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Edición Nº 1796 |
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Por
JERONIMO PIMENTEL
DESPEDIDO Renato Canales, ex gerente de informaciones de Canal 4, su partner, Mauricio Aguirre, director periodístico de Cuarto Poder, renunció en "solidaridad" (era el siguiente en la lista negra) explicando que se estaría atentando contra la libertad de expresión, asombroso alegato viniendo de quien trabajara risueño en la administración de los Crousillat. En el cargo de Aguirre ha entrado Rossana Cueva. Otra de las bajas de Cuarto poder ha sido Catherine Lanseros, a quien se le asigna el eufemismo de ser una periodista con "agenda propia" (en castellano, que funciona a partir de intereses privados non sanctos), especie que habría quedado demostrada para algunos el domingo pasado cuando presentó el testimonio de parte de Kamiya, defendiéndose "documentadamente" de las acusaciones sobre la usurpación de donaciones hechas por Fujimori. Estas acusaciones fueron realizadas por La República de Mirko Lauer, quien también es miembro del comité editorial de Plural TV, ente administrador de Canal 4. El resto sería sumar. Lo cierto es que desde hace mucho tiempo, en Plural, estaba siendo cuestionada la presencia de periodistas entregados a los Crousillats (encabezados por Canales y Aguirre), y sus despidos ya habían trascendido las oficinas de Montero Rosas (ver CARETAS 1782). La excusa, en realidad, era que mantenían sus puestos por su "técnico profesionalismo" (el fantasma de Alamo Pérez-Luna empieza a revolotear). Se entiende por esto una falsa concepción de periodismo como trabajo "objetivo", desideologizado, casi mecánico, una adición formal de información a través de una metodología canónica que se entrega, incólume, al público. ¿Pero existe ese seco "profesionalismo"? ¿Es posible entender el periodismo como una labor desprovista de moral? La respuesta es obvia y es no, y es eso lo que diferencia una profesión de un oficio, a un periodista de un gasfitero. Sin embargo, no hay que ser injustos, la sincronizada lealtad de Mauricio Aguirre con Renato Canales puede llegar a emocionar, como una historia de Chicago durante la prohibición, en una época ausente de consecuencias (incluso las barras bravas tienen sus propios códigos éticos, los pares se reconocen y protegen). Como contraste paradigmático ante esta magnanimidad, salta a la vista la performance mediática de Agustín "el Tigre" Figueroa, secretario de comunicaciones de la Presidencia del Consejo de Ministros, quien decide, entre flores y pasadas de mano, redimirse en TV abierta contando infidencias, "adelantando" a la opinión pública un informe cuyo primer destinatario era Toledo, y mostrándose cínicamente ajeno al poder con el fin de parecer crítico frente a un gobierno al que él pertenecía (y del que ya habría sido removido, extraoficialmente, lo que dejaría todo en una chata venganza). Él sí no tiene disculpa. (Jerónimo Pimentel)
Probablemente sea el cuidado por la palabra (extraño mérito en la TV), la virtud más saltante de los reportajes de Anuska Buenaluque, periodista de "En la Boca del Lobo", de César Hildebrandt. Eso y ciertas ganas de encontrar noticias en los extramuros del sensacionalismo (aunque tendiendo siempre a la calle). Se le recuerda, entre otros, la galardonada crónica autobiográfica sobre el fumar y, más recientemente, sus reportajes acerca de la crisis en Universitario de Deportes (en los que tuvo que batallar contra el machismo intrínseco al deporte, y mucha prepotencia dirigencial). Pausa, prosa y buen gusto que gratifican al espectador.
Ligera irreverencia de Carlos Galdós y Adolfo
Aguilar en Polizontes.
Aquí ES
Cuando aparecieron se sospechaba que eran de esos grupos one-hit-wonder que sacaban un single, pegaban una temporada, y luego se los comía el olvido. "La Flaca" fue eso. En realidad, aún no queda claro que no lo sean. No hacen discos redondos, pero hacen canciones amables, de melodías amables y letras amables. Su "fusión" es convencional, nada que no hayan hecho hace 20 años con verdadero genio los también españoles Radio Futura. "Bonito" es una canción, efectivamente, bonita. Su buscada inocencia puede llegar a ser redentora, en su falta de pretensión. Falta que se agradece. Pero no hay que encontrar justificaciones para tararear una canción, pasar un buen rato y entretenerse con un ramillete de tonadas bien hechas de estos catalanes buena gente. Pero sin duda, el mayor mérito que han aportado los liderados por Pau Donés, ha sido el redescubrimiento del caribeño Vico C. (Bomba para Fincar, Me Acuerdo), cuya participación en "Tiempo" es el punto más alto de De Vuelta y Vuelta, el disco que vienen a presentar. (JP) Lugar: Explanada del Museo de la Nación
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