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Edición Nº 1791 |
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Avant Premier TODO indica que este jueves 25, entrada la noche y luego de un largo debate, el Congreso aprobará el pedido de delegación de facultades solicitado por el Ejecutivo. "Necesitan una mayoría relativa (la mitad más uno de los presentes) y parece que la obtendrían", reconoce un Jorge del Castillo cuya Célula Parlamentaria Aprista le dirá "no" a la primera ministra Beatriz Merino. Antero Flores-Aráoz, cuya bancada podría llegar dividida a la cita, tiene el mismo punto de vista: "Tendrán mayoría, pero eso no quita que más adelante fiscalicemos cada medida". De ser así, quedaría conjurada la amenaza que pareció tomar cuerpo a inicios de esta semana: el supuesto boicot posibilista a la reforma tributaria como respuesta a la decisión presidencial de mantener a su lado al controvertido secretario general de Palacio. De esta manera, Guillermo Gonzales Arica se convirtió en el blanco de toda la artillería política que en los últimos días -y con muy pocas excepciones- se jugó a fondo para expectorarlo de la diestra toledista. Toda una telenovela con ribetes de ópera bufa. "El Presidente es un histérico", aseguró Cecilia Tait el jueves de la semana pasada y, horas más tarde, Celina Palomino dictaminó: "Willy es un monstruo al que hay que destruir". Y eso que hubo otras connotadas figuras gobiernistas -entre las que destaca David Waisman, el segundo vicepresidente-, que contribuyeron a enrarecer más el ambiente. Quizás algo de hartazgo ante semejantes estados alterados motivó que el martes 23 Beatriz Merino, cuando se cruzó con un fotógrafo de esta revista, lo retara: "Aprovecha... Es la última foto que me vas a hacer", dijo. Tras maratónicas reuniones con congresistas de diversas bancadas, la Primera Ministra mostraba evidentes señales de agotamiento. Mientras Lima era un hervidero a propósito de la supuesta renuncia de Gonzales Arica, en Nueva York el Presidente también intentaba cumplir su tarea. Así, se supo que ese mismo martes había contactado telefónicamente a los congresistas de PP Jaques Rodrich, Jaime Velásquez, Clodomiro Sánchez y Alejandro Oré -que estaban en EE.UU.- comprometiéndolos a que regresaran juntos en el avión presidencial que lo traería a Lima el jueves a primera hora, asegurando su presencia en la votación del Congreso. Igualmente, Toledo llamó a Doris Sánchez a España, al ministro de Trabajo Jesús Alvarado a Brasil, e invocó a la ministra de la Mujer Anel Townsend -que se encontraba en Washington- que regrese a Lima. Voto a voto, Toledo y compañía planean revertir la imagen
a ojos de la ciudadanía.
UNA TORMENTA PERFECTA Sobre Guillermo Gonzales Arica, el secretario general de la Presidencia hoy en el ojo de la tormenta, mucho se ha dicho en estos días con el riesgo de exagerar y terminar creando un personaje distinto al original. En realidad, Gonzales es un secretario personal, una suerte de "ama de llaves" de Palacio de Gobierno con atribuciones y responsabilidades definidas por ley -de ahí que las implicancias del reciente "chuponeo" al Presidente lo hayan zamaqueado en varios aspectos-, y el organizador de la agenda del Jefe de Estado. Es, desde que llegó a este cargo hace casi un año, el funcionario más cercano a la oreja del Primer Mandatario, lo que provoca la ira de muchos en el partido. De ahí que sea percibido como alguien influyente, al punto que la Encuesta de poder que publicó Apoyo en agosto lo colocaba entre los personajes que más influían sobre Toledo, pero también entre aquellos a quienes menos debería oír. No hay ceremonia o desplazamiento donde Willy no aparezca detrás de Toledo, pese a que ésa no es la función de un secretario general de la Presidencia. Como en estos días, que estuvo al lado del Presidente en la ONU y lejos de su despacho administrativo en Palacio. esa sobreexposición es la que, precisamente, hoy le pasa la factura. Pese a ello, se sabe que Toledo aprecia su empuje y temprano temple democrático que arreció en los años finales del régimen fujimorista a través de estas páginas. Willy no es un neonato en política o, al menos, no debería serlo, dado que participó en varias campañas al decanato del Colegio de Abogados de Lima apoyando las candidaturas de Jorge Avendaño y Delia Revoredo, entre otros. Y en estos meses ha recibido fuego graneado de los medios cercanos a la mafia por haber sido de los primeros en presentar una denuncia penal contra la prensa chicha amparada por Fujimori y Montesinos. Sin embargo, más allá de lo que haya hecho o dejado de hacer está el "Factor Anel". Como se sabe, el secretario de la Presidencia y la ministra de la Mujer están comprometidos y se casarán pronto. Pero eso no es todo, la cercanía de Willy al Jefe de Estado es vista por los "duros" de PP como un privilegio inaceptable, como una ventaja de Anel sobre ellos que es preciso extirpar de raíz. De ahí que sea esta facción del posibilismo la principal interesada en sacar a Gonzales Arica del puesto. El cálculo pasa por creer que Anel pretenderá, en abril del próximo año, la secretaría general de PP como paso previo a un lanzamiento presidencial el 2006, y ante esa premisa en PP quieren cortarle las alas como sea. Hasta donde se sabe, Gonzales Arica no ha presentado su renuncia al
cargo como hizo creer el congresista José Barba el martes 23, sino
que aguarda a que sea Toledo quien tome cualquier decisión al respecto.
Si bien con tanto escándalo Gonzales Arica parece "herido de muerte", no se descarta que su partida se prolongue por algunas semanas todavía. TRIBUTOS A LA CARGA Más allá de la aprobación de facultades delegadas por parte del Legislativo, cada vez surgen más voces que se oponen a la estructura de la reforma tributaria anunciada por Beatriz Merino. Como se sabe, el Ejecutivo basa su anunciada reforma en el impuesto a las transacciones bancarias y en las normas que obligan a la "bancarización" de los agentes económicos. Ambas no sólo están siendo cuestionadas en el Congreso, sino que los gremios empresariales han salido a dar la batalla para intentar pararlas. "Ambas medidas no constituyen una reforma tributaria integral, sino que están dirigidas a gravar más a los que ya pagan", asegura Luis Alberto Arias, ex jefe de la Sunat. Y ésa es la posición de la Cámara de Comercio de Lima, institución que agrupa a más de 5,000 empresarios y que considera que la llave para Merino y compañía radica en ampliar el espectro recaudador a los evasores. Así, la CCL considera que si este año se eliminaran las exoneraciones existentes, se obtendría el equivalente al 1,7 % del PBI; si se controla la evasión del IGV e ISC se recaudaría 2,0 % del PBI; se controla la evasión al impuesto a la renta en 0,1 % del PBI; y se combate el contrabando hasta recaudar sólo un 0,5 % del PBI (lo que da un total sumado de 4,3 % del PBI); el próximo año podríamos elevar la presión tributaria que actualmente es de 12,7 % del PBI a un 17 %. El problema es que el gobierno requiere los recursos ya mismo, y propuestas como ésta recién verían sus frutos el 2004. El debate post Congreso con los empresarios realmente promete.
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