". Durante la sesión reservada a la que asistió en el Congreso el pasado 17 de setiembre, el almirante Panizo aludió a que en el domicilio de "un suboficial de la PNP" se encontraron equipos "relacionados con seguimiento y monitoreo de personas". Según lo recogido en la Comisión de Defensa, Panizo afirmó que el efectivo en cuestión trabajaría también para tres empresas privadas, entre ellas All Security. En el prolongado encuentro que mantuvo con el Consejo de la Prensa Peruana el pasado martes 16, Panizo se refirió a la poca disposición que caracteriza al Ministerio Público para apoyar las labores tendientes a neutralizar a las empresas privadas que realizan interceptaciones telefónicas ilegales. PIEZAS RESTANTES En su enérgica misiva, el señor Mejía Hidalgo califica como "patética la afirmación de su revista en condicional vergonzante que nosotros podríamos ser la punta de la madeja en la cual reprobables personajes se dedican a espiar bajo pedido". El informe 062 de la Dirección de Contrainteligencia señala que el 18 de agosto pasado miembros encubiertos de esa área se entrevistaron con Mejía en un local no determinado. Según el texto, manifestó que "su empresa realiza trabajos de investigación que incluye seguimiento y vigilancia, verificación de registros de llamadas, interceptación de mensajes de texto, de teléfonos celulares, de e-mail e interceptación telefónica de teléfonos fijos y móviles". La foto inédita captada por las cámaras ocultas y presentada en esta edición, muestra a Mejía saliendo de aquella cita. El esperado informe prometido por Panizo -y que debería ser concluido por la nueva gestión del general (r) Daniel Mora- dilucidará estas cuestiones. Por su parte, Valenzuela apeló equívocamente a la solidaridad del gremio periodístico. Denunció cortapisas interpuestas al oficio, sin contar con todos los detalles exactos de la historia. Y muy incómodo podría resultar que las piezas faltantes de este rompecabezas terminen de dibujar una figura algo chueca. (Investigación de Enrique Chávez y Milagros Trujillo)
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