Edición Nº 1801


 

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4 de diciembre de 2003
Por AUGUSTO ELMORE

SEÑOR doctor Don Javier Valle-Riestra y González-Olaechea: Aquí en Madrid, donde temporalmente resido, he recibido de parte suya, por vía notarial, una notificación en la que me requiere satisfacciones por el supuesto agravio que usted considera he cometido contra su persona por haber dicho, o en verdad apenas sugerido, que su exitosa defensa del conocido vocero senderista Adolfo Olaechea Cahuas, habría sido pagada por éste con fondos probablemente provenientes de las extorsiones efectuadas por Sendero. Y, pues bien, doctor Valle-Riestra y González-Olaechea: Como quiera que usted afirma en su comunicación de la referencia haber actuado ad honorem a ese respecto, cumplo por la presente nota en desdecirme formalmente de lo dicho, por cuanto mis sospechas y críticas, ejercidas en mi derecho de periodista libre, quedan así totalmente desvirtuadas. Como usted bien sabe, doctor Valle-Riestra y González-Olaechea, nadie está exceptuado de sospecha, por lo cual su respuesta ha sido oportuna para que no sólo quien suscribe sino mucha otra gente conozca de su altruismo abogadil que, aunque no admiro, ejerce usted con evidente gala e ilustración, como lo hace en el escrito que me dirige y contesto en su parte pertinente.

Quizá lo único que han recibido del Perú es haber nacido aquí; nada más han obtenido del país ni de sus instituciones en el, en este caso en particular, largo lapso de sus vidas. Me refiero a muchos peruanos pero en particular a Carlos Germán Belli, el extraordinario y singular poeta, cuya indefensión parece persistir pese a la universalidad y reconocimiento internacional de su obra. Es que su modestia está aparejada -como suele ocurrir- con la grandeza y singularidad de su poesía, y eso, en el Perú, es como un sello indeleble que impide prosperar en el sentido más prosaico de la vida. Esto es: tener suficiente dinero en el bolsillo, por ejemplo.

Me refiero a Belli porque me dejé en el tintero, o mejor dicho en las teclas de la computadora, el homenaje que le debí tributar la semana pasada con ocasión de haber aparecido en el suplemento "Babelia" de El País, una información que le estuvo dedicada, a raíz de la publicación en España de "Miscelánea íntima", editada por la editorial PreTextos. A ese artículo se añade un reportaje a Belli, en el que él habla con la sencillez que todos sus admiradores, lectores y amigos le conocemos, y se incluye también una exégesis bien informada de su obra singular. Como peruano, representante ocasional de nuestra cultura en este país, me sentí hondamente satisfecho y orgulloso por este reconocimiento que se suma a otros tributados a peruanos bastante más afortunados pero igualmente valiosos, como Mario Vargas Llosa, cuya honrosísima elección como Doctor Honoris Causa de la Universidad de Oxford, en Inglaterra, mereció una página completa de "El País". Asimismo, en estos días ya se habrá celebrado la "Semana de autor" de Casa de América, dedicada a otro de nuestros grandes: Alfredo Bryce Echenique, que sin duda habrá llenado de gente, hasta rebosar, el auditorio de esa Casa. Creo haberlo dicho ya: no somos un país grande, y además somos pobres de solemnidad, pero a veces nuestros escritores y artistas nos colocan en donde Vallejo proponía: ¡Perú, al pie del orbe!; ¡yo me adhiero!

Cuando leí en esta revista acerca de la jovial, sonriente, lisonjera, simpática, amiguera, última reunión del Taller de Gobernabilidad (o Club de Amigos de AGP, como ya lo llaman algunos), creado y dirigido (¿digitado, se podría decir?) por el jovial, lisonjero, simpático, amiguero y dicharachero Alan García Pérez, pensé que mejor hubiese sido publicado en la sección Ellos & Ellas. Pero no, leyendo la nota, incluyendo ese reverencial "Muchas gracias, profesor Lynch, lo bendijo (a Lynch) AGP" (mismo Papa), fue gracias a ella que me di rápida cuenta del gran don de ubicuidad de un buen sector de la política peruana, que en menos de lo que canta un gallo se muda con acas y petacas hacia donde sopla el viento, para no seguir siendo borrados del mapa como hasta ahora ha venido ocurriendo. Dios los cría y ellos se juntan (la lista es verdaderamente increíble, nadie va allí a aprender gobernabilidad de boca del peor gobernante que jamás tuvo el Perú, sino a codearse unos con los otros, advenedizas incluidas; pensando cada quien en su futuro). Hay algunos socios que podrían repetir aquello de Groucho Marx: "¡Jamás podría pertenecer a un club que me acepte como socio!". Cuota de ingreso libre por ahora (sólo hay que soplarse de todas mangas las charlas del Gran Capitán). (Y que me perdonen mis amigos que ya se han inscrito).

Esa es la única universidad del mundo en que luego de clases se celebra con whisky. (¿También tú, Martha?). ¡Dios sea loado!

Quiero hacer un homenaje a quienes trabajan esforzadamente en el Consulado General del Perú en Madrid, y en especial a su Cónsul General, Diego Alvarado, porque ellos realizan una intensa y tesonera labor en servicio a la gran comunidad peruana que habita en la capital de España. A ellos, y a su espléndido servicio de información a la colonia peruana mediante Internet, se debió en gran parte el clamoroso éxito de las dos últimas actividades culturales organizadas por la embajada: la celebración del Día de la Canción Criolla, realizada el 1 de noviembre, y el recital del Cuarteto de Guitarras "Aranjuez", de la Pontificia Universidad Católica del Perú, que se presentó el 24 en el auditorio de Casa de América, con un lleno total debido fundamentalmente a la difusión que le prestara el Consulado. Claro que no faltan quienes lo critican; pero es que somos peruanos y eso es como de Caitro Soto: De cajón.

Desde que se inició el gobierno de Toledo no ha habido ni un solo día en que algún rumor buscando perjudicarlo no haya aparecido en todos y cada uno de los diarios peruanos. Crear confusión y generar una imagen adversa ha sido el propósito inmediato. El último: la renuncia de Beatriz Merino, infundada totalmente pero que buscaba hacer de la mentira una verdad, al mejor estilo Goebbels. De tan repetida empezó a parecer que era cierta. Y en eso sí que parece no estuvo metido el APRA, porque el propio Alan García pidió recientemente que BML se mantuviera en el cargo. Cosa que celebramos.


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