|
Edición Nº 1800 |
|||||||||||||||||||
|
|
|||||||||||||||||||
|
Portada Secciones Nos Escriben... Mar de Fondo Ellos & Ellas Culturales Caretas TV Columnas Lugar Común Olla de Presión China Te Cuenta... Artes y Ensartes Mal Menor Gobernar desde el Llano Artículos Esto Me Huele Feo Institucionalidad ¿Agarra Forma? A Enderezarse, Abogados Dio en la Médula Los Crímenes Perfectos El Más Pepón La Diablada del Agua Socios para la Transparencia La Batalla Contra el Virus Edición N° 1800 Oido al Ipod Así Eran a los 18 Años Dieciocho Veranos En el Siglo XVII se armó la Pampa Perú Ravers Los Tintos de Rubio El Cantar de una Vida El Arte del Adiós Intruso en Londres No Tocar el Dial Ampay Magaly Por los Suelos Modas El Misterio de la Poesía
|
La Diablada del Agua Moquegua niega el agua de represa Pasto Grande a Arequipa. Van 10 días. ¿Lío regional o demencial?
"Constantinides es una loca", masculló Daniel Vera Ballón, presidente de la Región Arequipa, a su salida de la Comisión de Descentralización del Congreso el lunes 24. El conflicto regional trascendió ese día al escenario político y ya estaba claro quien estaba detrás del entuerto. Cristala Constantinides, presidenta de la Región Moquegua, no había acudido a la cita con los ministros de Agricultura y Vivienda pactada para la mañana de ese día en Palacio de Gobierno, ni a la invitación de la Comisión de Descentralización por la tarde, con la peregrina excusa de no haber conseguido vuelo. Más bien, desde la agitada calle moqueguana se obstinaba en dar un ultimatum al gobierno: "Si no nos transfieren el Proyecto Pasto Grande en 5 días radicalizaremos nuestra lucha", dijo. Recién el martes deslizó la posibilidad de dialogar. Mientras, Vera Ballón amenazó con una nueva paralización para el martes, esta vez en la propia Ciudad Blanca, en protesta porque la presidenta de la Región Moquegua se niega a ceder el agua de la represa de Pasto Grande al valle arequipeño del Tambo desde inicios de setiembre. La batalla de Constantinides está lejos de ser la del Peloponeso. Las fricciones comenzaron el lunes 17. Campesinos arequipeños
de la provincia de Islay, por donde cruza el río Tambo, bloquearon
el kilómetro 1,039 de la Panamericana Sur denunciando que sus cultivos
estaban siendo afectados por el desabastecimiento de agua. Los moqueguanos,
azuzados por la presidenta regional, a su vez cerraron las vías
de acceso a Arequipa desde Ilo y Matarani. "El agua es de Moquegua", exclamaba
Constantinides y ahí el inicio del problema.
Para Constantinides "el agua es de Moquegua y no hay nada que discutir", según dijo en abierta violación de la Ley de Aguas. Esta estipula que "todas las aguas son patrimonio de la nación y son bienes de dominio público inalienables e imprescriptibles. El Estado es soberano en su aprovechamiento". El martes 16 la presidenta de Moquegua llegó a argüir que ceder el líquido a Arequipa sería imposible, pues se avecinan cuatro años de sequía en su región. Al día siguiente el Senamhi la desmintió. El gobierno central tenía previsto transferir
el Proyecto Pasto Grande el martes 25 de noviembre. Pero con el clima
de protestas, Luis Thais, presidente del Consejo Nacional de Descentralización,
ha reconocido que no hay garantías para el traspaso y éste
ha quedado en suspenso, fantasma del arequipeñazo del 2002 de por
medio. Constantinides, en el otro extremo del ring, ha impuesto un ultimátum:
si no es el uno de diciembre habrá más revueltas.
Aviva un regionalismo fuera de lugar que, justo ahora, hizo explosionar los acercamientos para la consolidación de una macrorregión. El jueves 13, por las fricciones entre Vera y Constantinides, se frustró una reunión que discutiría el Eje Exportador Macrorregión Sur. Sea cual sea el resultado de la guerra del agua, Constantinides se ha consolidado como rival de la integración y ha llevado la regionalización a la edad de piedra.
|
||||||||||||||||||
|
|
|||||||||||||||||||