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Edición Nº 1791 |
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Fortuna Andaluza Niños peruanos deberían correr la misma suerte de Isabelita Pantoja.
QUIEN no hubiera deseado para miles de niños peruanos, la misma suerte de Isabelita Pantoja. El problema es que su proceso de adopción -que afortunadamente para ella es irreversible-, no fue del todo regular. Se sospecha que la cantante española le entregó dinero a Montesinos por la niña. El enredo será difícil de probar. Pero, ¿cómo es posible que ahora desaparezca el expediente del Octavo Juzgado de Familia, justo cuando la fiscal anticorrupción, Juana Meza Peña, lo solicita? Si la fiscal lo revisara, se daría cuenta que, a pesar que la Pantoja cumplió con todos los requisitos, la celeridad con que le salió la adopción, es inédita, al menos para la historia de nuestro Poder Judicial. En primer lugar, Isabelita fue entregada voluntariamente por su madre,
a la Secretaría Técnica de Adopciones, el 4 de diciembre
de 1995. Apenas tenía 34 días de nacida. Una semana después,
según consta en la fotocopia del expediente en poder de CARETAS,
la entonces presidenta de la mencionada Secretaría, Josefina Takahashi,
daba cuenta de este hecho a la jueza Nancy Eyzaguirre, la misma que hace
unos días -según registra en "La República" del 16
de setiembre pasado- había declarado que el expediente que estaba
en su poder no aparecía por ninguna parte.
Hasta ahí todo normal. Sin embargo, según una fuente judicial, se debió considerar lo siguiente: la madre biológica argumentó que entregaba a su pequeña porque no tenía recursos económicos para mantenerla. "En esos casos -explica la fuente- se debe orientar a la madre sobre el apoyo estatal con el que puede contar para que su hija se quede a su lado. Eso no se hizo. También, señaló que el padre biológico no había querido ocuparse de la niña y que desconocía su domicilio. "La Secretaría de Adopciones -añade la fuente- no realizó la búsqueda del padre con la diligencia debida. Es más, la madre proporcionó el nombre del supuesto padre, pero a pesar de no encontrar a nadie registrado en la RENIEC con dichos datos, no investigó". De acuerdo al expediente, se encontró a una persona con un nombre semejante (en una provincia fuera de Lima), pero nadie se trasladó hasta allí a inspeccionar o corrobar la identidad. "Se le negó al padre biológico su derecho de ejercer la patria potestad". Lo más grave, no obstante, es que el 3 de abril de 1996, la señora Takahashi, le envió una carta al doctor Carlos Ibazeta, entonces presidente de la Corte Superior de Lima, pidiéndole acelere la firma del fiscal para la emisión del auto de abandono de la niña en cuestión. Además, le solicitaba "se le brinden las facilidades -a la Pantoja- para que el proceso sea llevado en la mayor reserva". Y ese mismo día, 3 de abril, Patricia Córdova, de la Octava Fiscalía Provincial de Lima emitía un informe al Octavo Juzgado, opinando se declare a la niña en estado de abandono. El 8 de abril, el mencionado juzgado indicaba: deberá ser promovida en adopción. Isabel Pantoja se encontraba en Lima. Es evidente: la niña ya estaba predestinada a la madre adoptante. Más fácil, imposible. (Teresina Muñoz-Nájar)
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