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Lo labró al sétimo día, a su imagen y semejanza. Es quizás por
esa inspiración divina que la gran mayoría de los hombres se consideran
invencibles, invulnerables. Hacer lo contrario equivale a una muestra
de debilidad. Sin embargo, las investigaciones comprueban que su
promedio de vida es más corto que el de la mujer y para los especialistas
este fenómeno se atribuye en buena medida a la negligencia con que
el hombre mismo ve el cuidado de su propia salud. Además, tienden
a adoptar conductas de alto riesgo, fuman y beben muchas veces aun
a pesar de conocer las posibles consecuencias. En las siguientes
páginas un panorama sobre los males que los aquejan y el reto que
significa para la medicina hacerlos despertar.
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