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Edición Nº 1796 |
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Halloween
a la Chakana EL día de los Santos salvó a Jaimes Santos. Nos referimos al Halloween político de Perú Posible que tuvo por escenario el elegante Hotel Country Club, el sábado 25. Allí no hubo caramelos, pero sí toda clase de máscaras, disfraces, payasos y calabazas. En ese aquelarre no faltaron calaveras. La noche caía, cuando el presidente Toledo dijo
con acento conmovedor: "Ha sido hermoso escuchar puntos de vista concordantes
y puntos de vista diferentes". ¿Qué cosa? Todo parecía al final paz, amistad y camaradería. Parecía, no más. En la calle se escuchaban vivas a David Waisman y gritos como éste: "¡Toledo, gobierna con tu gente!". Máximo Mena, coordinador de la bancada peruposibilista, declaró al final del halloween, perdón, de la asamblea: "A partir de hoy verán que nuestra bancada será unida y sólida". No habían pasado ni 48 horas, cuando Waisman declaró a la prensa que podría respaldar una moción de censura contra el vicepresidente Raúl Diez Canseco, para que diga en público lo que le había dicho en privado respecto al retiro del Grupo 21 y la política de cielos abiertos. Al salir del hotel, Luis Solari, ex secretario general
del partido, puso cara de pocos amigos cuando escuchó que le gritaban:
"Solari corrupto". Las bases de "Payasito" se lanzaron también
contra Carlos Bruce y Jesús Alvarado, los otros dos secretarios
generales y ministros en función, que fueron tildados hasta de
ladrones.
La señora Eliane Karp no estuvo en el Country para la reunión del partido. Un malhablado llegó a decir: "Acá no ha habido ninguna bruja". No se refería a nadie en concreto. Pero algunos pesimistas creen que en la reunión les fue demasiado bien no sólo a los incómodos Almerí, Celina Palomino y Paulina Arpasi, sino también a Waisman. Ese fortalecimiento inesperado explica por qué el sector más arisco arrecia en su campaña por un cambio de gabinete, coincidiendo, por motivos distintos, con franjas de opinión conservadora que no ven con buenos ojos a una primera ministra como Beatriz Merino, que conoce demasiado bien ciertos resortes económicos y no vacila en aplicar medidas tributarias que considera indispensables para cumplir los deberes del Estado. El ansia de poder de cierto peruposibilismo chusco no sólo resulta divertido. Acumula demasiada ansia de poder o, más bien, de empleo. Un político, economista y empresario peruano muerto hace años escribió al respecto: "En las alturas del poder es frecuente que se pierda la cabeza y se actúe como si el gran público creyera siempre las explicaciones oficiales. Se olvida que en el Perú no hay tanto cojudo." Se llamaba Pedro Beltrán y lo estampó en su libro La verdadera realidad peruana (Madrid, 1976). La verdadera realidad criolla de nuestra política se mueve demasiadas veces entre el halloween (la farsa) y la tragicomedia.
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