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Edición Nº 1796 |
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Su primer toro se rompió el pitón contra
un burladero. Gran lástima, ya que a primera vista e intuitivamente
prometía dar juego. Con gran sentido común y en contra de
un reglamento taurino desacomodado y obsoleto, que lo que hace en este
caso es proteger la economía de los empresarios y propiciar una
lidia desastrosa y vomitiva, se dio la orden de retorno a corrales. ¡Este
Juez me está gustando! Le salió su predestinado segundo
toro, que dio bastante buen juego en general y al que Cubas toreó
aceptablemente bien con verónicas. Con la muleta hizo una faena
larga en la que fue aguantando al burel con pases de buena factura que
rompían en los tendidos con aplausos que acabaron musicalizando
la faena. Pero no acabaron de gustarme del todo estos derechazos y naturales
de la primera parte de la faena ya que Juan Carlos Cubas, un tanto ratonilmente,
enmendaba con el pasito atrás. Pero luego el toro se hizo ya que
el niño, a fuerza de insistencia, logró que el toro embistiera
con nobleza franca sacándole muy buenos naturales. Mató
con acierto y se ganó una merecida oreja. En esta faena predominaron
las ganas y el corazón por encima de la hondura y el conocimiento.
Nos señala a un torero en el camino de la perfección pero,
solamente en el camino, en la andadura, en el tránsito adelantado
y cuasi perfecto. Javier Solís abría la terna. Javier Solís
es el novillero puntero del escalafón español. Javier Solís,
lamentablemente, se perdió un enorme triunfo con el primero de
la tarde por, despistadamente, permitir que se lo picaran demasiado. El
toro era de bandera pero justo de fuerzas, endeble y también nobilísimo.
A los toros hay que probarlos primero con un picotazo bien señalado,
sobre todo a los que se mueven por la plaza, en el primer tercio, sin
demostrar defectos que puedan señalarse y más todavía
si traslucen flojera. Las puyas son para quitarle fuerza al toro y para
corregir los defectos. A los toros flojos y nobles hay que evitarles el
castigo y cumplir el reglamento en dosis mínimas. Javier Solís
dio los mejores pases de muleta de la tarde pero dejó de transmitir
al público por la sensación de desvalidez y flojedad que
demostraba el toro. En su segundo también empezó toreándolo
bien, perfectamente, pero el toro se le rajó, se aquerenció
en tablas y la faena se fue a pique.
Este próximo domingo, y en la primera corrida de feria, la presentación en Lima de José María Manzanares, hijo. Dicen que sale al padre. Sabemos que sale al padre. Lentitud. El correr la mano. El torear acompasando con la cadera. ¡Dios!
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