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Edición Nº 1804 |
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SERÍA el colmo. Que las encuestas -y que otros "sondeos de opinión pública" irregulares- terminen con tumbarse un mandato constitucional, sembrando en el 2004 un cambalache adelantado e incierto. La traba paralizaría las inversiones durante un buen tiempo, justo cuando la notable alza del precio internacional de los minerales, el incremento de exportaciones no tradicionales y la llegada a la costa del gas de Camisea prometen beneficios. Pero a eso apuntan quienes creen que el Perú sólo puede vivir bajo una economía neoliberal de derecha y una "democracia restringida" estilo Fujimori, y ahora que no hay restricciones, hacen todo lo posible por demostrarlo. El diario Correo, por ejemplo, apechugó el mismo 15 de diciembre al nuevo gabinete con la siguiente pregunta a sus lectores: "¿Estaría de acuerdo con la designación de Carlos Ferrero como presidente del Consejo de Ministros?" Presunta respuesta: NO, 81 %. Otra pregunta-respuesta inducida de Correo: "¿Cree que el presidente Toledo podrá remontar su alicaído nivel de aprobación?": NO, 84 %. Correo, por cierto, no es el único medio que publica estas "encuestas" hechas en casa, sin ficha técnica ni representatividad definida, apelando a la espontánea u organizada voluntad de quienes acuden por teléfono o Internet. Son sondeos que, por el momento, no hay forma de demostrar que no han sido inventados. CARETAS incluye en esta edición un artículo sobre la simbiosis de las encuestas con los medios de comunicación y la política, y el efecto que esos sondeos tempraneros pueden tener sobre las mediciones de verdad. Lo que llama la atención en este caso es la forma como se ha recibido al gabinete Ferrero -tan prematuramente agresiva comparada con el tratamiento que acompañó a Roberto Dañino e incluso a Luis Solari. ¿No es lógico dar primero una oportunidad a los designados antes de lincharlos? Pregunta-respuesta de Correo: "¿Debe darse una tregua de 90 día al gabinete Ferrero?" NO, 61 %. En curioso contraste con ese repudio, este recambio de gabinete fue rápido y decidido -cosa inusual en Toledo. Beatriz Merino ya había renunciado, manteniendo en inexplicable secreto el origen específico de maltratos que se han convertido en una montaña mitológica. Se esperaban días prolongados de suspenso, pero Toledo esta vez optó velozmente por el ciclista que había pedaleado en el Congreso con cierto equilibrio y que presumiblemente podrá meter algún orden en el zoológico que conforman Perú Posible y el FIM. Además, en este gabinete hay nombramientos acertados como el de Defensa y Relaciones Exteriores, y retenciones positivas, como las de Economía e Interior, aun cuando quienes manejan esas carteras no son de la chacana ni tampoco amigos de lustrar botas. La metida de pata de esa ministra de la Mujer, pronto corregida, no debiera eclipsar los otros méritos, Y la insistencia de mantener al ministro de Trabajo y sus familiares tampoco. Siempre se puede seguir dándoles y sacarlos. Mientras tanto, políticos de trayectoria democrática bien harían en dejar de hablar de una revocatoria inconstitucional porque el índice del Presidente ha caído a 10 % en una de las encuestas. Al Cholo hay que corregirlo, enmendarlo y si se quiere remendarlo, pero debe durar hasta el 2006 a menos que algún escándalo lo toque directamente y se demuestre un grado de incompatibilidad legítima. Entonces, si es el caso, podría terminar en San Jorge. Mientras tanto, las fuerzas políticas organizadas del país deben prepararse para gobernar. Ya el país debiera estar harto de `outsiders' y, más aún, de ultraneoliberales que quieren privatizar Machu Picchu y persisten en el proyecto de destruir los partidos y otras instituciones esenciales para cualquier democracia.
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